30.3.16

PAH-Valencia pide el fin de los “abusos” de Bankia: “Te vas a quedar en la calle toda la vida como un moroso”, “te vamos a desahuciar y no vas a tener tiempo, te va a coger todo por sorpresa”, “A lo mejor estás recogiendo cartón de la basura y tienes dinero para pagar”...

"(...) El mismo día que tenía lugar la Junta General de Accionistas de Bankia, un centenar de activistas de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) se congregaban en la puerta de la sede del banco en la calle Pintor Sorolla de Valencia, en pleno centro financiero de la ciudad. 

De ese modo se sumaron a las denuncias de los colectivos antidesahucios de todo el estado frente a los “abusos” de Bankia. La protesta se centró en los desahucios “forzosos” registrados en ciudades como Madrid, en las que intervino el cuerpo de antidisturbios de la Policía Nacional. (...)
 
La segunda reivindicación de los grupos antidesahucios consiste en que se habilite un sistema de negociación con el banco, que resuelva la situación de centenares de familias afectadas. 

Éstas continúan sin recibir una respuesta por parte de Bankia, señala la PAH, que pide la paralización de los desahucios y los procedimientos judiciales hipotecarios, además de otras medidas como condonación de las deudas, dación en pago, liberación de los avalistas, levantamiento de embargos y las quitas en caso de que haya un plan de pagos asumible por los afectados.

Sobre todo, resalta la PAH en un comunicado, las familias requieren información previa de la venta o cesión de créditos a “terceros”, como es el caso de los fondos de capital-riesgo. El último punto de las demandas de la PAH es la cesión de las viviendas vacías de Bankia con el fin de constituir un gran parque público de viviendas, destinadas al alquiler social.

 Esta exigencia se apoya en el hecho de que la corporación bancaria fue “rescatada” con dinero público (unos 23.000 millones de euros), y su accionista principal es actualmente el FROB.

Custodiaban la sede valenciana de Bankia dos furgones de la Policía Nacional y una docena de agentes apostados en la zona, un dispositivo al que se sumaron algunos miembros de la Policía Local. 

Durante la concentración los activistas corearon consignas como “Este banco engaña, estafa y tira a la gente de su casa”, “Aquí está la cueva de Alí Babá”, “Que sí, que sí, que sí que hay dinero, lo tienen los corruptos y los banqueros”, además del habitual “Basta ya, ni un desahucio más”.  (...)

En un lugar discreto de la concentración se halla Jessenia Tuárez, ecuatoriana de 37 años, quien pacientemente espera para contar que firmó un préstamo con Bankia de 152.000 euros en 2006 para comprarse una primera vivienda en Manises (Valencia). El banco la llevó a juicio y el piso salió a subasta, aunque no se encontró al avalista. 

La vivienda terminó en manos de un “fondo buitre”, relata en la acera contigua a la delegación de Bankia. Ella y su marido, que actualmente trabaja en Madrid y tienen un hijo a cargo, abonaban una cuota mensual de 700 euros, pero ahora lo que piden es una condonación de la deuda.

 Hace un año, recuerda, se le reclamaban 136.000 euros, pero a esta cantidad se le ha de agregar la espiral de intereses que crece sin freno. Hoy continúa en el piso y confiesa que la negociación con el banco “va fatal”.

 Los negociadores de Bankia han comunicado a los coordinadores de la PAH que ya no quieren saber nada, porque han vendido la hipoteca. Y del “fondo buitre” le llaman al teléfono móvil para decirle que puede firmar un préstamo con otro banco para adquirir la vivienda. Jessenia Tuárez continúa amenazada de desahucio. (...)

Elías Abbou Bensemmane, español de origen argelino, que perdió dos pisos (él y su excónyuge, matiza) en Valencia y Picanya. Todo empezó con un préstamo de 139.000 euros con Bankia, que hoy se ha convertido en una deuda de 51.000 euros a la que se añaden progresivamente los intereses.

 Ya fueron subastados los dos pisos, pero Elías Abbou Bensemmane, de 47 años, continúa sin empleo y el subsidio que recibe -de 400 euros mensuales- expira en mayo. Bankia le ha concedido en régimen de alquiler social el piso que tenía hipotecado en Valencia, donde paga 120 euros. “Primero intenté negociar con ellos, y el director de la sucursal me trató como a una mierda”. 

Después se integró en la PAH y utilizó la estrategia de la presión colectiva. “Al unirte a más gente, ya puedes tratar con los cargos superiores de Bankia, que son más flexibles”. Pero al principio le cerraron todas las puertas (“te lo pintan todo muy negro”), incluso le amenazaron.

 “Les intentas justificar que no pagas porque no tienes trabajo, pero no ceden”. Afirma que tomó pastillas y tranquilizantes. Eleva el tono para describir las formas de un director de sucursal: “Me hablaba de manera agresiva, como un macarra”. “Te vas a quedar en la calle toda la vida como un moroso”, le decía.

 Y delante de otros clientes le espetó el directivo: “A lo mejor estás recogiendo cartón de la basura y tienes dinero para pagar”. O “te vamos a desahuciar y no vas a tener tiempo, te va a coger todo por sorpresa”.  (...)"             (Enric Llopis, rebelión, 16/03/16

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