"Los sesudos catedráticos, junto a instituciones privadas y públicas,
como el IVIE, tratan de convencer a toda la sociedad, y a los políticos
afines, que son casi todos, con estudios empíricos de que los
trabajadores nos deberíamos bajar el salario aún más, porque si no las
empresas no contratarán y se irán allí donde no haya rigideces a la baja
en la retribución. (...)
Por supuesto, y ahí radica el sarcasmo del último estudio del BBVA
Research junto con el IVIE, es que si uno permanece mucho tiempo en el
desempleo es simplemente porque las prestaciones son generosas y largas.
Lo que más llama la atención es que este estudio focaliza el supuesto
fraude en los mayores de 45 años, cuya empleabilidad tiende a cero, algo
que no son capaces de incluir en el modelo ad hoc que normalmente
utilizan estos economistas neoclásicos reconvertidos a veces en
socialliberales para colocar en el curriculum que han trabajado en
Moncloa, siempre bajo la asepsia de la tecnocracia.
Junto a la bajada de salarios, la gran apuesta es la eliminación de la prestación por desempleo
Este debate lo han lanzado en España justo antes de que comience una
campaña electoral que, sin duda, girará en torno a la desigualdad,
pobreza salarial y contratación temporal. (...)
Pero lo que lo más irrita, seguramente a la gran masa de trabajadores,
no olviden que la farsa de la clase media se ha acabado como un mal
sueño, es este debate lo lance un Presidente de un gran banco que
básicamente vive, junto al resto de directivos, de engordar el valor de
unas acciones que, si se conociese la verdad de la situación patrimonial
de la banca española, y la europea, apenas valdrían nada.
(...) Una empresa que ambiciona únicamente la maximización del valor de
las acciones solo persigue el beneficio rápido, detrayendo fondos
propios para recomprar acciones. Esto explica que, aunque suba la bolsa, las tasas de inversión siguen cayendo, el empleo global sigue descendiendo y el nivel salarial se desploma.
A esto también contribuye el papel que han tenido los Bancos Centrales
ayudando a inflar las cotizaciones bursátiles para facilitar este
mecanismo tan perverso de acumulación de riqueza en pocas manos.
Lo trágico es que los padres intelectuales de esta aberración desde
una óptica gerencial siguen siendo estudiados en Universidades y
Escuelas de Negocios, como son Friedman o el modelo Arrow-Debreu. Este
culto al papel individualista y egoísta de la empresa, choca con la
lógica económica cuyo agente principal es el trabajador y el bienestar
colectivo, frente al abismo social al que nos lleva esta máxima tan
querida en los mercados financieros.
Es precisamente este sector, el
financiero, el que ha corrompido toda la estructura empresarial, ha
disparado la desigualdad, al cambiar las formas de retribución, y ha
influido decisivamente en la ruptura del movimiento sindical.
En suma, y con estos mimbres, no esperen que nada mejore en un mundo
bipolar. Lo relevante no es lo que cobre Amancio Ortega, sino cuantos
empleos podría crear o cuanto podría mejorar los salarios de Inditex con
su última recogida de dividendos. Lamentablemente este debate está
perdido. La antigua clase media ya no existe y ahora solo hay dos
clases: los de arriba y los de abajo." (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 08/05/16)
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