"Los escándalos que están atravesando de elección en elección las
democracias europeas en los últimos años de interminable crisis
económica, están impulsando la emergencia de muchas dinámicas
políticas-institucionales que permanecían subyacentes, como del
galopante proceso de centralización de los poderes y las crecientes
tendencias autoritarias de las instituciones.
Los que quieren
señalar un ejemplo concreto de estas transformaciones solo se refieren
al “caso griego” y a la manera en que las instituciones europeas, el BCE
y la Comisión Europea en primer lugar, con la agresividad de sus
dictados económicos y políticos han sometido al Gobierno y a las
instituciones helenas, Sin embargo hace unos días ha aparecido otro
ejemplo referido a otro país europeo, Portugal, que como Grecia ha sido
sometido, durante cuatro largos años, a la “terapia” de austeridad de la
Troika. (...)
El Gobierno socialdemócrata de Pedro Passos Coelho impuso a fuerza de
leyes medidas de austeridad extremas, más duras que las griegas. En las
últimas elecciones parlamentarias de octubre ganó el Partido Social
Demócrata, confirmado como el partido más importante del país pero sin
mayoría parlamentaria. (...)
Luego del anuncio del pacto entre los partidos de izquierda el
presidente de la república portuguesa debió encargarles la formación del
Gobierno, como lo prevé la constitución. Se ha producido por el
contrario un golpe teatral: el presidente Aníbal Cavaco Silva se ha
negado a encargar la formación del Gobierno a la coalición de izquierda.
Este es el argumento expresado por el presidente:
“Durante cuarenta
años de democracia ningún Gobierno portugués ha dependido nunca del
apoyo de fuerzas políticas antieuropeas (…) de fuerzas políticas que
quieren revocar el Tratado de Lisboa, el pacto fiscal, el pacto de
crecimiento y estabilidad, el desmantelamiento de la unión monetaria y
que Portugal salga del euro, además de salir de la OTAN (….) luego de
haber enfrentado con grandes sacrificios el programa de asistencia
financiera es mi deber prevenir el envío de falsas señales a las
instituciones financieras, a los inversores y a los mercados”.
Por
tales motivos el presidente Cavaco Silva ha pedido en cambio al partido
socialdemócrata que forme un Gobierno en minoría. Los partidos de
izquierda juran por lo tanto que no votarán lealtad a un Gobierno de ese
tipo. Si algo así tuviera que suceder, sería el presidente el que en
teoría debería cerrar el Parlamento y llamar a elecciones en los
primeros seis meses del año próximo.
Pero cualquiera sabe qué que otros
golpes teatrales podrian ocurrir en Portugal. Y por otra parte, ¿para
qué volver a convocar a elecciones si se prohíbe oficialmente que los
partidos de izquierda gobiernen el país? (...)" (Iside Gjergii , Il fatto quotidiano, en Rebelión, 27/10/2015)
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