"(...) La expansión de la liquidez financia la adquisición de activos ya
existentes, reales o financieros, como la recompra de las propias
acciones o el aumento de los recursos líquidos a fin de acumular activos
financieros y reforzar balances, en lugar de financiar la adquisición
de bienes y servicios. Nuevas burbujas de activos.
The Economist llama la atención del lector sobre los miedos que acosan a los inversores: la economía internacional se estaría hundiendo en una nueva recesión.
Ante la imposibilidad de manejar las tasas de interés, ya negativas o próximas a cero en la mayoría de las economías desarrolladas, los policymakers están desarmados para enfrentar la recesión. (...)
The Economist llama la atención del lector sobre los miedos que acosan a los inversores: la economía internacional se estaría hundiendo en una nueva recesión.
Ante la imposibilidad de manejar las tasas de interés, ya negativas o próximas a cero en la mayoría de las economías desarrolladas, los policymakers están desarmados para enfrentar la recesión. (...)
The Economist sugiere pasos para sacudir la economía de su crecimiento letárgico.
La revista maltrata, de forma tan sorprendente como bienvenida, a los gobiernos que adoptan la austeridad y trabajan contra los estímulos fiscales.
Es particularmente heterodoxa la exhortación a los políticos junto a los bancos centrales para el combate contra la crisis. Aquí la bomba de los herederos de Walter Bagehot: “Pasar por encima de los bancos y de los mercados financieros y poner dinero fresco directamente en los bolsillos de la gente (...)
La revista maltrata, de forma tan sorprendente como bienvenida, a los gobiernos que adoptan la austeridad y trabajan contra los estímulos fiscales.
Es particularmente heterodoxa la exhortación a los políticos junto a los bancos centrales para el combate contra la crisis. Aquí la bomba de los herederos de Walter Bagehot: “Pasar por encima de los bancos y de los mercados financieros y poner dinero fresco directamente en los bolsillos de la gente (...)
Alentando a gastar y no
ahorrar” o “aumentar los salarios para generar una espiral
salarios-precios”.
La revista sugiere también el manejo de “herramientas menos arriesgadas”. Propone desvergonzadamente el empleo de la política fiscal para estimular el crecimiento, una herejía capaz de provocar estremecimientos y silbidos en la opinión pública nativa.
“Los mercados de activos (mercados de bonos) y las agencias de calificación van a mirar más amablemente el aumento de la deuda pública si existen activos frescos y productivos del otro lado de los balances. Sobre todo, este tipo de activos deberían incluir infraestructura (...)
La revista sugiere también el manejo de “herramientas menos arriesgadas”. Propone desvergonzadamente el empleo de la política fiscal para estimular el crecimiento, una herejía capaz de provocar estremecimientos y silbidos en la opinión pública nativa.
“Los mercados de activos (mercados de bonos) y las agencias de calificación van a mirar más amablemente el aumento de la deuda pública si existen activos frescos y productivos del otro lado de los balances. Sobre todo, este tipo de activos deberían incluir infraestructura (...)
Sería sabio
que los gobiernos trabajaran más en la mejora de la infraestructura
pública (...) Programas más grandes y de larga duración de gastos de
capital público darían a las empresas privadas una mayor confianza
sobre la demanda futura y harían más probable una recuperación
sostenida”.
Cualquier parecido con las ideas formuladas en La Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero, de John Maynard Keynes, la más importante contribución del siglo XX al pensamiento económico, no es mera coincidencia. (...)
Cualquier parecido con las ideas formuladas en La Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero, de John Maynard Keynes, la más importante contribución del siglo XX al pensamiento económico, no es mera coincidencia. (...)
Las exóticas operaciones financieras que precedieron a la crisis de 2008
en el mercado hipotecario estadounidense, los más de 500 mil millones
de reales en intereses, que hunden la economía brasileña en la depresión
y destruyen los balances privados o a la exposición en derivativos al
Deutsche Bank, equivalente a 20 veces el PBI alemán, son similares al
mismo fenómeno, el fetiche de la liquidez. (...)" (Luiz Gonzaga Belluzzo , Gabriel Galípolo
, Sin Permiso, 19/03/2016)
No hay comentarios:
Publicar un comentario