"(...) La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y otros
grupos de vivienda nacidos al calor de las asambleas de barrio del 15M
se encargaron de poner el problema en la agenda mediática, política y
tuitera. También en las mesas de los bares, en las comidas de domingo o
en los centros de trabajo.
Han pasado tres años de
eso. ¿Los bancos negocian más? Sí, pero también hay más desahucios por
impago de alquiler y más desalojos de ocupaciones. El problema, aseguran
los expertos, no ha remitido sino que se ha transformado. En ese viraje
también influyen otras causas, como la aprobación de la Ley de
Seguridad Ciudadana que prevé multas de hasta 30.000 euros para los
activistas que desobedezcan órdenes policiales o resistan pacíficamente
ante una orden de lanzamiento. La nueva situación, reconocen los propios
activistas, ha disuadido las acciones públicas con mayor visibilidad y
participación.
La caída de la atención mediática responde, según las
fuentes consultadas, a una suma de factores. Explicamos por qué en este
momento los desahucios ya no ocupan titulares. (...)
En todo este tiempo, las PAH no han dejado de tener actividad. Eso
aseguran los que llevan años en la trinchera. Hay 232 organizaciones
dispersas por todo el territorio y "las asambleas se siguen llenando",
asegura Carlos Macías. Las reuniones se organizan semanalmente y en
ellas los afectados y afectadas exponen sus dudas y se les presta
asesoría.
Algunos habituales en estos encuentros cuentan que, por lo general, las
asambleas han adquirido un tinte más burocrático. "Las reuniones se
emplean básicamente para resolver papeles.
Con solo levantar el teléfono
paramos los desahucios, pero no lo que viene después: un proceso larguísimo
que los bancos alargan y alargan y que no se sabe dónde acaba. Siempre
falta algún documento y hay que volver a empezar todo el proceso",
explica Gonzalo, de la PAH Centro (Madrid). (...)
Estas negociaciones se enmarcan en los papeleos con las entidades para
reestructurar la deuda o pedir la dación en pago, sujetos a unos
requisitos que prevé el Código de Buenas Prácticas Hipotecarias. Este
código es una de las tres medidas antidesahucios, junto a la moratoria de dos años y el Fondo Social de Vivienda, puestas en marcha por el Gobierno en 2014 y cuyos efectos llegan a un número pequeño de afectados, según los datos.
Del mismo modo que la presión social hizo su efecto sobre el Ejecutivo,
también se notó en la predisposición de las entidades bancarias a
negociar. "En dos días está resuelto el desahucio.
Casi nunca llegamos
al punto de tener que ir a la casa y resistir pasivamente. Tener
enfrentamientos no le gusta a nadie", cuenta Gonzalo. De ahí, dice, que
el problema sea menos visible en los medios. "Ahora hacemos menos
acciones públicas, entre otras cosas porque estamos ahogados por la 'ley
mordaza'". (...)
"Calculamos mucho más porque no podemos jugárnosla. Antes, cuando los
bancos nos pedían papeles imposibles nos plantábamos allí. Ahora hacemos
encierros solo cuando podemos unir varios casos a la vez y
coordinándonos con otras PAH. Esta ley ha cortado muchas de las acciones
con más participación y visibilidad", reconoce Gonzalo. "El ciclo
electoral ha sido el otro factor que ha provocado que la atención
mediática se haya evaporado", añade Carlos Macías.
Gonzalo, como muchos y muchas de sus compañeros, ha notado que la
movilización ha caído. "Hay menos gente involucrada. Antes llegaban más
personas no afectadas dispuestas a ayudar. El sentimiento de solidaridad
era más fuerte. Entendemos que con el panorama actual todo se vuelve
más complejo". (...)
Los problemas no han desaparecido, se han transformado. El volumen
inicial de casos tenía que ver con hipotecas. Luego vinieron los
alquileres, con afectados que ya habían sido desalojados de sus
viviendas y tampoco podían cumplir con su arrendatario.
El extremo de la precariedad son las ocupaciones,
más o menos la mitad de los casos que atiende hoy la PAH Centro y que
no están contabilizados en ninguna estadística. "Estos desalojos son muy
difíciles de parar, al segundo intento (y a veces incluso en el
primero) se hace el despliegue policial", afirma Gonzalo.
¿Cuáles son las soluciones para esas familias que ya vienen con la
carga de varios episodios de expulsión? "Intentar que las
administraciones hagan su trabajo y, en última instancia, intentar
realojarlas en alguno de los edificios vacíos recuperados por la obra
social de la plataforma". La PAH ha realojado de esta manera a 3.500
personas sin alternativa habitacional, según sus datos.
El portavoz de la plataforma en Barcelona se queja de que las medidas
políticas aprobadas hasta el momento no han sido suficientes para que la
PAH deje de existir. Si así fuera, significaría que el problema
está resulto o que la tabla salvavidas la tienden otros. "No nos hemos
disuelto, y eso solo puede ocurrir si no hay casos que atender"." (Sofía Pérez Mendoza, eldiario.esm 06/04/16)
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