22.9.15

El aumento de liquidez que el BCE inyectó al sistema financiero no ha podido entrar en el sistema económico... nadie está interesado en ponerlos a trabajar en la economía real

"(...) ¿En qué se parece lo que hoy sucede en las economías occidentales y lo acontecido en Japón hace unos cinco lustros? (...)

El banco central en Japón respondió con una drástica reducción en la tasa de interés líder desde 1994. La Reserva Federal y el Banco Central Europeo (BCE) hicieron lo mismo en 2008 y 2009. Pero la recuperación en Japón fue mediocre y en Estados Unidos sigue siendo frágil. 

En Europa, a pesar de que la tasa de interés del BCE es de 0.15 por ciento, la tasa de desempleo en la eurozona se mantiene demasiado alta (España mantiene una tasa de desempleo de 25 por ciento, equiparable a la que imperó en Estados Unidos durante la gran depresión).

¿Por qué se produce este paralelismo entre la recesión en Japón en los años noventa y la gran recesión derivada de la crisis global de 2007-2008? Desde luego hay muchos factores interviniendo en la evolución de cada una de estas economías, pero Japón, Estados Unidos y varios países europeos tienen algo en común: la oferta monetaria se ha mantenido estable desde que la tasa de interés se redujo a niveles cercanos a cero y desde que el banco central aplicó una política de inyección de grandes cantidades de liquidez. 

Es decir, al igual que en Japón, la política de tasa de interés cero y la flexibilidad monetaria en Estados Unidos y en Europa no se tradujeron en aumentos del crédito privado, ni en incrementos de la oferta monetaria (medida de M1 a M4). 

Es decir, el aumento de liquidez que el banco central inyectó al sistema financiero no ha podido entrar en el sistema económico. La razón es que no hay agentes que estén interesados en tomar esos recursos prestados para ponerlos a trabajar en la economía real.

Como dice Richard Koo, uno de los analistas más lúcidos de la crisis global, para los economistas que se han formado en los libros de textos convencionales esto es algo inesperado. La oferta monetaria y el crédito privado deberían estar acoplados con la creación de dinero de alto poder.

Al igual que en Japón en la década de los años noventa, ni el Banco Central Europeo ni la Reserva Federal han conseguido lo que el Banco Central de Japón tampoco pudo lograr: incrementar el crédito en medio de una recesión deflacionaria. 

Cuando todos los agentes en una economía, consumidores y productores, se dedican a pagar deudas a pesar de que la tasa de interés es cero, la deflación es completa y el estancamiento no se hace esperar. 

La contracción en la demanda agregada conduce de manera irremediable a una recesión. Y cuando eso sucede en las principales esferas económicas del planeta, el estancamiento promete durar muchos años."                           (Alejandro Nadal, La Jornada, en Jaque al neoliberalismo, 15/09/2015)

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