"No es mal resultado. El partido tiene dos años de vida. No es mal
resultado. Las encuestas vaticinaban números mucho peores. No es mal
resultado. El bipartidismo se tambalea. No es mal resultado. Hay 69
diputados del cambio”. El mantra resuena en la cabeza de más de un
votante de Podemos. Y sin embargo… es imposible quitarse la sensación
agridulce del cuerpo.
Izquierda Unida directamente no tiene ningún mantra al que aferrarse.
Su batacazo ha sido terrible, con la pérdida de nueve escaños y sin la
posibilidad de formar grupo parlamentario propio. Aunque bueno,
pensándolo mejor, Alberto Garzón sí tiene su propio mantra: “el voto
útil y el sistema electoral han dinamitado las opciones de Unidad
Popular”.
¿Quién es el culpable de que el bipartidismo siga en pie? (...)
El problema, a mi modo de ver, está en no haber sabido jugar con la
Ley d’Hondt: Podemos e IU deberían haber acudido juntos a las urnas.
¿Cómo es el Congreso actualmente? PP (122), PSOE (91), C’s (40),
Podemos (69) e IU (2) ¿Cómo sería el Congreso con circunscripción única?
PP (104), PSOE (79), C’s (50), Podemos (73) e IU (13). ¿Cómo sería el
Congreso si Podemos, IU y las confluencias hubieran acudido juntos a los
comicios? PP (113), PSOE (89), C’s (36) y confluencia (85). El
resultado, en los dos últimos casos, es casi idéntico para la izquierda.
Izquierda Unida ha pasado de 11 escaños a 2. Podemos no ha asaltado
los cielos. Ninguna de las dos fuerzas ha logrado sus objetivos
electorales. En cambio, las comunidades en las que se han presentado
bajo un mismo paraguas junto con otras formaciones han mostrado las
bondades de la unión.
En Comú Podem fue la lista más votada en Cataluña y
En Marea la segunda en Galicia. En Euskadi se han obtenido unos
resultados espectaculares con miembros de Equo en los primeros puestos
de las listas (28% en Araba con Juantxo López de Uralde de cabeza).
La división, por el contrario, pasa factura. Si ambos hubieran sumado
fuerzas, con estos mismos votos habrían logrado 14 diputados más de los
que han obtenido por separado. A esto habría que sumar toda la gente,
proveniente del 15M, que se quedó en casa por no haber una confluencia
de izquierdas.
Muchas más personas se habrían animado a votar por el
llamado efecto bandwagon. Los 900.000 votos de Garzón y el
efecto multiplicante de la confluencia habrían logrado superar al PSOE
en votos, y el panorama sería radicalmente distinto ahora mismo. (...)
Es el momento de acabar con los mantras post-electorales y empezar a
trabajar para las siguientes elecciones. Ha de reiniciarse ya el proceso
de confluencia. Si no ha podido ser a la primera, será a la segunda.
Repetir las elecciones no sería un mal escenario si se acudiese con
cabeza. El 20D no se acabó el mundo; empezó otro en el que estaremos
–por fin- dentro de las instituciones. (...)" (José Luis Cazador, Público, 22/12/15)
No hay comentarios:
Publicar un comentario