6.11.15

El fallo del Tribunal Supremo mexicano sobre la marihuana es un hito en la lucha por suprimir la costosísima política prohibicionista contra las drogas impuesta por Estados Unidos al mundo desde 1971

"El fallo de la Suprema Corte de Justicia mexicana sobre la marihuana constituye un hito en la larga lucha por suprimir la costosísima política prohibicionista y punitiva contra las drogas impuesta por Estados Unidos al mundo desde 1971.

 No representa una plena legalización de la producción, consumo y comercio de la sustancia hasta ahora ilícita, pero sí un gran paso en esa dirección. Un paso que solo podía darse por la vía judicial, en un país donde la opinión pública sigue contraria a una postura liberal y tolerante en la materia.

El aspecto legal es retorcido, como todo lo jurídico en México. Un grupo de cuatro mexicanos, organizados en un club de cannabis denominado SMART, solicitó autorización a la instancia oficial mexicana encargada de proveer servicios de salud para cultivar y consumir marihuana.

 Les fue negado, conduciéndoles a solicitar un amparo contra la violación de sus derechos humanos, consagrados en la Constitución desde 2011. La Corte otorgó el amparo, lo cual significa que esos cuatro mexicanos —y solo ellos— pueden cultivar, transportar, intercambiar y consumir marihuana. Para que la sentencia se aplique a todos los mexicanos, en el sentido estricto, deberán producirse cuatro fallos más y crear jurisprudencia.

Sin embargo, la decisión brinda una oportunidad al poder Ejecutivo para empezar a abandonar la aberrante guerra del narco, iniciada en 2006 por el expresidente Felipe Calderón y cuya violencia ha vuelto a repuntar: hay más homicidios dolosos por habitante en 2015 que en 2014. 

Ha costado más de 100.000 muertos, más de 25.000 desaparecidos, un deterioro terrible en la imagen internacional de México, y abundantes violaciones a los derechos humanos. Ahora, el Gobierno de Enrique Peña Nieto puede comenzar a dejarla atrás, tanto en el frente interno como ante EE UU. Ojalá tenga la audacia y el realismo para aprovecharla.

En lo interno, el Gobierno mexicano puede proceder de varias maneras. En primer lugar, instar a su partido, el PRI, mayoritario en el Congreso, a aprobar iniciativas de ley que seguramente presentarán varios legisladores para adecuar la Ley General de Salud al fallo de la Corte. 

El que dicho fallo se centre en derechos humanos y en la primacía de los mismos en la Constitución significa que otros tribunales probablemente otorguen el amparo a otros grupos como SMART, sin que siquiera tengan que llegar hasta la Suprema Corte. 

Más aún,la propia instancia gubernamental que negó la autorización a SMART dudará en negarla a otros clubes invocando disposiciones de la Ley de Salud que ya fueron declarados inconstitucionales. Al país le conviene mucho más legislar para adecuar sus leyes a la Constitución que librar batallas de retaguardia.

Mientras, sin embargo, Peña Nieto puede tomar otras medidas. Se podrían detener o reducir las quemas de sembradíos de marihuana en las serranías, evitando así fricciones con agricultores por cuenta propia o por encargo de los carteles. Se podrían reducir o suprimir las detenciones de tráileres transportando marihuana hacia el norte, e interrumpir la búsqueda de narcotúneles en la frontera.

 ¿Para qué gastar recursos y correr riesgos buscando túneles destinados a introducir una sustancia en parte ya legal en México, a un destino donde también es en parte legal? ¿Cuál es la lógica de enviar tropa mexicana a combatir el cultivo y el tráfico de un producto en vías de legalización en ambos países?

Frente a Washington, Peña Nieto puede ir aún más lejos, invocando una cierta simetría entre su situación y la de Barack Obama. De la misma manera que el presidente de EE UU ha insinuado que no es responsable ni adversario de las decisiones de los Estados de la Unión americana que han legalizado el uso terapéutico o recreativo de la marihuana, el mandatario mexicano puede sostener que él no controla al poder judicial en su país, y que no es responsable de sus decisiones.

 Peña Nieto podría organizar una reunión con Obama y ver cómo ambos países, ahora con Canadá —cuyo nuevo primer ministro hizo campaña con la bandera de la legalización de la marihuana—, pueden dejar atrás la postura prohibicionista y punitiva frente a las drogas y diseñar un enfoque basado en los derechos humanos, en la segmentación de mercados, y en hechos científicamente comprobados. 

Así, daría un nuevo paso en el camino de México hacia la modernidad, pasos que al país le cuestan tanto, pero que le benefician más."                  (   , El País 6 NOV 2015)

"México aprueba la legalización de la marihuana para uso lúdico.

México es el último en sumarse a la lista de países que apuestan por una política de regularización del cannabis. La Sala Primera de la Suprema Corte de la Justicia ha aprobado, por cuatro votos a favor y uno en contra, el cultivo y consumo de marihuana con fines recreativos y sin ánimo de lucro.

Los magistrados han primado la libertad personal frente a los posibles daños a la salud, y lo han hecho situándose un paso por delante de los políticos, que en esta materia se han mostrado titubeantes ante la división de opiniones que el tema genera en el electorado.

El caso de México es especialmente significativo: se trata del primer productor de marihuana a nivel mundial, sólo superado por Marruecos. Y también, y sobre todo, el principal proveedor de EE UU.

Se calcula que existen unas 12.000 hectáreas de cultivos de marihuana en el país y, aunque no existen cifras oficiales, algunas fuentes apuntan a que la venta de drogas mueve casi 40.000 millones de dólares al año. La lucha a sangre y fuego contra el narcotráfico ha dejado más de 80.000 muertos en la última década.

El fallo judicial es fruto de un recurso presentado por la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante, una entidad fundada en 2013 por cuatro abogados y empresarios con el objetivo de poner sobre la mesa el debate por la vía jurídica.

El consumo de marihuana estaba ya técnicamente despenalizado en México -desde 2009 se podía llevar hasta cinco gramos encima- pero todo lo que había que hacer para conseguirla era ilegal, desde el cultivo hasta la preparación y el transporte, y acarreaba penas que podían alcanzar hasta los 25 años de prisión.

En el proceso ha jugado un papel esencial el magistrado Arturo Zaldívar, uno de los jueces más progresistas de la Corte, que decidió hacer suya la petición tras haber sido rechazada por la Administración, alegando que vulneraba la legislación sanitaria.

 Zaldívar decidió defender la legalización de la marihuana ante sus cuatro compañeros de la Sala Primera, conocida por haber avalado el matrimonio homosexual, apoyándose en el argumento de que el riesgo para la salud de la marihuana es menor o similar al tabaco, y su prohibición, por tanto, resulta desproporcionada respecto al derecho constitucional a la autonomía individual.

“Esta sentencia es exclusivamente para el autoconsumo y no permite el comercio”, ha explicado Zaldivar. “Tampoco se sostiene que la marihuana sea una sustancia inocua, sino que el veto que hay ahora es excesivo”. Otro de los magistrados, José Ramón Cossio, ha apuntado que “la lucha contra las drogas ha fracasado, por lo que se requiere un amplio debate social”.               (La Marea, 05/11/15)

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