"(...) . Cualquiera que decida escudriñar las tablas y cuadros de los
barómetros del CIS con el propósito de caracterizar a la tribu de chavs
que pretende subvertir el orden de nuestra flamante democracia
occidental para vivir a la sopa boba de los bolivarianos, descubrirá,
entre la incredulidad y el estupor, que la única clase social donde
Podemos y sus confluencias se imponen sobre el resto de los partidos
políticos es en la muy noble y aristocrática clase alta y media alta.
El
24,4% de los encuestados entre la flor y la nata de nuestra sociedad
recuerdan haber votado a Podemos o sus confluencias, frente a un 20,4%
que recuerda haber votado al PP, segunda opción preferida en este sector
social. Entre el resto, clases medias y obreros, Podemos es superado,
bien por el PP, bien por el PSOE, así como en el recuento global donde,
como es bien sabido, el PP es aún la fuerza política mayoritaria.
La primera reacción de aquellos que desconocen estos datos suele ser
asumir que hay un error en la transcripción de los mismos, lo que
normalmente se aclara con una simple comparación con los datos ofrecidos
por los barómetros de meses anteriores.
Y, a no ser que caigamos en un
bucle conspiranoico de hackers podemitas, es ahora cuando nos
enfrentamos con las reflexiones de más calado: ¿se han vuelto locos los
ejecutivos del IBEX 35, los tiburones financieros y los brokers de la
bolsa? ¿A quién se refiere Pablo Iglesias cuando habla del Partido del
IBEX?
El barómetro del CIS aporta detalles adicionales que permiten indagar
algo más en la composición de esta llamada clase alta y media alta.
Directivos en un 13%. Técnicos, profesionales, científicos e
intelectuales en un 83%. Y algo que parece encajar mejor con nuestros
estereotipos: entre directivos y profesionales se impone tanto el PP
(22,6%) como Ciudadanos (18,3%) frente al 17,4% de Podemos y sus
confluencias. El IBEX estaría a salvo de la hidra populista, no así las
universidades, los centros de Investigación y Desarrollo y los cuadros
cualificados de las empresas.
La primacía de Podemos entre los sectores
mejor formados de nuestra sociedad también se refleja en los tablas del
barómetro del CIS donde se cruza el nivel de estudios con el recuerdo de
voto: el 22,2% de los ciudadanos con estudios superiores recuerdan
haber votado a Podemos y sus confluencias, imponiéndose en este caso
sobre Ciudadanos, en segunda posición con un 18,6%.
¿Cómo metabolizar que el partido de los desahuciados de la crisis sea
también el preferido por los ciudadanos mejor formados y por aquellos
que disfrutan de un estatus socio-económico más cómodo? ¿Una impostura
propia de snobs sacados de una película de Woody Allen? ¿Una actitud
insincera y pedante de gentes dispuestas a pagar más impuestos sobre la
renta (recordemos la propuesta fiscal de Podemos) solo para dar la nota? (...)
Recientemente el empresario también judío, de origen argentino y
ciudadano americano, Martín Varsavsky, explicó esta realidad, que sigue
vigente, de la siguiente forma: “los judíos norteamericanos votan
como europeos y por ser muy educados en su conjunto, no se sienten
atraídos por personajes como Bush y Cheney que aplican el discurso del
miedo”.
Martin Varsavsky asegura que pensar como un europeo para un judío norteamericano equivale a “estar
a favor de un gobierno más activo en la economía, de un sistema de
impuestos progresivo, de que existan más derechos laborales, de que se
respeten los derechos de las minorías en general y todo lo que define a
un progresista”, es decir lo que vendría a ser el consenso europeo previo a la contra-revolución thacheriana.
¿Quién, a día de hoy, propone recuperar las conquistas perdidas por las
clases populares, retornar a un consenso que pivote sobre una fuerte
cohesión social sostenida por un potente estado del bienestar y
garantizar por ley un ingreso mínimo que evite la exclusión social de
los sectores más vulnerables? (...)
La educación como antídoto al discurso del miedo anti-Podemos sería
también plenamente aplicable a nuestra situación. Al igual que los
judíos norteamericanos rechazan los discursos de Bush y Cheney, los
sectores más formados de la población española, con acceso a fuentes de
información que superan a los grandes medios de comunicación de masas,
son capaces de forjarse una opinión más independiente y menos sujeta a
la manipulación." (Francisco Moreno, Econonuestra, Público, 01/06/16)
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