"En un país en el que una parte no desdeñable del sistema financiero está
intervenido, con clamorosos fallos de supervisión por parte del BE, el
gobernador actual, pero también el anterior, se dedica diariamente a
impulsar medidas fracasadas sobre el mercado laboral.
Desde el inicio de
la burbuja inmobiliaria, permitida, silenciada y de alguna forma
alentada, por el supervisor, los bancos y las antiguas cajas de ahorro han disfrutado de vacaciones permanentes del ejercicio de supervisión,
y así se les ha permitido una expansión del crédito basura, de
productos tóxicos de ahorro (preferentes) y de una política de fusiones,
frías, que solo han servido para lucrar a directivos y empresas de
consultoría y asesoramiento muy famosas.
Con estas premisas, y tras el agujero dejado por las Cajas de Ahorro, en
un primer estadio, la dejación de funciones del Banco de España ha
desencadenado la quiebra solidaria de muchas entidades, sufragadas en
una gran mayoría de casos con dinero público comunitario, pero también
la de millones de familias a las que nadie salva, ya que no son
sistémicas.
Frente a esto, el silencio procesal frente a
las responsabilidades del supervisor, en connivencia con las empresas
de asesoramiento financiero que parieron intelectualmente las fusiones
frías y la comercialización de preferentes entre el sector minorista, es
muy significativo y doloso para el devenir de familias afectadas y
contribuyentes solidarios que han sido invitados a compartir el coste a
escote, sin ser preguntados, ni por la existencia de alguna casilla en
la declaración de la renta como tiene la Iglesia.
Todavía se recuerda con dolor las instrucciones que llegaban de la
cúpula a los integrantes del Servicio de Estudios para negar la
existencia de una burbuja inmobiliaria, disfrazando el término de
sobrevaloración, con gran regocijo de los gobernadores que la alentaron,
Caruana (hoy en el BIS), y Fernández Ordoñez (jubilado con
indemnización millonaria), lo que, sin duda, alguien debería juzgar y
sancionar, para que nada de esto vuelva a producirse.
Como dice
acertadamente Miguel Sebastián en su libro “La Falsa Bonanza”, el
problema fue que no hubo nadie lo suficientemente valiente para apagar
la música en medio de la fiesta, o retirar la bebida, cuando la orgía
crediticia sin atender al riesgo se multiplicaba, violando
sistemáticamente la recomendación de no sobrepasar el límite del Loan to Value fijado
en el 80% (no otorgar más del 80% del préstamo sobre el valor de la
hipoteca), o permitiendo y alentando un sobreendeudamiento en el los
niveles más bajos de renta, que debería ser considerado delito, fueron
hechos ignorados por los sucesivos inquilinos del Banco de España.
Pero incluso hoy, con un nuevo inquilino como Linde, muy cercano
ideológicamente al PP y que se le nota, la situación de la banca sigue
siendo preocupante. La obligación disfrazada de la ampliación de capital
del Banco Popular no es un tema baladí, pero las necesidades reales de
capitalización en caso de estrés financiero siguen siendo muy
preocupantes, particularmente para los dos grandes bancos, como son el
Santander y el BBVA como pone de manifiesto el Centre for Risk Management HEC,
ubicado en Laussane.
Y frente a esta realidad, el nuevo gobernador
vuelve a cargar su discurso sobre salarios y reducción de derechos
laborales, en un ejercicio de obsesiones heredadas, algo que debe ser
innato al cargo y que demuestra algo que dice la última encuesta que el
propio Banco de España publica sobre la calidad de los empresarios en
España, cuyos resultados se podría aplicar a sí mismo el máximo
responsable de una institución cuya dejación de funciones y la
benevolencia observada para con los desmanes de la banca solo se
explica, quiero pensar, por falta de capacitación profesional de él y su
equipo.
La obsesión del Banco de España con los salarios y los derechos
laborales solo responden a una cruzada del mundo neoclásico contra el
resurgir del neokeynesianismo, que hasta el FMI y la OCDE
parecen abrazar, tras constatar que la deflación salarial y la pérdida
de derechos laborales solo nos empujan hacia el abismo de la exclusión
social, pobreza y desigualdad, cuyos efectos ya nadie discute que han
llegado para quedarse.
Las recetas de reducir los derechos de
los trabajadores fijos para reducir la temporalidad son elucubraciones
impropias de todo un gobernador, que debería saber que, aunque
redujésemos a cero la indemnización por despido, la tasa de temporalidad
se mantendría, porque el problema es de demanda efectiva y de exceso de
financiarización de la economía que reduce drásticamente la inversión y
el empleo.
Por ende, el crecimiento observado se explica, en un
porcentaje no desdeñable, por el viento de cola: precio del crudo,
compras de deuda por parte del BCE, depreciación del euro y conflictos
en países árabes que provocan desviación de comercio turístico hacia
España.
El organismo supervisor cuantifica este impacto en 1,1 p,p de
crecimiento, es decir algo más de un tercio del observado en el último
año, circunstancia que difícilmente se mantendrá a futuro. (...)
El problema del anquilosamiento intelectual que ha infectado a
todas las instituciones occidentales es que no hay nadie valiente para
cambiarlo, censurando y expulsando a todos aquellos que osen
cuestionar los dogmas sobre impactos negativos de la bajada de salarios,
de eliminación de la negociación colectiva o del exceso de
transacciones financieras sobre la economía real.
El bunker del Banco de
España, también, sigue creyendo en ideas como el papel del dinero como
factor exógeno o el papel de la política monetaria en las correcciones
del ciclo cuando estamos ante una situación de recesión de balances,
como la actual.
Por todo ello, es imprescindible el último libro
de Akerloff y Shiller: “La Economía de la Manipulación”, para entender
cómo se está manipulando a la opinión pública, haciendo creer
que nada se puede hacer, y que el empobrecimiento es irreversible
gracias a las ventajas de la globalización y que los salarios, salvo los
de los de arriba, deben seguir la senda de la reducción, porque eso nos
hará competitivos, una de las mayores falacias si observamos, por
ejemplo, el nivel salarial en Alemania u otros países muy competitivos.
Por último, gracias a las consignas neoclásicas, hemos llegado al absurdo que la pensión media reconocida hoy ya supera el salario medio de los nuevos entrantes al mercado laboral.
Ello también facilita el que los jubilados no quieran permanecer más en
el mercado laboral, y que los hijos de hoy vivan ya manifiestamente
peor que sus padres.
Pero todo esto en aras de la competitividad. Y
mientras, peligran los ahorros de los depositantes ante la mala
situación real de la banca, pero eso a los Gobernadores del Banco de
España no les importa nada." (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 05/06/16)
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