"(...) El Reino Unido se sumó tardíamente (a la UE), apenas en 1973,
abriendo difíciles negociaciones con la CEE y generando
simultáneamente descontento interno. El entonces primer ministro, el
laborista Harold Wilson, respondió con una hábil maniobra. Llamó a
referéndum para 1975 para presionar a las potencias europeas a una
“renegociación” en mejores términos.
Al mismo tiempo, por abajo, pactó
con los conservadores de Margaret Thatcher su apoyo frente a la
oposición de gran parte del laborismo a seguir en la CEE. La maniobra
tuvo un éxito rotundo. Logró concesiones y gracias al voto conservador
ganó la consulta por casi el 70%.
Ahora, en 2016, el conservador Cameron quiso repetir
el mismo truco pero al revés, que los votos los aporten los laboristas.
Llamó a un referéndum para presionar a la UE. Gran parte de su partido
está por “Leave” (irse), pero pensó que el laborismo, aunque también
dividido, pondría los votos faltantes.
Pero en la negociación con la UE
no logró gran cosa. Y hoy existe un clima de crisis y descontento
nacional y europeo muy superior al de 1973. (...)
El referéndum ha dividido a la burguesía británica y a
sus representantes políticos, pero también a todas las clases de la
sociedad. Curiosamente, parece más definido por edad: los de más edad
estarían más por la ruptura y los jóvenes más por continuar en la UE.
Tampoco en la “izquierda”, tanto en sentido amplio como,
específicamente, en la izquierda revolucionaria, hay unanimidad.
En la derecha, los tories del Conservative
Party (Partido Conservador), que hoy gobierna con David Cameron, se han
escindido y pareciera que la mayoría de sus cuadros están en contra de
su política. Varios de los más prominentes dirigentes tories, como el ex
alcalde de Londres, Boris Johnson, se han puesto a la cabeza de una
campaña violenta por “Salir” de la UE.
A eso se agrega el impulso tomado por el UKIP (United
Kingdom Independence Party – Partido por la Independencia del Reino
Unido), abiertamente racista. Su principal dirigente, Nigel Farage, hace
propaganda por “Salir” mediante una campaña contra los refugiados y
emigrantes (incluso de la misma UE), que hace recordar los delirios
racistas del nazismo.
En uno de sus últimos discursos, advierte que “si
votamos quedarnos en la Unión Europea, las mujeres británicas estarán
frente al peligro de masivas violaciones y ataques sexuales de las
bandas de emigrantes de África y del Este de Europa”. (Sunday Telegraph, 04/06/2016)
El Partido Laborista también está dividido, sólo que a
diferencia de los conservadores, la mayoría de sus dirigentes están
favor de votar “Permanecer” (en la Unión Europea).
Esto incluye a su actual “Leader”, Jeremy Corbin, que se impuso como
“ala izquierda” reformista frente a la mayoría de parlamentarios
laboristas, que no van más allá de un “social-liberalismo” difícil de
distinguir de los conservadores. Pero, frente al referéndum de la Unión
Europea, Corbin ha cerrado filas con ellos… (y, por transición,
objetivamente con Cameron).
Entre los burócratas sindicales de las Trade Unions tampoco hay
unanimidad. La mayoría apoya “Permanecer”; pero hay sindicatos
importantes, como el ferroviario, que están por “Salir”. Una ilusión de
los dirigentes ferroviarios para apoyar el “Brexit”, es que la ruptura
con la UE facilitaría la renacionalización de los ferrocarriles.
Las fracturas se dan también en las fuerzas más a la izquierda. La
mayoría de los partidos y grupos trotskistas –el Socialist Party, el
Socialists Workers Party, Counterfire y otros– así como el Communist
Party, están a favor de votar por “Salir”, pero haciendo una campaña
“que sea una alternativa a la inaceptable opción entre la campaña
pro-capitalista de Cameron de seguir en la UE, y las campañas de ‘Salir’
dominadas por la derecha xenófoba”. (“Launch of united left campaign to
leave the EU”, Socialist Worker, 14 Apr 2016)
El argumento principal de estas corrientes es que la derrota del
“Permanecer” sería un golpe mortal a Cameron y su Conservative Party. No
podría seguir en el gobierno y se vería obligado a dimitir y convocar a
nuevas elecciones, que supuestamente ganarían sectores más a la
izquierda, por ejemplo, el laborismo reformista de Corbyn.
Pero otros grupos de izquierda disienten. Para ellos, el triunfo del
voto por “Salir” fortalecería ante todo a la derecha racista como el
UKIP. Entonces, proponen un “voto crítico por ‘Permanecer’ para oponerse
a la xenophobia”. Esa es la posición, por ejemplo, de “Socialist
Resistance”, sección en Gran Bretaña de la IV Internacional (SU). (...)
No somos defensores de la UE, a la cual siempre hemos denunciado como
un engendro del capital imperialista, para mejor someter y explotar a
los pueblos de Europa. Esto ha sido así desde el principio. No hubo una
“Unión Europea” inicialmente “buena” o “progresiva” que hoy,
lamentablemente, por culpa de Frau Merkel, hace barbaridades como el
genocidio en cámara lenta del pueblo griego.
Pero también hay que saber que la opción de ruptura que propone el
referéndum no es mucho mejor. Apunta en los hechos a delinear un Estado
aún más racista y xenófobo que los del continente. Y no traerá tampoco
ningún cambio favorable a los trabajadores británicos. Seguirán siendo
explotados como ahora o más aún… sólo que con el justificativo de que la
“independencia” exige sacrificios.
Para entender esto veamos un ejemplo concreto. Supongamos que el
gobierno de Tsipras, en vez de terminar como lacayo de Berlín y
Bruselas, hubiese movilizado a los trabajadores y al pueblo de Grecia,
proponiendo un nuevo referéndum: votar por sí o por no a la ruptura de
Grecia con la eurozona y/o con la misma Unión Europea.
¡Indudablemente, hubiésemos llamado a votar por el Sí! Ese referéndum
y la votación por el sí, habrían sido progresivos, más allá de todas
sus limitaciones.
¿Cuál es la diferencia de fondo entre ese caso hipotético y la actual
consulta británica? Que el Reino Unido fue y sigue siendo un país
imperialista (como los que mandan la Unión Europea, en primer lugar,
Alemania). En cambio Grecia, es un país sometido, un protectorado
colonial de la Unión Europea. Votar por “Sí” en ese hipotético
referéndum hubiese apuntado a sacarse de encima la bota de Berlín y
Bruselas, y de los banqueros alemanes, franceses y también británicos.
No es esa la alternativa que se juega en el referéndum británico.
Hace a las peleas de intereses entre diferentes facciones de las
burguesías imperialistas británicas y continentales.
¡Cualquiera sea el resultado, lo terminarán pagando los trabajadores y las masas populares del Reino Unido!" (Claudio Testa, El viejo topo, 16/06/16)
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