"Olga Fernández Quiroga @olfequir, en twitter de profesión psicóloga
especialista en psicología clínica, activista de la participación
ciudadana en general y en salud en particular y editora del blog e-Criterium noticias desde junio de 2009
-Me gustaría centrarme en un artículo suyo reciente: “VOLKSWAGEN: Un atentado contra la Salud Pública” (https://ecriteriumes.wordpress.com/2015/10/12/volkswagen-un-atentado-contra-la-salud-publica/)
Sus palabras iniciales: “He esperado unos días para escribir este post a
ver si salía nuestro peculiar Conseller catalán de Salut, Ruiz, o el
del Gobierno español, o responsables de la Unión Europea o del Gobierno
alemán…”
¿Siguen sin salir? ¿Y por qué deberían salir responsables
políticos de sanidad en este caso?
-Siguen sin salir, sí. Y
deberían hacerlo de manera contundente, porque sencillamente es un
problema de salud pública. Prioritariamente. Luego, vienen los otros
problemas. (...)
¿Por qué cree que el caso Volkswagen, un caso no del todo
delimitado de fraude industrial, es un grave atentado a la -salud
pública?
-No es una creencia. Es un hecho. El fraude
industrial implica, en esta ocasión, que la empresa VW ha manipulado sus
motores a sabiendas y con alevosía, para emitir a la atmósfera óxido de
nitrógeno contaminante, que es un agente cancerigeno. Cuarenta veces
más de lo permitido.
Eso nos va afectar a todos. La
contaminación del aire causa más muertos que los accidentes de tráfico,
aunque creo que hay poca conciencia de este problema. No nos moriremos
de inmediato como puede pasar en un accidente, pero contraeremos una
enfermedad grave que acarreará sufrimiento y puede que muerte.
Además es un ataque frontal a la salud del planeta, de la que dependemos
y del que vivimos todos, incluido el equipo de dirección de VW, sus
trabajadores y todos nuestros descendientes. Hipotecan el futuro.
Nuestro futuro.
-Cita también unas palabras del más que
temible W. Schäuble, en las que afirma, respecto a Wolksvagen (VW), que
“saldrán fortalecidos” y que la razón de todo es “la cada vez mayor
codicia que existe en el mercado mundial”. ¿Y ya está? ¿Sin más
problemas? ¿No ha rectificado, no ha habido ninguna rectificación por
parte de Herr Doctor W, Schäuble?
-Ignoro si Herr Schäuble
rectificó, pero me parecía una idea singular y a la vez contradictoria.
Estoy por llamarle a ver qué me dice, porque reconocer esa gran verdad,
que los mercados básicamente funcionan por codicia y que van a más y
seguir con su doctrina basada en el austericidio económico para muchos
países, me parece de una gran hipocresía.
Si alguien tan
poderoso como él, tan acostumbrado a imponer la disciplina a los otros
(recordemos que fue el gran instigador para que Grecia saliera del euro y
se “disciplinara”) dice en voz alta algo así, debería ser consecuente y
tomar medidas contra ese mercado que no tiene límite en su voracidad. (...)
Es más, Alemania ha hecho servir al gobierno de España, a través de
nuestro ministro de Industria, Soria (¿o debería decir el ministro
representante de los grandes conglomerados industriales?), para proponer
a la Comisión Europea que se permita a los motores diésel un umbral de
emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2) que supera en un 43% lo que
plantea Europa. Lo informan en eldiario.es
Finalmente sólo se propone incrementar un 20% las emisiones a cambio de cambiar los sistemas de homologación
-En su opinión, ¿qué ha ocurrido realmente en la gran multinacional
germana? ¿Error, exceso, fraude diseñado? ¿Cuál es la mejor perspectiva
de análisis?
-Fraude diseñado. Sin paliativo alguno. Ataque frontal a la salud de las personas y del planeta.
Si decimos solo fraude, parece algo más leve y que se puede arreglar,
corrigiendo los motores afectados, alguna indemnización, multas y punto
final. Debemos decir “ataque a la salud pública y envenenamiento del
planeta”. En primer lugar. Esta es la cuestión. Después viene el fraude,
también, pero la perspectiva es diametralmente diferente y opuesta.
