"El artículo en El País sobre Corbyn se titulaba ¿Por qué todos hablan del "Pablo Iglesias británico"? Algún duende hizo de las suyas ;)
Las redes sociales recogían durante la mañana del lunes varias críticas y
mofas sobre Pablo Iglesias, a raíz del titular de un artículo firmado
por el secretario general de Podemos y publicado en El País.""El Pablo Iglesias británico”
era el titular con el que lanzaban el texto, e Iglesias acusaba al
diario de haber sustituido el original sin pedir su consentimiento.
"El artículo en El País sobre Corbyn se titulaba ¿Por qué todos hablan del 'Pablo Iglesias británico'? Algún duende hizo de las suyas", escribía el líder de Podemos en su cuenta en la red social Twitter.
"El artículo en El País sobre Corbyn se titulaba ¿Por qué todos hablan del 'Pablo Iglesias británico'? Algún duende hizo de las suyas", escribía el líder de Podemos en su cuenta en la red social Twitter.
En torno a la 1, el periódico del Grupo Prisa ya había efectuado un
cambio de titular y recogía el original, sin incluir ninguna explicación
de estas modificaciones.
'El Pablo Iglesias' se había convertido en tendencia en la red social, y
a pesar del cambio de titular las bromas siguen corriendo. El artículo
en cuestión fue publicado originariamente en el diario británico The
Guardian el sábado, pero entonces llevaba un titular menos propenso a
generar bromas sobre el líder de Podemos.
El sol, el Pablo Iglesias del Sistema Solar.
Vercingétorix, el Pablo Iglesias galo.
"(...) Pero tuvo Pablo Iglesias que rectificar al exquisito rotativo, pues
el título que él había enviado era ¿Por qué todo el mundo habla del
Pablo Iglesias británico?
La relajación en el tratamiento de un texto publicado por un particular que tiene opciones a ser el próximo presidente del Gobierno dice mucho de la consideración que tiene El País por esta quintacolumnista vía nacida de la primavera indignada.
Continúa el periódico fundado por Jesús Polanco del Gran Poder dibujando el paisaje antiguo de nuestra democracia, y, francamente, su manipulación demuestra que, en el fondo, para ellos Pablo Iglesias y los suyos siguen siendo esos perroflautas que un día, por divertirse, se quedaron acampados en la Puerta del Sol para gritar consignas, luchar por la utopía y beber litronas.
Jamás hubiera osado el diario modificar un texto o un título de Felipe González, Rajoy, Aznar o Zapatero sin consultar vasallamente la idoneidad del cambio.
La progresía de mi generación vivió su adolescencia con El País bajo el brazo, como una enseña o blasón de nuevos tiempos, como una esperanza de papel.
Años más tarde, cuando nos hicimos periodistas, seguíamos perdonando algunas veleidades traidoras del diario y continuábamos soñando con ver nuestra firma en sus páginas algún día. Hoy cogemos ese papel con pinzas, como los socialistas cogen con pinzas la rosa del PSOE, porque mancha.
Quizá el PSOE y El País se han convertido en la gran decepción (los dos son tal vez la misma) de nuestra democracia. Qué inocentes. Qué inocentes éramos. (...)" (Aníbal Malvar, Público, 18/09/2015)
La relajación en el tratamiento de un texto publicado por un particular que tiene opciones a ser el próximo presidente del Gobierno dice mucho de la consideración que tiene El País por esta quintacolumnista vía nacida de la primavera indignada.
Continúa el periódico fundado por Jesús Polanco del Gran Poder dibujando el paisaje antiguo de nuestra democracia, y, francamente, su manipulación demuestra que, en el fondo, para ellos Pablo Iglesias y los suyos siguen siendo esos perroflautas que un día, por divertirse, se quedaron acampados en la Puerta del Sol para gritar consignas, luchar por la utopía y beber litronas.
Jamás hubiera osado el diario modificar un texto o un título de Felipe González, Rajoy, Aznar o Zapatero sin consultar vasallamente la idoneidad del cambio.
