"(...) ¿Qué ha pasado con las agencias de calificación de deuda? ¿Por qué el Ayuntamiento prescinde de ellas?
Lo que ha hecho el Ayuntamiento de Madrid es muy sencillo.
Ha tomado una decisión sobre los contratos que la ciudad mantenía con
estas agencias. En la política que tenemos para la ciudad, no solo para
2016, sino para los próximos años, no se incluye seguir endeudándonos,
precisamente porque nuestro problema es que ya tenemos demasiada deuda
sobre nuestras espaldas.
Esa lógica del endeudamiento sin fin no tiene
sentido y lo que pretendemos hacer es afrontar la deuda que ya fue
adquirida por la ciudad. (...)
La decisión de no renovar sus contratos con el Ayuntamiento obedece
también a un criterio estrictamente técnico. Estas agencias se han
caracterizado por no dar ni una en sus análisis. Pero, además, seguir
pagándolas es un gasto innecesario para una corporación local que
pretende financiar sus políticas públicas con sus propios ingresos y no
mediante la emisión de nueva deuda. (...)
En el año 2009, el servicio de la deuda (amortización y
pago de intereses) era de 401 millones de euros. En 2014, ascendía a
1.498 millones de euros. El traslado de la alcaldía al Palacio de
Cibeles iba a costar 40 millones.
Pero acabó costando 530 millones. El
soterramiento de la M-30 iba a costar 1.700 millones. Pero acabó
costando 6.300 millones. El Ayuntamiento pide entonces dinero que no
estaba en sus cálculos iniciales, lo que hace que aumente además el
propio sobrecoste financiero.
Entre otras cosas, todos estos datos revelan una política
fiscal absolutamente falsaria, que no ha tenido en cuenta a la hora de
abordar los proyectos y las necesidades de Madrid algo elemental: pedir a
los ciudadanos y ciudadanas que lo financien conociendo lo que va a
costarles. Esto ha sucedido en el Ayuntamiento de Madrid y en otras
muchas corporaciones locales. (...)
¿Cuál es el presupuesto del Ayuntamiento? ¿Qué
parte del mismo pertenece a las grandes constructoras a través de los
contratos integrales de prestación de servicios?
Para que nos hagamos una idea: de los 4.500 millones de
euros de gasto total, incluyendo amortización de deuda, aproximadamente,
1.500 millones de euros están en contratos externalizados a grandes
empresas.
Limpieza, iluminación, parques y jardines, la inmensa mayoría
de los servicios públicos del Ayuntamiento son realizados por
intermediarios externos. Hemos vivido durante décadas un proceso
acelerado de descrédito del sector público que ha beneficiado mucho a
algunas compañías.
Pero la realidad es que las privatizaciones se han
mostrado claramente ineficientes en cuanto a la prestación de los
servicios y claramente antieconómicas en lo que se refiere a los
intereses del propio Ayuntamiento. Un ejemplo. La limpieza urbana y la
recogida de basuras con gestión pública en Madrid costaba 42 euros por
habitante. Ahora, con la gestión privada, cuesta 53 euros. (...)
¿La auditoría de la deuda implica auditar estos contratos integrales?
Claro, porque todo lo anterior está inevitablemente unido.
Auditar las políticas públicas también es ir a la raíz del problema de
la deuda. Todos estos procesos de externalización van unidos al origen y
al carácter de la deuda pública.
El Tribunal de Cuentas, que no es
precisamente sospechoso de ser un organismo revolucionario, ni muchísimo
menos, publicaba ya en 2011 un informe que indicaba, con datos
concretos, que la prestación de servicios públicos de manera directa era
infinitamente más barata que los mismos servicios contratados con
empresas privadas. Es lógico. Prestando el mismo servicio, hay un
elemento que la empresa privada tiene que incorporar a la prestación del
servicio, su legítimo beneficio.
De manera añadida, cuando se defiende el argumento de la
mayor eficiencia del sector privado, muchas veces lo que descubrimos es
una dinámica generalizada de precarización laboral. Por eso, de nada
vale plantear una política pública de erradicación de la precariedad si
lo que estamos haciendo es contratar servicios externos que llevan a las
empresas a precarizar el empleo de la gente que contratan.
¿Se va a promover la participación ciudadana en el diseño de los presupuestos municipales?
La elaboración de presupuestos participativos es
fundamental. Forma parte del programa electoral de Ahora Madrid y del
ADN de la candidatura. Para el año 2016 ha sido materialmente imposible,
pero sí va a haber participación ciudadana en los distritos en el plazo
de enmiendas. En cualquier caso, de manera limitada por la premura del
tiempo.
Lo que es seguro es que a partir del 1 de enero de 2016 se
iniciará la elaboración del presupuesto de 2017. Y eso va a contar con
una amplia posibilidad de participación a través de las juntas de
distrito.
No solo para el tramo del presupuesto más cercano, en los
propios distritos, sino también en proyectos transversales sobre el
modelo de ciudad. Estamos hablando de en torno a los 100 millones de
euros, lo que nos pone a la vanguardia de Europa, por encima de otras
ciudades pioneras en presupuestos participativos como París o Reikiavik. (...)"
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