VW ha pedido perdón a “sus compradores”. Y les ha dicho que lo
arreglará. Ese es el ámbito en el que quieren que quede, porque sino,
¿cómo podría arreglar los perjuicios contra la salud?.
Podría de una manera: tomando conciencia de que sus productos de ninguna manera pueden seguir como ahora.
Y eso es extensible para toda la industria automovilística
-¿Tiene
alguna justificación lo sucedido? Por ejemplo, son solo unas
ilustraciones de lo que quiero señalarle: ¿la competitividad desalmada a
la que todas las industrias del mundo, sin excepción se ven sometidas?
¿La dura lucha por el nuevo penique acumulado? ¿No existe industria
humana que sea perfecta? ¿Quién está libre de pecado?
-Sí,
por supuesto. Tiene todas esas explicaciones y muchas otras. Las guerras
comerciales supongo que deben ser exterminadoras y dicen que VW estaba
preparando el desembarco en los USA, en dónde los vehículos diésel
representan sólo el 3%, mientras que en Europa son casi la mitad del
parque automovilístico.
Pero no justifican para nada el hecho.
Lo único que se demuestra, una vez más, es la milonga que nos repiten
sobre la autorregulación de los mercados y la industria.
La impunidad en la que actúan las empresas está desmadrada.
Si quieren matarse, que lo hagan entre ellos. Que se reúnan en un
espacio cerrado, rodeados de sus motores contaminantes y que compitan a
ver quién aguanta más sin enfermar. El que enferme primero, pierde. (...)
-¿Por qué afirma que lo sucedido es un atentado en toda regla
contra la salud de la personas y el envenenamiento del planeta? ¿En qué
afecta o puede afecta a la salud humana?
-En Europa mueren
cada año prematuramente alrededor de 500.000 personas debido a la
contaminación del aire, según datos de la OMS.
Asma,
enfermedades cardiovasculares, defectos de nacimiento, cáncer. A España
creo que nos corresponden unas 20.000 y el tráfico es una de las causas
principales. Esto ya no tiene remedio.
No se puede solucionar con una
indemnización, ni se puede resucitar a la gente. ¿Por qué alguien debe
morir para que algunos puedan tener más beneficios?
Todos pensamos que esas 20.000 personas son los otros. Pero todos entramos en el lote. Y va a más.
Si le dijéramos a los directivos de VW o a cualquiera de nosotros que
nuestro hijo moriría, que sería unos de esos 20.000 muertos, ¿qué
haríamos?. O si pensáramos que no moriría ahora por respirar partículas
cancerígenas, pero que moriría en poco tiempo por una inundación o por
hambre, porque el planeta está envenenado, ¿qué haríamos?. (...)
Desgraciadamente estoy segura que en la industria automovilística,
saldrán más estafas respecto a las emisiones al medio ambiente.
-Ha acertado, en la diana. Aparte de otras marcas, el fabricante de los
coches de lujo Mercedes, con la ayuda de las autoridades alemanas,
también está implicado. ¿Quiénes son esos no empresarios, como afirma
usted en su artículo, que en cambio son “depredadores sociales que se
“alimentan” de la destrucción, el sufrimiento y la muerte”? ¿VW es un
caso singular o es una práctica generalizada?
-VW es el caso que sirve para señalar una práctica generalizada.
A esos empresarios, que son empre-saurios, porque siguen viviendo en el paleolítico sin enterarse que esa época se exterminó.
Son los que nos dicen que crean riqueza, pero crean muerte y miseria.
Son los que dicen que hay que desregular, pero ellos se preocupan muy
mucho de contar con contratos regulados y blindados; son los que van por
el mundo pensando que son inmortales y la muerte solo afecta a los
otros, son psicópatas sociales para los que el resto de seres humanos
somos números con ceros a la izquierda.
Y se apoyan en una doctrina integrista llamada ultracapitalismo que vende humo. En este caso, literalmente. (...)" (Salvador López Arnal , El Viejo Topo, en Rebelión, 15/12/15)
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