29.12.15

Empezamos a observar las divergencias internas que señalan el aumento de la aversión al riesgo entre los inversores... que puede pinchar la actual burbuja de la deuda

"(...) El estallido de la actual burbuja supondrá básicamente finiquitar con una forma de crecimiento perversa. Observaremos, atónitos, el estallido y punto final del súper-ciclo deuda iniciado allá en los años 80, y que ha estado sazonado con políticas profundamente conservadoras, enormemente injustas, tremendamente ineficaces.  (...)

Cuando en el período 2000-2002 estallan y caen todas las bolsas occidentales, ante los miedos renovados de entrar en un proceso deflacionista, los Bancos Centrales aplicaron una política monetaria ultraexpansiva, inundando de dinero al sistema, pensando que así se reactivaría el ciclo económico. 

Las consecuencias no se hicieron esperar. Por un lado, se generó la mayor burbuja inmobiliaria de la historia, y, por otro, los bancos apalancaron sus balances tomando excesivo riesgo de mercado y de crédito, de manera que, aplicando el principio “demasiado grande para quebrar”, se crearon auténticos monstruos que acabarían devorándonos a todos.

A mediados del 2007, y a diferencia de la mayoría de los ciudadanos, la élite bancaria y financiera tenía la mayor parte de su riqueza financiera en activos de deuda y derivados de todo tipo, que se hubiese evaporado si se hubiera dejado caer a los bancos. Si se hubiese reestructurado el sistema bancario y reducido su tamaño acorde con la economía real, hubiesen sido los más ricos y poderosos los grandes perdedores. 

Obviamente no lo toleraron. En su lugar, diseñaron una estructura de ahorro para la economía en la que su riqueza se mantenía, así como las instituciones que la controlaban, y lo hicieron a costa de la ciudadanía. 

Quedó meridianamente claro que las rebajas salariales, aumentos impositivos al factor trabajo, incrementos del IVA, recortes en la asistencia social, la salud, la educación, todo ello se hacía para mantener los privilegios de las élites extractivas.

 Así que aquí estamos de nuevo, en lo que, en retrospectiva, probablemente, denominaremos la burbuja de las expansiones de los balances de los Bancos Centrales (QE), un momento en la historia en que el estímulo más imprudente e intencionadamente especulativo por parte de las autoridades monetarias en realidad llegó a ser visto no sólo como aceptable, sino como algo bienvenido. 

Evidentemente, no hemos aprendido absolutamente nada. Los objetos preferidos de la especulación durante la actual burbuja QE han sido la deuda de baja calidad crediticia y, de manera indiscriminada, todo tipo de mercado bursátil sin distinguir por tipo de industria, sector productivo, calidad crediticia o capitalización bursátil.

Ahora estamos empezando a observar las divergencias internas que señalan el aumento de la aversión al riesgo entre los inversores. La mayor víctima de la burbuja QE será probablemente la deuda de peor calidad crediticia e, indiscriminadamente, la totalidad de los mercados bursátiles. 

A los inversores no les gusta reconocer la existencia de burbujas. Pero de alguna manera no les quepa ninguna duda de que en un par de años a partir de ahora, esos mismos inversores mirarán hacia atrás al momento presente y se harán una pregunta trágicamente perenne: ¿en qué narices estábamos pensando?

Mientras tanto muchos de esos inversores, sus brazos políticos y sus acólitos intelectuales siguen ladrando a fecha de hoy contra la existencia de la Seguridad Social, que transforma la vida de las personas mayores de este país. Continúan voceando contra el salario mínimo, aduciendo que la existencia de un salario digno es una intromisión radical en el libre mercado. 

Continúan bramando contra el seguro de desempleo, la negociación colectiva, la regulación del sistema bancario, contra todo aquello que constituyó el tejido del Estado de bienestar y, de hecho, la base de la otrora clase media. Pero da igual, por mucho que bramen se acerca inexorablemente el final de un ciclo, el de la deuda."               (Juan Laborda, Vox Populi, 21/11/15)

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