"(...) En la Europa moderna los partidos que se llaman a sí mismos
socialistas - socialistas franceses, socialdemócratas alemanes,
españoles del PSOE- ejecutan políticas neoliberales. Los partidos que
proponen un cambio radical surgen en Italia, España, Portugal, y tal
vez, Grecia.
En Europa la gente preocupada por problemas sociales, ahora
habla de cuestiones financieras, no de filosofía política. Esos son los
partidos que realmente quieren gobernar, que desean emitir dinero
nacional, incurrir en déficit, gastar en la economía.
Nada de eso se
puede hacer bajo los acuerdos de Lisboa, donde el BCE sólo crea dinero
para dárselo a los bancos, no dinero para gastar, para financiar nuevas
inversiones y nuevos empleos. La zona euro quiere recortar los sueldos y
las pensiones con el fin de mantener las apuestas de los bancos en los
mercados de valores y proteger las inversiones del 1% mundial.
No
es de extrañar que Geert Wilders, el líder de los nacionalistas
holandeses, diga que quieren una Holanda con su propio banco central. No
es de extrañar que Victor Orban quisiera un Banco Central de Hungría
independiente del BCE, un Banco Central Húngaro que defienda el Florint.
No es de extrañar que Marine Le Pen y Matteo Salvini estén pidiendo
referendos nacionales sobre la Unión Europea.
Ellos no quieren que
Bruselas siga devaluando las inversiones y el dinero para los cuales
franceses e italianos han trabajado. Ellos quieren su propio Banco
Central, para que cuando el interés económico nacional lo requiera, se
pueda incurrir en un déficit presupuestario para crear empleo, que, como
es notorio desde Sismondi, es la clave para el crecimiento económico.
Europa tenía una economía sana hasta que una economía basada en deuda
financiera, originada en Wall Street, la infectó y la arrastró a la
crisis del 2008. Bruselas entonces pidió a los gobiernos nacionales que
salvasen sus bancos con dinero público. Es esa deuda, creada con el fin
de salvar de la quiebra a los muy ricos, lo que hizo necesaria la
austeridad pública.
La salida de la UE significa la disminución de la
austeridad y ningún dinero público para los banqueros. En Inglaterra, el
patrón de votación tuvo a Londres - el hogar de la City financiera- y
los centro universitarios, Oxford y Cambridge, donde abunda la juventud
intoxicada por los medios, que agita frenética sus pulgares en pantallas
de teléfonos, a favor de la permanencia.
Las zonas obreras del norte y
el sur, la clase media y la clase industrial votaron para salirse. Mundo
virtual vs mundo real. Economía virtual vs economía real. La mayoría se
opuso a la austeridad, se opuso a las políticas anti-laborales, se
opuso a las pro-bancos de Bruselas, se opuso ha hacerlas permanentes con
el TTIP. (...)
No hay garantía de que se obedezca el voto a favor de separar la Gran
Bretaña de la UE. Cuando los irlandeses votaron contra entrar en la UE,
su voto fue ignorado una y otra vez hasta que se votó por Bruselas.
Cuando franceses y los holandeses votaron en contra el proyecto de
Constitución Europea, se ignoró su voto con el Tratado de Lisboa.
Cuando
los griegos votaron en contra de las propuestas financieras de la
Troika, su gobierno los ignoró. Cuando los holandeses votaron hace poco
contra un acuerdo comercial entre la UE y Ucrania, su gobierno y
Bruselas los ignoraron. Es probable que el voto Brexit sea ignorado por
las autoridades británicas y europeas. " (Umberto Mazzei , Rebelión, 07-07-16)
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