12.9.16

El dumping social sólo existe porque los empresarios y los estados miembros están rompiendo leyes y normas

"(...) Mitchell cita un artículo que Stiglitz escribió tras el Brexit: “La libre migración dentro de Europa… (da lugar a)… una bajada de salarios y un mayor desempleo, mientras que los empresarios se benefician de mano de obra más barata.”

Esto es, francamente, increíble. Puesto que se han hecho muchas cábalas en torno a la inmigración, me he dedicado a investigar el tema. No he encontrado ni un solo estudio serio que demuestre, negro sobre blanco, que la libre migración da lugar a una bajada de los salarios y un mayor desempleo. El nocivo discurso del dumping social –los extranjeros nos están quitando el trabajo– es una fabulación xenófoba y racista (ver aquí). 

Va más allá de eso.  El dumping social es “la tarea, emprendida por participantes del mercado en su propio interés, de socavar o evadir las regulaciones sociales existentes con el objetivo de lograr una ventaja competitiva” (ver aquí). 

 Se ha argumentado y comprobado que la creación del mercado común y la expansión de la UE hacia el este y hacia el sur han facilitado el dumping social, al proporcionar a los participantes del mercado nuevas oportunidades estratégicas para luchar contra las normas sociales.

 Por concretar, lean “empresarios” en vez de “participantes del mercado” y “derechos sociales” en vez de “normas sociales”. El dumping social, si acaso, es una razón para que la izquierda defienda a los trabajadores inmigrantes.  

El dumping social sólo existe porque los empresarios y los estados miembros están rompiendo leyes y normas –entre ellas las normas europeas: no pagar a la gente el salario mínimo, obligarles a hacer horas extra sin remunerar, negarles las bajas por enfermedad y las vacaciones–. Esta es la realidad del dumping social. 

Ya lleva mucho tiempo sucediendo (ver aquí). Una de las razones es que la izquierda aceptó el discurso dominante del dumping social. Ningún partido político ganará votos defendiendo a los trabajadores extranjeros –al menos ningún partido político que no halle el coraje para explicar que el problema no son los trabajadores extranjeros, sino los ricos y los poderosos–.

 Pero esto suena demasiado socialista para el Zeitgeist, así que ni lo intentemos. Los sindicatos no defenderán a los trabajadores extranjeros, o al menos no tanto como a sus “propios” trabajadores. Esto es, por supuesto, una pendiente resbaladiza.  (...)

Respecto al bienestar social y otras contribuciones, el caso es tan extremadamente simple que ni siquiera la derecha se atreve a mentir sobre ello: el balance de la inmigración es positivo. Los trabajadores inmigrantes aportan más de lo que se llevan. 

Son, de media, más jóvenes, menos enfermos y mejor educados. Si  hay un fraude al Estado de bienestar, es habitualmente negativo: la gente evita pedir beneficios a los cuales tiene derecho porque, dado el clima político orwelliano, no quieren acabar teniendo problemas con Inmigración.

 Owen Jones lo explica aquí. La Fundación Joseph Rowntree, de tendencia socialdemócrata, publicó varios informes al respecto (ver aquí). No hay duda de que es una realidad. (...)"          (Will Denayer, CTXT, 27/05/16)

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