"Si se confirman las sospechas y se prueba que Bosch colaboro en la
manipulación de los motores de los automóviles (Volkswagen) suministrando las
componentes para realizar el amaño, el sector empresarial alemán se verá
envuelto en una fuerte crisis (...)
Por mucho que se quiera seguir poniendo a la economía germana como el
ejemplo a seguir en Europa, el escándalo de Volkswagen es una prueba de
que calificar su sistema como absolutamente ejemplar no es adecuado.
Sí, es cierto que es un país que ha sabido crecer sin endeudarse
hasta las cejas, lo que es de aplaudir, pero a costa de empobrecer a una
parte de su población a través de los llamados minijobs de 400 euros al mes.
No es oro todo lo que reluce en la nación gobernada con mano de hierro
por Angela Merkel, quien se ha encargado de guiar los designios
económicos de la UE durante toda la crisis.
Al fraude de la marca de coches se suma también el sector financiero,
que parece que no es tan boyante como nos han querido vender. Mientras
las entidades españolas eran rescatadas, se ponía a la banca germana
como ejemplo de solvencia, pero parece que la situación no era tan
idílica.
Hace ya unos meses contábamos
que Deutsche Bank está en números rojos –pues registró pérdidas de
6.000 millones en el tercer trimestre de este año- y que va a acometer
un duro plan de ajuste que se traducirá en 15.000 despidos y un reajuste
de los procesos del banco, pues parece que no se ha estado gestionando
con la debida disciplina durante los últimos años.
Todo esto puede sumar un cóctel explosivo que en 2016 puede dejar a
la economía alemana tocada mientras otros países de la zona euro avanzan (...)"
(Verónica Lechuga , El blog slamón, 16/12/15)
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