"Nos la quieren volver a meter doblada. De nuevo volvemos a las andadas. Terminadas las elecciones generales, punto y final al crecimiento auto-programado por las élites. Comienza la gran desaceleración, que confluirá en la Segunda Fase de la Gran Recesión patria.
No ha habido ninguna acción tendente a consolidar un modelo productivo
que garantice una estabilidad futura.
Las inversiones, meramente
especulativas. Los bancos, de nuevo en el punto de mira. ¿Y qué nos
dicen los “mass media”? Lo de siempre. Apremian a buscar gobiernos
“responsables”, es decir, dóciles con el poder. (...)
El poder corporativo
se despojó hace tiempo de su identificación como fenómeno puramente
económico y se volvió político. Una muestra, los comentarios del
presidente del BBVA,
Francisco González, en la presentación de la cuenta de resultados de su
grupo.
En vez de preocuparse por la capitalización del BBVA o por qué
su cotización bursátil cae en picado, lo relevante es presionar a favor de un gobierno “responsable”.
En parte para seguir auto-engañándose con los créditos fiscales,
suavizar el marco regulatorio de Basilea, hacer la vista gorda con
cuentas opacas… (...)
El crecimiento económico desde la segunda mitad de 2014 es frágil,
auto-programado por las élites. El objetivo era evitar un resultado
electoral que en su momento aún era peor para sus intereses.
Por un lado, se relajó con el consentimiento de Bruselas la austeridad expansiva.
Pero la razón no es que realmente se hubieran dado cuenta de la
necesidad de recurrir a una expansión fiscal en recesión de balances
como única herramienta efectiva. ¡Qué va! Prueba de ello es que ahora
pretenden acelerar de nuevo la austeridad presupuestaria, con la
contracción adicional que ello implicará.
Por otro lado, la banca abrió de nuevo el grifo,
bajo cierta presión gubernamental, en un contexto de márgenes hundidos.
Incluso hubo o hay a fecha de hoy nuevas ensoñaciones para activar la
burbuja inmobiliaria. Despertemos. Los márgenes bancarios están bajo
mínimos, por obra y gracia de los Bancos Centrales, y las curvas de
tipos de interés se aplanan, anticipando recesión. Además, el capital regulatorio apremia.
La banca española se encuentra en una situación delicada en términos
de capital regulatorio. Las posibles sentencias judiciales retroactivas
sobre las clausulas suelos; las inversiones en países emergentes; los
posibles cambios contables sobre el consumo de capital, no por filiales
sino por la matriz; el hecho de empezar a exigir capital por las
carteras de deuda soberana -concentración de riesgos-; los préstamos a
empresas fallidos ocultos en cajones….
El negocio tradicional bancario
no pasa por un buen momento. La banca restringirá de nuevo las
condiciones financieras, las encarecerá.
Aprovechando la propensión al riesgo en los mercados financieros, las ayudas del Banco Central Europeo, y la relajación presupuestaria programada con Bruselas
se produjo de nuevo una fase de crecimiento económico en nuestro país.
La contrapartida fue más deuda total y externa que no se canalizó hacia
nuevas inversiones productivas, lo que nos hubiese permitido garantizar
un mayor crecimiento nominal futuro, y de esta manera repagar la deuda
sin problemas.
Predominaron los flujos de inversión extranjeros para financiar al
Tesoro y compra de bonos corporativos de las grandes empresas patrias,
bajo el paraguas de la “seguridad” aportada por los bancos centrales.
Ello no es específico de España, es en realidad una tendencia global. En una economía financiarizada,
las inversiones especulativas son dominantes, y las tendentes a mejorar
el capital productivo, entre ellos inversiones en I+D, no tan
necesarias.
Sin embargo, el aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros ya ha iniciado sus primeras etapas, y nos estamos adentrando en un ciclo de aversión al riesgo global que acabará muy mal. Entonces es muy probable que España entre en un círculo vicioso. Pero aquí, como siempre, distrayendo al personal." (Juan Laborda, 06/02/16)
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