"¿Cuándo se jodieron las clases medias? Esta pregunta, (...) es la que Javier Castro-Villacañas y Luis Suárez se han propuesto responder en el libro El expolio de las clases medias (Editorial Setella Maris, 2015).
(...) el resultado es una odisea pavorosa, digna de Joseph Conrad,
que Javier Castro-Villacañas y Luis Suárez pintan en todo su
terrorífico esplendor sin ahorrarse una pincelada, y cuya apoteosis es
un apéndice de 15 estadísticas que demuestran que las clases medias
están en franco retroceso y, si nadie lo remedia, en peligro de
extinción. (...)
Hay cuatro ejes fundamentales en el desarrollo del libro: la
desigualdad entre la clase media y la clase política, cuya máxima
expresión es la aplicación discrecional de las leyes; los abusos
cometidos por la banca, con la cláusula de redondeo, la ignominiosa
cláusula suelo, la estafa de las preferentes y la deuda subordinada; la
Hacienda Pública como herramienta para el expolio legal por parte del
Estado; y como colofón, los problemas añadidos que han de soportar los
emprendedores (que, por supuesto, son clase media), como el estigma de
la morosidad, el inaceptable precio del fracaso y la inexistencia de
segundas oportunidades. Todos estos horrores y errores tienen cabida en
este ensayo y, además, en el orden oportuno, para que el lector pueda
construirse una imagen completa del mayor expolio de nuestra historia
reciente.
(...) también se carga las tintas contra los bancos centrales, los organismos
internacionales de crédito y todos aquellos entes públicos y privados
que han contribuido, según los autores, a que la economía especulativa
campe por sus respetos. Y no duelen prendas a la hora de recurrir al
fenómeno de la “financialization” (p. 176) para explicar el empobrecimiento masivo, incluso citar a Thomas Piketty (p. 179) cuando es pertinente, aunque no necesariamente se comparta su “doctrina”. (...)
Al fin y al cabo, como defienden los autores, antes de la crisis eran un
colchon de seguridad contra la conflictividad social, el segmento
permeable que permitía tener aspiraciones legítimas y progresar a base
de trabajo. ¿Qué ocurrirá si este mecanismo finalmente desaparece? (...)
Para concluir, añadiría que quizá el peor enemigo de las clases medias no sean los políticos y banqueros sino las propias clases
medias. Al fin y al cabo, se puede pertenecer a ellas y, sin embargo,
defender intereses letales para su supervivencia. De hecho, todo hay que
decirlo, las clases medias han mantenido una relación demasiado sumisa
con quienes las han expoliado. Y no sólo por votar recurrentemente a sus
verdugos, que también, sino por colaborar con ellos de forma más
activa.
Me viene a la cabeza, por ejemplo, esos directores de
sucursales bancarias (clase media) que persuadieron a sus clientes
(clase media también) para que invirtieran en Preferentes, y
les ocultaron los riesgos. O esos trabajadores que, desde dentro de las
Administraciones Públicas y cuando la crisis estaba en su momento más
álgido, defendieron a capa y espada sus privilegios, sabiendo que al
hacerlo trasladarían los costes del ajuste casi en su integridad a la
otra clase media, la que trabajaba en el sector privado.
O todos esos
cargos intermedios, colaboradores y asimilados, que desde los partidos
políticos o sus inmediaciones, bien sean fundaciones, asociaciones
subvencionadas, medios de información y derivados, han servido
fielmente a los villanos porque les salía a cuenta. Quizá la respuesta a
la pregunta inicial del libro “¿Cuándo se jodieron las clases medias?”
tenga también algo que ver con esta lluvia fina de traiciones. Es sólo
una idea.
Y es que las clases medias no son un cuerpo uniforme y monolítico,
como tal vez pudieron serlo en alguna medida en el pasado. No son carne
magra sino entreverada. Sus integrantes se encuentran a un lado y al
otro del frente.
Son al mismo tiempo amigos y enemigos,
colaboracionistas y víctimas. Y éste es uno de los dramas que contribuye
y mucho a que su extinción se haya acelerado: su negativa a reconocerse
a sí mismas, que sus miembros se inflinjan daño mutuamente a
sabiendas y cooperen con quienes las parasitan. (...)" (Javier Benegas, Vox Populi, 02/11/15)
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