"(...) Stockhammer define la financialización
como "el término utilizado para resumir un conjunto de cambios en la
relación entre el sector financiero y real que da un mayor peso que
antes a los motivos y actores financieros.
El termino recoge a la vez
fenómenos tan diversos como la orientación de las empresas hacia la
maximización del valor de la acción, el incremento de la deuda de las
familias, cambios en las actitudes de los individuos, incremento de las
rentas derivadas de actividades financieras, aumento de las frecuencias
de las crisis financieras, e incremento en la movilidad del capital
internacional".
Pero analicemos específicamente los cambios que la financialización ha producido en las empresas no financieras y en las familias.
La financialización de las empresas no financieras se ha traducido en una reafirmación del papel del accionista
en la forma de inversores institucionales que cada día tienen un mayor
peso, y una oleada masiva de fusiones y adquisiciones, muchas de ellas
hostiles.
Bajo el objetivo último de maximizar la tasa de retorno del
capital, se han incrementado los flujos destinados a dividendos y a la
recompra de acciones, disminuyendo de manera significativa la tasa de
inversión en capital y desarrollo empresarial.
Los costes sociales de tales estrategias han sido un aumento del desempleo y una presión a la baja de los salarios. Existe una literatura empírica creciente que demuestra que el incremento de la actividad financiera de las empresas no financieras ha tenido un impacto negativo en la inversión real de tales empresas.
No hay efecto riqueza, solo efecto de acceso al crédito
La financialización de las familias ha sido más profunda incluso que en el caso de las empresas no financieras. Y ha descansado en el fuerte incremento del crédito
desde principios de los 80.
La deuda de las familias ha crecido de
manera exponencial, especialmente las hipotecarias. Se trataría de ver
si el aumento de la deuda de las familias es consecuencia de un proceso
racional o el resultado de procesos culturales y sociales más amplios.
Desde un punto de vista de la Economía Política el aumento de la deuda de las familias es el resultado del incremento de las pautas de consumo en un escenario de estancamiento secular de los salarios.
Por lo tanto, la acumulación de deuda de las familias para mantener los
niveles de consumo era absolutamente insostenible, es decir, no era un
proceso racional, sino más bien todo lo contrario. (...)
Acuérdense de la política monetaria y los supuestos que hay detrás. Y
ahora Mario Draghi y sus muchachos ¡pidiendo inversión pública! A buenas
horas mangas verdes, pero al menos más vale tarde que nunca." (Juan laborda, Vox Populi, 23/03/16)
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