"(...) La solución B no es otra que implicar a Ciudadanos, cuyos 32
diputados podrían contribuir con su voto afirmativo a la investidura de
Pedro Sánchez en la primera votación o con su abstención en la segunda.
Ciudadanos tiene ya experiencia de pactar con el PSOE y con el PP y de
votar favorablemente a su respectivo candidato a presidente del
Gobierno, tras las correspondientes negociaciones y los pactos previos a
ambas sesiones de investidura.
Cuenta con un núcleo común. Los cambios
de criterio en aras de la gobernabilidad de la Patria deberían impedir a
Ciudadanos establecer vetos a otras formaciones, tras haber sido tan
amable con el PP.
La incompatibilidad ideológica entre Ciudadanos y Podemos
--esgrimida mutuamente como línea roja insalvable-- no vale para dejar
de pactar una investidura que, además de los puntos comunes de
regeneración política, anticorrupción, modificación de la ley electoral y
cambio democrático, entre otros, aportaría el suculento regalo de la
desaparición de Rajoy y el PP del poder ejecutivo.
No existen argumentos
para oponerse, desde ninguna de esas tres formaciones --PSOE, Unidos
Podemos y Ciudadanos--, a constituir un Gobierno del cambio, no para
dejarlo esclerotizado gobernando, sino investido, pero también vigilado y
controlado.
No es preciso acudir al ejemplo de la Transición, durante
la que fueron capaces de pactar nada menos que las reglas del juego de
la democracia políticos que venían de las cárceles de Franco o del
exilio con gerifaltes del régimen.
Unidos Podemos hará bien aparcando, si es preciso, su
inteligente propuesta de consultar a los catalanes sobre su voluntad de
permanencia en España, pero sin dejar de avisar que el paso del tiempo
pasivamente, modelo Rajoy, es una fábrica de independentistas. Si
Podemos se implica, como debiera, en la configuración de un Gobierno de
progreso, deberá aceptar de Ciudadanos todo aquello que no huela a
Rajoy, que algo hay, y avanzar por ese camino.
Es lo que está haciendo
con el PSOE el líder de IU, Alberto Garzón, que ha trasladado a Pedro
Sánchez unas condiciones para respaldar su investidura que son, entre
otras, una reforma fiscal progresiva, un plan de empleo; derogación de
la reforma laboral, la ley Mordaza y la LOMCE; un nuevo Estatuto de los
Trabajadores, la garantía de suministros básicos, y una reforma de la
Ley Electoral que garantice mayor proporcionalidad. (...)
Para que esas iniciativas lleguen a buen fin, habida cuenta del debate
interno del PSOE, ni Alberto Garzón ni Pablo Iglesias deberían plantear
unos objetivos democráticos de máximos que hagan tambalear al partido de
Pedro Sánchez. Por el contrario, deben contribuir a apuntalarlo, porque
el PSOE, clave en la Transición, el proceso constituyente y la
oposición, creó zonas oscuras y frágiles durante sus largas etapas en el
poder.
Todavía colean, en perjuicio de la democracia que los
socialistas contribuyeron a traer. Ayudarles a regenerarse es una tarea
democrática, compatible con la pugna política y enteramente beneficiosa
para la gente, los ciudadanos, el pueblo. (...)
En conclusión: el PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos están obligados a
alcanzar un acuerdo viable para investir al líder socialista como
presidente de un Gobierno de cambio y de progreso, cuya primera virtud
residirá en desalojar a Rajoy y al PP del Ejecutivo.
Y mientras ese
momento llega, la oposición al Gobierno en funciones debe exigir al
Tribunal Constitucional que cumpla su propia ley y sentencie en el
actual mes de septiembre el recurso sobre el control parlamentario de la
oposición al Gobierno, esencial en esta democracia." (Bonifacio de la Cuadra, CTXT, 18/09/16)
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