"El pueblo inglés, sin duda el más preparado de Europa, no ha querido escuchar a sus élites, ni a sus académicos, ni a sus banqueros
que le decían que lo mejor era mantener el 'statu quo'.
No ha querido
escuchar las advertencias de Bruselas, de los banqueros centrales tanto
del Reino Unido como del resto de grandes países, ni a los principales
jefes de Estado e instituciones mundiales, y en lugar de ello
ha decidido para bien o para mal salir de la UE, provocando una ruptura histórica
del orden europeo de la posguerra.
Tal vez porque solo podía ser un
país vencedor del nazismo quien dijera basta a la corrupción, el
descontrol, la dictadura de los 'lobbies' y la insufrible burocracia de
Bruselas, algo de lo que nadie habla.
De todas formas, y aunque no
habrá “sangre, sudor y lágrimas” como en la II Guerra Mundial, sí habrá
sudor y lágrimas para todos, el Brexit es un auténtico desastre para los británicos y para el resto de europeos, aunque los primeros parecen dispuestos a aceptarlo a cambio de librarse del 'yugo' de Bruselas.
(...) menos aún ser gobernados por la burocracia mas corrupta de Europa”.
Algo de lo que doy fe, porque lo he sufrido intentando conseguir la
competencia energética en España, y donde el 'lobby' patrio compró a los
'capos' de la DG4 (Dirección de Competencia) y lo que tenemos hoy es un
oligopolio escandaloso.
Aunque es ingenuo pensar que una vez fuera de
las opresivas regulaciones implantadas por Bruselas, la debilitada
economía británica volverá como creen a sus días de gloria como potencia
mundial independiente. (...)
Lo que va a ocurrir es justo lo contrario. El crecimiento este año caerá
del 1,8% previsto a un 1,4%, y el que viene probablemente al 0,7%
frente al 2,1% previsto. El ministro de finanzas, George Osborne,
advertiría de que la salida haría inevitable una subida de impuestos y
un recorte de gasto de 30.000 millones de libras. “Se producirá un
enorme agujero en las finanzas publicas y tendremos que subir impuestos y
recortar gastos”.
Los analistas esperan una fuerte contracción de la inversión en la segunda mitad del año,
una reducción en los volúmenes de importación y un incremento de las
exportaciones gracias a la devaluación de la libra, que se espera caiga a
1,2 respecto al dólar a fin de año. La inflación subirá al 2%, por lo
que el escenario mas probable es el estancamiento con inflación.
El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, advirtió
de que el Brexit hará caer significativamente ('sharply lower') la
economía y elevará el desempleo. En un análisis separado publicado por
el Tesoro a principios de año, se afirmaba que la salida de la UE precipitaría al Reino Unido en una larga recesión, que costaría a las familias 4.300 libras anuales para 2030 y haría al país permanentemente pobre. (...)
El Brexit abre la puerta a que el frágil bloque político económico que es la UE pierda nuevos países.
Por ello, y en un claro aviso a navegantes, la reacción el viernes por
la mañana de la canciller Merkel, en una entrevista a la BBC
visiblemente contrariada, fue extremadamente dura: “Para los que vienen
de fuera, y tenemos montones de negociaciones con terceros países, jamás
llegaremos a los mismos compromisos, o llegaremos a resultados tan
satisfactorios como con aquellos que asumen las responsabilidades y los
costos del mercado único”.
Hollande, mas cabreado que Merkel, ha urgido a
que Reino Unido salga cuanto antes, y Juncker ha dicho lo mismo: fuera ya mismo. La prioridad absoluta es evitar el contagio y ello exige ser implacables con Reino Unido, 'no mercy'. (...)
'The Economist' afirma que cualquiera que sea la reducción del crecimiento en Reino Unido, en la UE se reducirá la mitad, es decir, un 0,4% menos este año, pero el 1,4% menos en 2017, lo que lleva a casi cero el crecimiento europeo.
El desempleo de la zona euro se mantiene asombrosamente alto, por
encima del 10%, y ello por no hablar de España y Grecia, que doblan esa
cifra.
El crecimiento es mínimo, la productividad y la inversión bajas y
el sector bancario se encuentra a las 12 doce menos cinco de una nueva
crisis, o sea, justo lo que nos faltaba. La expansión monetaria del BCE
sin control alguno solo puede llevar al desastre, por lo que cada vez
son más las voces que se alzan para exigir una solución diferente. (...)
El efecto directo
sobre España, aparte el indirecto por el periodo de crisis e
incertidumbre que se abre en los mercados internacionales, es
manifiestamente negativo, justo lo que nos faltaba. En el inmediato,
hemos visto la bolsa el viernes, con la mayor caída de la historia del
Ibex, un auténtico cataclismo.
Luego
el turismo: los británicos, con más de 15 millones de visitantes y un
gasto de 14.500 millones de euros en 2015, son los líderes del sector y el hundimiento de la libra en un 10% respecto al euro tendrá un claro impacto negativo.
También a corto plazo, la venta de viviendas, donde son responsables de
la quinta parte de las adquisiciones por extranjeros, se acabará
reduciendo y en mucha mayor medida que el turismo.
También, y en
el ya mismo, los bancos y empresas españoles en Reino Unido, donde
tienen invertidos mas de 60.000 millones de euros, perdieron de golpe el
viernes el 10% del valor de sus activos allí y las caídas en bolsa los
doblaron.
Y luego van a ver reducidos sus resultados. Las exportaciones españolas, que ascienden a 18.000 millones de euros, se verán afectadas también.
En el medio plazo, Reino Unido es el segundo país aportador de fondos
netos a la UE, por lo que su salida supondrá un recorte significativo de
las ayudas agrícolas y de los fondos de todo tipo. (...)" (Roberto Centeno, El Confidencial, 27/06/16)
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