"La
realidad está haciendo añicos el relato de la recuperación. Un relato
del que el Partido Popular ha tratado de asirse para frenar su
hundimiento, pero que basa su fuerza en la enorme aceptación social de
las crisis como una especie de bache o de enfermedad pasajera. Algo que
posiblemente vale para las recesiones de corto plazo pero que resulta
insatisfactorio para entender la crisis actual.
Que la recuperación se estaba gripando hace meses era evidente, al
menos en el plano europeo. Incluso hemos atravesado un momento de
movimientos bursátiles en los que ha reaparecido la amenaza de una nueva
debacle de gran escala (cosa por otra parte que puede volver a
ocurrir). Y es algo que también se percibe en los informes de los
organismos internacionales, que van corrigiendo a la baja las
expectativas de crecimiento.
Los datos de la última EPA son un nuevo indicativo de lo erróneo del discurso oficial.
(...) estamos
ante el peligro de una recesión provocada tanto por las turbulencias
internacionales como por las políticas de ajuste que se están aplicando.
La economía real no funciona como pretenden los relatos de la caída y
la recuperación. Las grandes crisis experimentan subidas y bajadas de
actividad dentro de un período de estancamiento.
Esto es lo que pasó en
la crisis del 1929 hasta la Segunda Guerra Mundial, y lo que lleva años
sucediendo en Japón. El tratamiento de la crisis como una cuestión de
coyuntura resulta erróneo. Y aún más si, como ha sucedido en los últimos
años, este tratamiento se ha limitado a realizar una política monetaria
cada vez menos ortodoxa (pero igual de ineficiente).
La presente crisis forma parte de la acumulación de problemas
generados por treinta años de capitalismo neoliberal: globalización
desregulada, liberalización extrema del sistema financiero, socavamiento
de los recursos públicos en mil y un panamás, marginación real
de sindicatos y movimientos sociales, endeudamiento extremo…
De todo
esto no se sale sin reformas en profundidad del conjunto de
instituciones que gobiernan la economía mundial (sin perder de vista los
problemas derivados de la crisis ecológica y el reto que para el mundo
del trabajo plantea la digitalización tecnológica).
Y como ni parece
probable, ni mucho menos deseable, una solución del estilo de 1945, no
queda otra posibilidad de salida que generar un potente movimiento
internacionalista que contenga un relato entendedor y unas propuestas
plausibles para quebrar el neoliberalismo y aportar otro modelo de
organización social. Y esto, me temo, lleva tiempo.
Volviendo a aterrizar en el futuro inmediato, creo que a corto plazo
un nuevo Gobierno del país se va enfrentar a esta posible recesión y a
estas nuevas demandas de austeridad. Por ello, no estoy seguro de que lo
más urgente desde la izquierda sea entrar en un gobierno sin antes
haber generado entre la población una base social suficiente para
afrontar de otra forma esta crisis social.
Y por esa razón creo que, más
que estar o no en el gobierno, es preciso realizar tres movimientos
básicos: el de construir un relato entendedor de la crisis y las
políticas fallidas, desarrollar una base social organizada capaz de
desarrollar múltiples acciones de respuesta –desde la acción política y
reivindicativa hasta acciones de solidaridad social– y en tercer lugar
promover la elaboración colectiva de alternativas a la actual situación.
O sea denuncia, organización, y producción intelectual colectiva." (Albert Recio Andreu, Mientras Tanto)
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