"Cuando uno se enfrenta recopilar los datos y estadísticas de protección
social en España choca con dos graves problemas: por un lado, la mala
calidad de las estadísticas, no solo atribuible a España, y por otro, lo
triste de la realidad que se oculta a los ciudadanos.
Pero buceando y dejándose muchas horas, uno logra sacar una fotografía,
más o menos realista de la indigencia en la que está el sistema de
protección social en España.
(...) ciudadano sufre en silencio el drama de la brusca reducción de la protección por desempleo,
primera estación del vía crucis particular del excluido en España.
Continúa con la pérdida de camas hospitalarias y el aumento de las
listas de espera, el descenso de las prestaciones por dependencia y
consiguiente mengua de la pensión del abuelo que servía de sostén en
muchos hogares españoles.
Estos son algunos de los principales agujeros de la protección social en
España que, en términos comparados, está por debajo de países como
Portugal, Grecia o Irlanda, lo que dice muy poco de las autoridades
políticas españolas, tanto nacionales, como regionales, responsables de
una gran parte del pastel de la protección social en España.
Una de las
partidas que más sonrojo causa es lo dedicado a la infancia y
maternidad, que incluye ayudas por hijos, permisos maternos y paternos y
que está detrás, junto a la aberración de políticas laborales en
materia de horarios y la ausencia de políticas sociales de vivienda, de
la escasa tasa de natalidad que presenta España.
En lugar de sacar pecho
por las hazañas de Nadal y Contador frente a los franceses, más nos valdría imitar las políticas educativas y de natalidad que tiene Francia, uno de los escasos países que tiene mejor pirámide de población de toda la UE.
(...) se deberían presentar las principales cifras de protección social para
que lleguen a calibrar el cabreo que tienen los afectados y la magnitud
del problema. Por ejemplo, saben sus señorías que la pensión media de
jubilación apenas llega a 900€/mes y que una viuda cobra apenas 630€/mes
para sobrevivir.
Frente a este problema, las últimas reformas han ido
encaminadas a reducir el gasto en pensiones, creyendo que el problema es
este y no los ingresos de la Seguridad Social. Desde 2007 a 2015, los
ingresos de la Seguridad Social apenas han crecido un 0,2%, mientras que
los gastos lo han hecho un 28%.
A favor juega el efecto sustitución y la demografía, en contra la reducción de salarios y bases de cotización.
De las pensiones no contributivas, mejor no hablar, ya que la limosna
llega a 335€, por no hablar de orfandad u otras miserias que circulan
por tantos afectados de contingencias sociales poco conocidas y con poco
glamour, como los discapacitados.
Pensiones, desempleo, infancia e invalidez son algunos de los agujeros negros de los grandes excluidos en España
Deberían saber también sus señorías, que más de un 33% del total de
pensionistas reciben menos de la pensión mínima de jubilación (692€ en
2014), y que dicha cuantía asciende a 414€/mes. A pesar de esta
situación, la Seguridad Social terminará 2015 con un déficit del 1,4%
del PIB.
En materia de subsidio de desempleo, a finales de 2015, España tenía
una tasa del 57,25 de parados sin cobertura de ningún tipo. Hay más de 4
millones de parados que no tienen cobertura contributiva, siendo el
ingreso medio por parado de 800€/mes.
Es decir, hay más de 2,8 millones
de parados que no tienen ningún tipo de prestación. Poco a poco se va
imponiendo el carácter asistencial de las prestaciones, lo que va en
contra de lo que debería ser un país que antaño presumía de las
prestaciones del Estado de bienestar.
El recorte en prestaciones ha sido notable desde el 2008,
fruto de las imposiciones de Bruselas, y de un sistema fiscal tan débil
como injusto que es incapaz de preservar, siquiera que puedan funcionar
los estabilizadores automáticos de la economía. En total, desde 2010,
la reducción del montante de gasto en prestaciones por desempleo ha sido
del 25%, algo que sigue sin ser materia de debate central en las
discusiones públicas.
El gasto social por mil habitantes ha pasado de una cantidad de 62.229€
en 2008 a 39.547€ a finales de 2015, de nuevo un ejemplo más que tras el
estallido de la crisis en 2008, los dos grandes partidos han utilizado
la protección social para contentar a la burocracia en Bruselas y
también a los dioses del mercado, que por supuesto, no valoran lo positivo que tiene para la salud de un país la cohesión social y la equidad intergeneracional.
Esto se ha traducido en la reducción de personas atendidas en ayuda a
domicilio, escasez de plazas, que ya era crónico, en residencias
públicas, apenas hay 359.000 plazas totales en este tipo de centros.
Globalmente, España dedicaba a finales de 2014, último dato homogéneo conocido, un 25,6% del PIB a protección social, frente (...) Grecia y Portugal también se aceran al 30%. En este punto, destaca el mísero 1,85% el PIB dedicado a invalidez, 0,85% a pobreza, 1,33% a familia e hijos.
En resumen, España languidece en el furgón de cola de la protección social, incluso en épocas de bonanza. (...)" (Alejandro Inurrieta, 27/03/16)
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