"(...) -En uno de sus recientes artículos usted ha hablado de la “lepenización de las mentalidades”.
¿Cómo analiza este proceso y su impacto en la sociedad? ¿Quiénes son
los principales beneficiarios de una tendencia a la banalización de este
extremo del tablero político?
-La Lepenización de los espíritus
es el proceso de difusión a un tablero político muy amplio de palabras,
lógicas de razonamiento, temas, etc., que antes eran propias de la
extrema derecha.
Los temas de la identidad nacional, que sería amenazada
por nuestros conciudadanos musulmanes, la de la invasión por los
refugiados, la de una incompatibilidad entre el Islam y la “República”,
la de la seguridad, etc., antes eran propias de la extrema derecha y
ahora se han vuelto temas casi consensuales.
Uno de los umbrales críticos esenciales de la “lepenización de las mentalidades” se encuentra en la frase de Laurent Fabius en 1984, diciendo que “Le Pen plantea buenas preguntas pero da malas respuestas”.
Uno de los umbrales críticos esenciales de la “lepenización de las mentalidades” se encuentra en la frase de Laurent Fabius en 1984, diciendo que “Le Pen plantea buenas preguntas pero da malas respuestas”.
Un razonamiento como
ése oculta que la aceptación de una pregunta o de una manera de hacer
una pregunta conlleva inevitablemente y lógicamente el tipo de
respuesta.
La consecuencia previsible que ya habiamos constatado en 1984 es la puesta en marcha de un proceso de derechización de la sociedad, del cual hoy vemos los resultados en las urnas.
La consecuencia previsible que ya habiamos constatado en 1984 es la puesta en marcha de un proceso de derechización de la sociedad, del cual hoy vemos los resultados en las urnas.
Una segunda
consecuencia es la legitimización de la tesis de la existencia de un
“enemigo del interior”, que lo constituirían nuestros conciudadanos
musulmanes y/o de origen inmigrante, reales o supuestos. La
“lepenización de las mentalidades” separa nuestra sociedad entre un
“Nosotros” amenazado y un “Ellos” amenazantes, es decir nos hace entrar
en el núcleo del pensamiento político de la extrema derecha.
Este proceso tiene una base material. Se trata de desviar las furias sociales que pueden suscitar las políticas liberales actuales produciendo “debates-pantalla”, proponiendo falsos blancos, enmascarando las verdaderas cuestiones.
Este proceso tiene una base material. Se trata de desviar las furias sociales que pueden suscitar las políticas liberales actuales produciendo “debates-pantalla”, proponiendo falsos blancos, enmascarando las verdaderas cuestiones.
Esta desviación responde a necesidades de
corto plazo (Hacer aprobar una nueva medida, evitar un movimiento social
contra la guerra o contra una nueva medida de austeridad, etc) pero
tiene efectos de largo plazo sobre la sociedad, consolidando esta falsa
frontera entre un “Nosotros” y un “Ellos”. De esta manera se dividie a
quienes deberían estar unidos y se une a quienes deberían estar
divididos.
-En su libro “Las discriminaciones racistas: un
arma de discriminación masiva” usted se muestra crítico frente al
concepto de “diversidad”, desmenuzando los aspectos superficiales de ese
modelo multiculturalista que celebra el aislamiento. Parecería que una
parte de estas críticas hayan sido asumidas por el gobierno francés,
cuando fue pronunciada la palabra apartheid. ¿Ve usted una evolución en
el tratamiento político de los barrios populares?
La diversidad
sirve de distracción, mientras que oculta la verdadera cuestión que es
la igualdad. Representa la apertura de un sistema desigualitario para
algunos (algunas mujeres, algunas personas salidas de la inmigración,
algunos inmigrantes) para de ese modo seguir reproduciéndolo mejor para
todos los demás. La imagen adecuada al concepto de diversidad es la de
la foto de familia.
Tomamos una foto poniendo en evidencia la presencia
de negros, árabes, mujeres, hombres, etc., sin precisar el número y el
lugar de estas diferentes categorías. Una imagen así es bastante
diferente de la que corresponde a la noción de igualdad, que
corresponderia a la de un organigrama que permita localizar el lugar de
cada categoría social en el conjunto social.
Otra ventaja del discurso de promoción de la diversidad es de culpar de su fracaso a la mayoría, dando a entenderle que es de su propia responsabilidad, ya que ciertas minorías tienen éxito. Eso está lejos de ser nuevo. En el pasado se destacaba a los obreros que se volvían jefes de empresa para defender el capitalismo, o algunos indígenas “evolucionados” para defender la colonización.
El hecho de haber pronunciado la expresión “apartheid social” no ha cambiado en nada la situación. No fue seguido de ningún efecto concreto ni de ninguna política atacando las causas de la desigualdad. Para ello hubiese sido necesario llevar a cabo una política ofensiva de lucha contra las discriminaciones racistas, que son masivas y sistémicas.
Otra ventaja del discurso de promoción de la diversidad es de culpar de su fracaso a la mayoría, dando a entenderle que es de su propia responsabilidad, ya que ciertas minorías tienen éxito. Eso está lejos de ser nuevo. En el pasado se destacaba a los obreros que se volvían jefes de empresa para defender el capitalismo, o algunos indígenas “evolucionados” para defender la colonización.
El hecho de haber pronunciado la expresión “apartheid social” no ha cambiado en nada la situación. No fue seguido de ningún efecto concreto ni de ninguna política atacando las causas de la desigualdad. Para ello hubiese sido necesario llevar a cabo una política ofensiva de lucha contra las discriminaciones racistas, que son masivas y sistémicas.
-De hecho, históricamente la
sociedad francesa está compuesta de una mezcla de culturas. ¿Cuáles son
entonces las etapas a superar en el reconocimiento y la participación
real de las poblaciones - con sus identidades múltiples - en el seno de
una misma sociedad? ¿Cuáles son los principales obstáculos?
-Conviene
en primer lugar romper con todos los enfoques esencialistas de la
cultura y de la nación. Las naciones y su cultura no son realidades
inmóviles, cuya identidad seguiria igual a lo largo de la historia.
Lo
cierto es que pueden evolucionar en función de los cambios de contexto y
en función de la composición de sus poblaciones. Hay que dejar de
confundir la unidad política de una nación y la unicidad cultural. La
igualdad de derechos y de deberes no tiene nada que ver con la
homogeneidad cultural.
Una segunda etapa es combatir las discriminaciones sistémicas masivas que asignan categorías de ciudadanos a puestos sociales marcados por la desigualdad. Son estas discriminaciones las que fragilizan nuestras sociedades y no su composición plural. Por ultimo, estos elementos no son disociables de las políticas extranjeras de los estados europeos.
Una segunda etapa es combatir las discriminaciones sistémicas masivas que asignan categorías de ciudadanos a puestos sociales marcados por la desigualdad. Son estas discriminaciones las que fragilizan nuestras sociedades y no su composición plural. Por ultimo, estos elementos no son disociables de las políticas extranjeras de los estados europeos.
No podemos diabolizar
otras culturas o religiones para justificar guerras, y al mismo tiempo
evitar que esa diabolización no afecte aquí a quienes se presenta como
originarios de esas culturas o esas religiones. (...)" (Entrevista al sociólogo Saïd Bouamama,Alex Anfruns , Investig’Action, en Rebelión, 18/03/16)
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