"La economía global atraviesa por una situación delicada. La
desaceleración china causa daños en el comercio mundial, que tenderán a
intensificarse con el transcurso del tiempo si las autoridades de Pekín
no corrigen la situación; la subida de tipos en Estados Unidos,
ineludible porque no se puede mantener indefinidamente una política
monetaria expansiva, causa inquietud en los países emergentes, que ya
anticipan una salida de inversiones en busca de mercados mejor
remunerados (...)
Es prematuro sumarse a la tesis pesimista de que se aproxima una nueva
recesión. Quizá no sea para tanto, dado que las economías rectoras se
mueven entre océanos de liquidez y un precio del petróleo muy bajo. Pero
hay que estar preparados para el impacto sobre las economías emergentes (...)
La economía española no se va a librar del impacto. Es razonable esperar
una moderada pérdida de impulso en el crecimiento (en el tercer
trimestre la tasa trimestral ha caído al 0,8%, frente al 0,9% y el 1% de
los dos anteriores) y una ralentización en la creación de empleo. Si
esta última desaceleración se confirma, es probable que la recuperación
no alcance los niveles de prosperidad previos a 2008." (El País, 03/10/2015)
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