"(...) El 13 de julio, la Unión Europea derrumbó al gobierno griego elegido
democráticamente de Alexis Tsipras. "El acuerdo" del 13 de julio es en
realidad un golpe de estado. Fue obtenido gracias al cierre de los
bancos griegos por el Banco Central Europeo (BCE) y gracias a la amenaza
de no autorizarlos a abrir de nuevo mientras el gobierno griego no
acepte una nueva versión de un programa que había fracasado.
¿Por qué?
Porque la Europa oficial no podía soportar la idea de que un pueblo que
padecía su programa de austeridad autodestructiva hubiera osado elegir a
un gobierno determinado a decir "¡No!". (...)
Saquemos algunas lecciones de este golpe de Estado financiero. Este
euro se ha convertido en un instrumento de la dominación económica y
política de la oligarquía europea, escondida detrás del gobierno alemán y
que se alegra de ver a la señora Merkel hacer todo el "trabajo sucio"
que los otros gobiernos son incapaces de hacer. Esta Europa no produce
sino violencias en las naciones y entre ellas: paro masivo, dumping
social feroz, insultos atribuidos a los dirigentes políticos contra la
Europa del Sur y repetidos por todas las "élites", incluidas las de esos
países.
La Unión Europea alimenta la subida de la extrema derecha y se
ha convertido en un medio de anular el control democrático sobre la
producción y la distribución de la riqueza en toda Europa.
Afirmar
que el euro y la Unión Europea sirven a los europeos y les protegen
contra la crisis es una mentira peligrosa. Es una ilusión creer que los
intereses de Europa pueden ser protegidos en el marco de la cárcel de
reglas de la eurozona y los tratados actuales. (...)
El método Hollande-Renzi del "buen alumno", en realidad del prisionero
modelo, es una forma de capitulación que no obtendrá ni siquiera
clemencia. El presidente de la Comisión europea, Jean-Claude Juncker, lo
dijo claramente: "No puede haber decisiones democráticas contra los tratados europeos".
Es la adaptación neoliberal de la "soberanía limitada"
inventada por el dirigente soviético Brejnev en 1968. En aquella época,
los soviéticos aplastaban la Primavera de Praga con sus tanques. Este
verano, la Unión Europea ha aplastado la Primavera de Atenas con sus
bancos. (...)" (
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