15.3.16

Según el índice para el seguimiento de la estabilidad financiera de la Reserva Federal de Cleveland, se avecina la quiebra sistémica de alguna entidad, financiera o no financiera, de peso

"(...) Se aproxima una fuerte corrección bajista en todos los activos de riesgo globales. 

Permítanme introducirles un indicador a vigilar, que complementa modelos propios de previsión de ciclos de aversión y propensión al riesgo, el índice de estrés financiero de la Reserva Federal de Cleveland. Se trata de una herramienta para el seguimiento de la estabilidad financiera.

 Incorpora información de un número amplio de mercados financieros que permiten proporcionar una medida de la tensión del sistema financiero sobre una base continua. El objetivo es controlar el estado del sistema financiero e identificar los períodos de estrés excesivo que puede conducir a la inestabilidad financiera. 

El último dato disponible -medido como desviaciones estándar de la media- se situó en 1,92 a cierre de la semana pasada. Se trata de un nivel asociado a graves dificultades financieras. 

Anteriormente sólo se alcanzaron niveles parecidos o superiores en tres episodios históricos complicados. Por un lado, en 2011, en plena crisis de deuda periférica europea. Por otro lado, durante la crisis sistémica de 2008-2009; y, finalmente, durante la crisis asiática de 1998.

 El fuerte repunte que se ha producido desde noviembre de 2015 ha sido impulsado por el aumento de los diferenciales de crédito y otras medidas de riesgo sistémico percibidas por el mercado. En 1998 un nivel parecido en dicho índice precedió al colapso del hedge fund sistémico Long Term Capital Management. 

En 2008, el máximo histórico de la serie temporal disponible de dicho índice antecedió al colapso de Bear Stearns y Lehman Brothers. En 2011, el aumento a cifras próximas a la actualidad se asoció a la quiebra y reestructuración de la deuda pública griega -por obra y gracia de los dos partidos del régimen PASOK y ND-.

El nivel actual parece, por lo tanto, anticipar una quiebra sistémica de alguna entidad, financiera o no financiera, de peso. Se produce además en un contexto difícil. Continúa una clara sobrevaloración de la inmensa mayoría de los distintos activos financieros globales de riesgo, especialmente los grandes índices bursátiles estadounidenses. 

Por otro lado, los resultados empresariales, sobre todo en Estados Unidos, están siendo peor de lo esperado. Finalmente, hay una debilidad manifiesta en los distintos indicadores adelantados de actividad económica global. ¿Qué tratarán de hacer de nuevo los Bancos Centrales?   (...)"              (Juan Laborda, Vox Populi, 24/02/16)

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