13.11.15

Cómo Alemania domina Europa: no queriendo resolver la crisis griega, porque quería utilizarla para imponer a los países periféricos los cambios que deseaba para imponer su hegemonía

"El Sr. Timothy Geithner, Secretario del Tesoro (equivalente al Ministro de Hacienda) del gobierno federal de EEUU bajo el mandato del Presidente Obama, ha escrito recientemente en sus memorias que le sorprendió la actitud mostrada por el Sr. Wolfgang Schäuble, Ministro de Finanzas del gobierno alemán (presidido por la Canciller Angela Merkel), hacia el gobierno griego en las negociaciones que estaban ocurriendo entonces (año 2010) a raíz del problema creado por la deuda pública que el Estado griego había adquirido, y que se consideraba de difícil resolución debido a la incapacidad de tal gobierno para pagar a sus acreedores.

 La inquietud que esta situación estaba creando en los centros neurálgicos del capitalismo mundial, debido a la inestabilidad financiera que tal situación podría generar, explica que el tema de la “deuda griega” se incluyera en la agenda del grupo G-7, que incluye a Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá.

Gran parte de esta deuda griega procedía, tal como muy acertadamente había descrito el Wall Street Journal en un artículo del 10 de julio de aquel año, 2010 (“The Submarine Deals That Helped Sink Greece”), de las enormes inversiones en equipamiento militar realizadas por el gobierno griego. 

Decía el citado periódico que “Grecia, con una población de 11 millones de habitantes, era el importador más grande de equipamiento militar convencional –y el quinto a nivel mundial, después de China, India, los Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur-. Su gasto militar como porcentaje de su PIB era el más alto de Europa… Y era este gasto una de las mayores causas de la elevadísima deuda pública”. 

Alemania era uno de los mayores proveedores de armamento de Grecia, que pagaba este armamento con préstamos de la banca alemana, hecho que generó el enorme crecimiento de su deuda pública. Alemania, por lo tanto, era una de las mayores beneficiarias de aquella situación. (...)

Timothy Geithner, que defendía que el Banco Central Europeo interviniera, comprando –como hace el Banco Central Estadounidense, el Federal Reserve Board,- deuda pública. Proponía así que el Banco Central Europeo fuera el prestamista de última instancia en caso de que los Estados no pudieran encontrar préstamos en el mercado financiero. 

Según Geithner, era la manera más fácil de prevenir las crisis financieras. Pero su sorpresa fue ver que el Ministro alemán no quería ni considerar esta alternativa, pues no quería resolver la crisis. Lo que quería era utilizarla para imponer a los países periféricos, como Grecia, los cambios que el gobierno alemán deseaba que hicieran y que solidificarían el poder central y hegemónico que Alemania tenía en la Eurozona. 

Como indicó el Ministro alemán, el Sr. Schäuble, “la crisis no era una amenaza, sino una oportunidad”, una oportunidad para disciplinar a los países de la Eurozona (y muy en especial a los que, como Grecia y España -según Schäuble-, “habían sido muy poco disciplinados, gastando muy por encima de sus posibilidades”).  (...)

El ideólogo de la banca alemana es el Sr. Josef Ackermann, el Presidente del Deutsche Bank (ver mi artículo sobre tal banco, “El centro de la banca alemana y europea: el Deutsche Bank”, Público, 28.08.14), presentado en el año 2011 por el New York Times “como el banquero más poderoso (y peligroso) de Europa”. 

El Sr. Ackermann es muy próximo a la Sra. Angela Merkel y al Sr. Jean-Claude Trichet, el que era entonces Presidente del Banco Central Europeo. 

Tal banquero dijo claramente, en un discurso en el Consejo Atlántico, que “el gobierno alemán sabía muy bien cómo resolver la crisis (que era la propuesta sugerida por el Sr. Geithner), pero que no quería resolverla, pues lo que era más necesario ahora era presionar a los países para que aceptaran lo que el gobierno alemán estaba proponiendo” (citado en el artículo de Andrew Gavin Marshall, “Between Berlin and a Hard Place”, Z-Magazine, sept. 2015), del cual extraigo varios datos en este artículo), subrayando que ello era necesario para que Europa pudiera competir, siendo Alemania la que definiría el significado de competitividad. 

Grecia era un claro ejemplo de lo que Ackermann decía que era necesario para Europa. De ahí que adquiriera una simbología especial. Había que penalizar a Grecia por haber seguido una línea opuesta a la que Alemania había impuesto.  (...)"                

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 5 de octubre de 2015, en www.vnavarro.org, 05/10/2015)

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