"(...) Catherine Mann, economista jefa de la OCDE, dijo: "Se necesita
actuar para sacar a la economía mundial de la trampa del bajo
crecimiento". "La espiral no es ascendente, sino descendente. Con caída
del comercio, baja productividad, y reducción del crecimiento global".
En
cuanto al comercio mundial, antes de la reunión del FMI este fin de
semana, sus economistas publicaron un capítulo de sus próximas Perspectivas de la economía mundial
en el que argumentan que una de las características del bajo
crecimiento (depresión) actual ha sido la caída sin precedentes del
crecimiento del comercio mundial.
"Desde 2012, el crecimiento del
volumen del comercio mundial de bienes y servicios ha sido menos de la
mitad que en las tres décadas anteriores. Apenas se ha mantenido a la
par con el PIB mundial y la desaceleración ha sido generalizada”.
Los
economistas del FMI calculan que este débil crecimiento del comercio es
sobre todo un síntoma de la lenta recuperación económica. "De
hecho, hasta tres cuartas partes del déficit de crecimiento real del
comercio desde 2012, en comparación con 2003-07, puede atribuirse a un
crecimiento económico global más débil, en particular de una inversión
moderada".
La UNCTAD, la organización de la ONU que sigue las economías de los llamados países en desarrollo, publicó un informe en el que llegó a la conclusión de que el mundo está a punto de "entrar en una tercera fase de la crisis financiera".
Las campanas de alarma han estado sonando durante la explosión de los
niveles de deuda de las empresas en las economías emergentes, que ahora
supera los 25 billones de dólares. "No se pueden descartar espirales deflacionarias dañinas". Según la UNCTAD, muchos países "en desarrollo" no están desarrollándose. No hay inversión en los sectores productivos. (...)
La débil inversión es la mayor preocupación de todos estos organismos
internacionales. Y también ha sido causa del mensaje de alarma de los
estrategas económicos del sector privado como los consultores de gestión
McKinsey,.
En un nuevo informe, llamado Turbulence ahead: Renewing consensus amidst greater volatility,
McKinsey explica por qué el comercio y el crecimiento mundial se han
desacelerado a niveles tan bajos desde el final de la Gran Recesión en
2009. "El impacto de la crisis financiera mundial de 2008 provocó
la primera caída registrada del PIB mundial y dado que la resaca se ha
mantenido, muchos países luchan con recuperaciones inesperadamente
débiles".
Y no va a mejorar según McKinsey: "lo más preocupante
es que las perspectivas de crecimiento a largo plazo son alarmantes. La
proyección del crecimiento del PIB anual de 2014 a 2064 se reduce a la
mitad, cayendo a un 2,1 por ciento a nivel mundial y un 1,9 por ciento
para los países desarrollados".
Las políticas existentes adoptadas por los gobiernos no han funcionado: "la
inversión privada y pública permanecen insensibles a este crédito
barato. Incluso la muy esperada política de flexibilización cuantitativa
ha hecho poco para cambiar esta situación". El crecimiento de la
inversión ha disminuido significativamente desde el año 2008. Se
derrumbó por completo en la Unión Europea, disminuyendo en 330.000
millones de dólares. (...)
He tratado la causa de este pobre historial de inversión en varias notas.
En mi opinión, no se debe a "la falta de demanda de los consumidores"
que impide a las empresas mayores inversiones. El crecimiento del gasto
de los consumidores ha sido relativamente robusto desde el año 2009. De
hecho, cuando se excluye el gasto de los consumidores, el resto de la
economía de Estados Unidos ya está en territorio negativo. (...)
La mala o incluso negativa inversión tampoco es debida a la
"incertidumbre" o la regulación etc. Sólo se debe a la rentabilidad. He
citado un número creciente de estudios que lo confirman. Por ejemplo,
los economistas convencionales Kothari, Lewellen y Warner escribieron un
artículo titulado "El comportamiento de la inversión empresarial".
Los
autores encuentran una estrecha correlación causal entre el movimiento
de la inversión empresarial en Estados Unidos y la rentabilidad
empresarial. (...)
De acuerdo con Dubravko Lakos-Bujas de JP Morgan, desde 1900 ha habido
27 casos de dos trimestres consecutivos de caída de los beneficios
empresariales, similares a lo que tenemos ahora. Lakos-Bujas escribe:"La
disminución de los beneficios empresariales, medido por acciones EPS de
EE.UU. han sido seguida de cerca por, o coincidió con, una recesión 81%
de las veces desde 1900". (...)
Los economistas de Deutsche Bank también han llegado a conclusiones similares.
Citan cuatro indicadores que aparecieron antes de las recesiones en
1990, 2001 y 2008. Y están las cuatro en rojo actualmente.
En primer
lugar, ya hay una recesión de beneficios en los Estados Unidos.
Han ido disminuyendo desde que alcanzaron su punto máximo en el segundo
trimestre de 2014.
En segundo lugar, el Índice de Condiciones del
Mercado de Trabajo de la Reserva Federal, un rastreador de múltiples
indicadores, pasó a ser negativo en agosto. Un situación por debajo de
cero fue seguido por una recesión en cinco ocasiones en los últimos 40
años.
En tercer lugar, el crecimiento de la tasa capital-gasto se ha
vuelto negativa, un 2% más que el año pasado.
Y en cuarto lugar, las
tasas de morosidad de las empresas están aumentando.
(...) no hay ninguna señal de que los gobiernos de las principales
economías estén dispuestos a coordinar globalmente ninguna acción
política. La inversión pública para compensar la debilidad de la
inversión privada está cayendo en la mayoría de los países para tratar
de "equilibrar el presupuesto" y reducir la deuda pública.
Las reformas
estructurales (es decir, la privatización y el recorte de los derechos
laborales) se enfrentan a una oposición seria de los trabajadores. Y
ahora hay nuevas señales de que los bancos están otra vez con problemas
(Deutsche Bank; los bancos italianos, etc.).
El crecimiento del PIB real per cápita
se está desacelerando, tanto en las economías capitalistas avanzadas
como en las llamadas emergentes, mientras que el gran monstruo de la
expansión global, China, también se está desacelerando.
Ahora bien, si
la economía de Estados Unidos reduce aun más su ritmo de caracol, será
muy difícil evitar una nueva crisis mundial. Los indicadores están
empezando a ponerse rojos. Por lo tanto, como dice McKinsey, nos espera
una turbulencia global." (Michael Roberts
, Sin Permiso, 08/10/2016)
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