"La suerte está echada. Bruselas ha decidido no pasar ni una más a los
países que incumplan con el objetivo de déficit, entre los que tiene el
dudoso honor de encontrarse España.
La pasada semana, la UE abrió el proceso para sancionar a España
y a la vecina Portugal por incumplir el déficit en 2015. En nuestro
caso, debíamos haber cerrado el pasado ejercicio con un déficit del 4,2%
del PIB, pero finalmente fue del 5,1%, (...)
Si bien todo apunta que ya
acabaron las prevendas y que ambos países tendrán que hacer frente a una
sanción que podría ser de más de 2.000 millones de euros. (...)
La pregunta es, ¿cómo ha llegado España a esta situación? ¿Es que los recortes no han servido de nada? (...)
De hecho, la reforma fiscal última ha sido el detonante
final. Aunque el Ejecutivo la dividió en dos partes, precisamente para
no perjudicar al déficit, el resultado ha sido igual de nefasto. (...)
El ministro Cristóbal Montoro decidió confiar su suerte a la curva de Laffer,
según la cual bajar los impuestos aumenta la recaudación, pero se
equivocó de lleno y demostró que tal teoría económica es una falacia, al menos para España.
Reducir la presión fiscal solo trajo consigo un desplome aún mayor de
los ingresos tributarios, que va camino de volver a impactar en el
objetivo de déficit de 2016, a pesar de la tregua que dio Bruselas antes
de las últimas elecciones -dio un año más a España para lograr el objetivo de consolidación fiscal-.
Además, no solo fue el IRPF, sino también el Impuesto de Sociedades, que el Gobierno bajó hasta el 25% el tributo para las multinacionales,
mientras que para las pequeñas y medianas empresas lo mantuvo en ese
25% -un absoluto agravio comparativo entre unas y otras- y el de las
microempresas lo redujo al 20%.
Si bien, el principal problema es que
las compañías que más facturan, las grandes, pagan un tipo efectivo
medio de alrededor del 6%, ya que se acogen a multitud de ventajas
fiscales a las que las pymes no pueden acceder porque no cuentan con los
asesores fiscales que tienen las primeras.
Esta es la prueba que diseñar un modelo fiscal en función del
calendario electoral tiene unas consecuencias que pueden poner en riesgo
el incipiente crecimiento de España y, por consiguiente, el de su
sociedad. (...)" (El blog salmón, El blog salmón, 12-07-16)
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