"¿Cómo es posible que el partido político de un gobierno tan mediocre
como el actual en funciones haya vuelto a ganar el 26J? ¿Cómo es posible
que aquellos que nos han endeudado como nunca en nuestra historia
reciente vuelvan a ganar?
¿Cómo es posible que aquellos que nos han
llevado a una profunda decadencia social, política y moral consigan de
nuevo la victoria en unas elecciones generales? ¿Quiénes, al margen del
1% más rico, han permitido con su voto que el actual gobierno en
funciones pueda continuar con su labor ejecutiva?
El pueblo siempre es soberano y tendrá buenas razones para actuar como lo ha hecho. Simplemente se trata de buscar respuestas. (...)
Los partidos emergentes, por el contrario, registraron menos fidelidad de voto y una mayor abstención de sus antiguos votantes el 20D. (...)
Quizás la explicación más correcta para entender la menor fidelidad del votante de Cs y Podemos, y la mayor en el caso de los electores del PP y PSOE, haya que buscarla en el voto por tramos de edad. Los partidos emergentes se nutren básicamente del voto joven, menos fiel y más abstencionista, mientras que los votantes del PSOE y, sobretodo, del PP corresponden a mayores de 54 años.
Y eh aquí un problema relevante, una ruptura intergeneracional. Los partidos emergentes deben, deberían, buscar un acuerdo entre generaciones que
permita, por un lado, una vida digna a nuestra gente mayor y que, sobre
todo, garantice unas mínimas condiciones de emancipación para nuestros
jóvenes, en términos de empleo, salarios y vivienda.
El actual sistema es perverso. Durante la crisis fueron los hogares
donde el principal perceptor de renta era un pensionista los que
mantuvieron el gasto, y estos pensionistas ayudaron solidariamente a
hijos y nietos. Pero son estos pensionistas quienes ahora, a pesar de
observar en su vida diaria como hijos y nietos se encuentran sin ningún
tipo de expectativas de futuro, los que han votado para que todo siga
igual.
El 1% de la población española que acumula cada día más riqueza y renta ha encontrado un aliado inesperado en un 30% de la población cuyo núcleo duro son los mayores de 54 años. La razón principal es que hasta ahora sus pensiones no han perdido valor adquisitivo.
Sin embargo, la situación actual es insostenible y debemos hacer todo lo posible para cambiarla. Para ello es necesario un acuerdo entre generaciones
donde se implementen políticas que creen las condiciones necesarias
para que nuestros jóvenes tengan en nuestro país una vida digna, y no se
vean forzados a emigrar. Si no se alcanza ese acuerdo, nuestros
pensionistas no tendrán garantizadas en un futuro cercano sus pensiones.
Y es ahí donde los nuevos partidos emergentes deben incidir y empezar a
hablar de ello. (...)
Los problemas asociados al actual sistema de pensiones público de reparto,
y que se deberían atajar, no tiene nada que ver con lo que se dice en
los medios de comunicación patrios. Son otros: la caída de la población
activa, el estancamiento del crecimiento de los salarios, la desigual
distribución de la renta, y el descenso de la productividad. Y afecta a
nuestros jóvenes.
Frenar la huída de jóvenes formados a otros países,
remediar el estancamiento de los salarios y la desigualdad salarial,
unido a un crecimiento de la productividad son, por lo tanto,
condiciones necesarias para que nuestro sistema de pensiones de reparto
sea sostenible. Y todas esas políticas van dirigidas a favor de los jóvenes. Si no se implementan, nuestros pensionistas deberían saber que sus pensiones no están garantizadas." (Juan Laborda, Vox Populi, 29-06-16)
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