"¡Qué pereza!, de nuevo la banca europea en la picota. Los hacedores
de política económica, las autoridades monetarias y la superclase han
fracasado. ¿Y qué van hacer? Lo de siempre. Empezarán a “estudiar” como
volver a meter de nuevo la mano en el bolsillo de los contribuyentes en
aras de la estabilidad bancaria, mejor dicho, en aras de la estabilidad
del propio sistema democrático.
Ya existen propuestas de un impuesto
confiscatorio del 10% del patrimonio de los sufridos ahorradores.
Resulta curioso, mejor dicho, escandaloso, semejante planteamiento por
parte unas élites que “han permitido” que las grandes corporaciones
tengan un tipo efectivo de gravamen sobre su resultado contable
indecentemente bajo, por obra y gracia de privilegios fiscales y
deducciones ineficientes, aderezado además con condimentos adicionales
–operativas en paraísos fiscales, ajustes de consolidación sin ninguna
motivación económica, reducción de su resultado contable para el cálculo
de la base imponible del impuesto compensando pérdidas de ejercicios
anteriores…-
Quizás lo que ahora pretenden puede colar en cierto
electorado que siempre muestra una actitud de genuflexión ante los
desastres del poder –ese 25% que considera que aún tienen mucho que
perder-. Pero las sociedades más abiertas y el resto de la población no
lo van a consentir.
Se acabó. Hagan aquello que deberían haber hecho en
2008: reestructuren un sector sobredimensionado, inflado a base de
burbujas, y troceen los bancos sistémicos -siguiendo propuesta de Paul
Volcker-, exactamente lo contrario a lo que proponen. Lo que han hecho
desde un principio es simplemente proteger el patrimonio de los más
ricos a costa del resto de la sociedad, apartando dinero público que se
debería haber destinado a reactivar el ciclo inversor productivo y a
aumentar el gasto social.
Ya saben nuestro
lema. ¡Cuidado con la banca europea y patria! No es solo Deutsche Bank,
son muchos más, bancos ingleses, franceses, italianos, españoles,…. El
déficit de capital de las entidades europeas y españolas ha alcanzado
niveles preocupantes.
Si quieren tener una imagen rápida de la situación
actual, desde estas líneas siempre acudimos a los cálculos realizados y
actualizados continuamente por Centre for Risk Management HEC. El
sistema bancario, especialmente la banca sistémica, es demasiado frágil e
ineficiente. Las razones son varias. Por un lado, su opacidad,
complejidad e interconectividad.
Por otro, su excesiva dependencia de la
deuda. Unamos a ello graves problemas de gobernabilidad y distorsiones
que no se resuelven en los mercados; leyes y reglamentos defectuosos; y
una absoluta falta de rendición de cuentas por parte de las gerencias
bancarias. Los bancos sistémicos son cada día más sistémicos, el total
de activos medio y el apalancamiento promedio de los 28 bancos globales
es mucho mayor que en 2007. (...)" (Juan Laborda, Vox Populi, en Caffe Reggio, 29/09/16)
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