"(...) Hoy, ni Europa ni América tienen solución para la migración. Y con ser
esto grave, tampoco podemos seguir creyendo que vivimos en un mundo
donde todos tenemos derechos, mientras contemplamos imágenes que
recuerdan las peores escenas de la II Guerra Mundial.
Existe el terrible
inconveniente de que los migrantes vienen a un mundo civilizado donde
los valores y el desarrollo pasan por un mal momento. (...)
Europa está dividida y asustada por un fenómeno que no comprende y ese
es el fracaso de sus valores. Porque no sabe qué hacer con los migrantes
que no pueden recibir y que proceden, en su mayor parte, de una guerra
que ya está en su quinto año y que supone uno de los mayores fracasos
colectivos de Occidente.
Estos migrantes sirios, pero también
prodecentes de Irak o Afganistán, son migrantes de lo que resta de
aquello que un día acabó con todos los sueños y con el concepto de
seguridad y sus hijos son la mejor arma del Estado Islámico para crear
un problema de enormes dimensiones.
¿Y cuál es el mensaje que está dando Europa? Pues que no ha sido
capaz —como tampoco lo ha sido Estados Unidos— de entender y vencer el
origen de la confrontación con el islam. Y que ahora en el momento de
recuperar valores de solidaridad, de protección o, por lo menos, que le
permita evitar situaciones del pasado —como las limpiezas étnicas—
carece de un programa y de capacidad.
Hoy el mundo occidental no tiene nada más allá que la posibilidad de
difundir, a través de Internet, la imagen de que antes de ver morir a
tus seres queridos —como el caso del sirio que perdió a sus dos hijos y a
su mujer en el mar, tratando de llegar a Europa— lo mejor que puedes
hacer es morir luchando contra el Viejo Continente en los campos
militares o en forma de bomba de millones de exiliados.
Tanto Europa como Estados Unidos van perdiendo también algo más que
la guerra porque van terminando con la razón. Piden una moralidad que
son incapaces de aplicar y una eficacia que no saben cómo conseguir.
Además, falta autocrítica sobre el problema de fondo, que radica en el
fracaso y el colapso de unas sociedades que han sido las más
desarrolladas del mundo, pero que en este momento son incapaces de
entenderse a sí mismas, de ganar las guerras que tienen y de plantear
algún esquema de incorporación de justicia." (
Antonio Navalón , El País,
14 SEP 2015)
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