La progresía de mi generación vivió su adolescencia con El País bajo el brazo, como una enseña o blasón de nuevos tiempos, como una esperanza de papel.
Años más tarde, cuando nos hicimos periodistas, seguíamos perdonando algunas veleidades traidoras del diario y continuábamos soñando con ver nuestra firma en sus páginas algún día. Hoy cogemos ese papel con pinzas, como los socialistas cogen con pinzas la rosa del PSOE, porque mancha.
Quizá el PSOE y El País se han convertido en la gran decepción (los dos son tal vez la misma) de nuestra democracia. Qué inocentes. Qué inocentes éramos. (...)" (Aníbal Malvar, Público, 18/09/2015)
"¿Por qué todos hablan del Pablo Iglesias británico?
Se dice de Podemos que somos el partido de los indignados. No es incorrecto del todo, pero esa explicación se queda a medias. El 15-M y el movimiento de los indignados en España fueron la expresión social del fracaso de eso que se llamó neoliberalismo.
Aquel modo de organización política que arrasó con las instituciones de protección social, que destruyó la industria y los sindicatos, que produjo burbujas especulativas y que basó el consumo en el crédito, y se reveló incapaz de presentar soluciones aceptables cuando la crisis financiera aceleró la destrucción de los servicios públicos y los derechos sociales empobreciendo a los sectores medios y a la clase trabajadora.
En el momento en el que la crisis llegó a España, el PSOE, tradicionalmente identificado con el Estado del bienestar, estaba en el Gobierno y no supo dar ninguna alternativa. No es que no se atreviera ya a ser socialista, es que ni tan siquiera se atrevió a rechazar las políticas de recortes y la austeridad planteando un mínimo programa neokeynesiano de rescate ciudadano.
José Luis Rodríguez Zapatero sencillamente se rindió ante la crisis tomando las mismas medidas que hubiera tomado un Gobierno conservador. Él mismo reconoció en un libro de memorias que sabía que las medidas que iba a tomar le iban a costar las elecciones a su partido.
Aquello contribuyó a la identificación de los dos grandes partidos españoles como casi lo mismo, como élites políticas que encarnaban privilegios de casta, al tiempo que decidían recortes sociales que empobrecían a la población. La mayor expresión social de esa desafección fue el 15-M, un movimiento cuyo principal mensaje fue su rechazo a las élites políticas y económicas.
Podemos ha sido quizá la expresión político-electoral de ese movimiento que, sin embargo, no se explica sin el hecho de que nuestro Partido Socialista se había convertido ya para muchos ciudadanos en algo muy parecido al Partido Popular.
La historia en Reino Unido no es tan distinta. Allí el éxito del neoliberalismo significó la derrota del laborismo y de la clase trabajadora británica, que tuvo muchas expresiones simbólicas. (...)
Si Podemos ha sido la mejor expresión de la crisis de identidad del PSOE
(no por casualidad llevan un año tratando de disfrazarse de nosotros),
en Reino Unido, Corbyn es la mejor expresión de la crisis de identidad
del Labour Party. (...)
Por fin vamos a contar con un aliado en Reino Unido con el que
compartimos diagnóstico y un proyecto de defensa de los derechos
sociales mediante políticas que combatan la desigualdad. Nuestro papel
no es otro que el de ser las fuerzas que representan a la mayoría
social, a las clases populares golpeadas por un modelo de gobernanza
financiero diseñado para favorecer a las élites financieras y a su
clientela.
Cada vez son más los socialistas que vienen con nosotros para defender la democracia, luchar contra la austeridad y la desigualdad. Solo podemos decirles: bienvenidos compañeros, caminemos juntos. (...)" ( Pablo Iglesias , El País, 14 SEP 2015 )
Cada vez son más los socialistas que vienen con nosotros para defender la democracia, luchar contra la austeridad y la desigualdad. Solo podemos decirles: bienvenidos compañeros, caminemos juntos. (...)" ( Pablo Iglesias , El País, 14 SEP 2015 )
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