"Quizás la “gente”, ese corpúsculo indeterminado respecto del cual se
puede adoptar un tono conmiserativo o despreciable -según le convenga a
uno-, debiera conocer cuáles son las verdaderas esencias del populismo en España. Justamente porque de un tiempo a esta parte, algunas de las personas más “influyentes” de nuestra sociedad, (...) han tratado de identificar, en un contexto político y social muy
concreto, populismo con una ideología defensora de los valores sociales.
Sin lograrlo. (...)
Su principal argumento consiste en considerar que toda nueva forma de
repensar y reivindicar aquellos valores y preceptos que caracterizan
nuestro sistema normativo no es sino un acto de rebelión populista con fines espurios y los pies en las nubes. (...)
Aquí van algunas pinceladas de su estrategia: desacreditar a quienes
defienden que el pleno empleo debe ser la referencia irrenunciable de
cualquier modelo económico, frivolizar con respecto a los que creen que
los derechos sociales del estado del bienestar -salud, vivienda,
educación…- deben prevalecer por encima de cualesquiera otros, criticar a
quienes piensan que solamente mediante un sistema de impuestos
progresivo se puede sostener un nivel de servicios públicos
caracterizado por la eficiencia…
Mas fíjense que al final la gran
mayoría de estas cuestiones englobadas erróneamente dentro de lo que se
conoce como populismo presenta una coordenada común; reivindicar, simplemente, lo que la propia Constitución de 1978 dictamina:
en esencia, que los derechos sociales nunca se deben situar por debajo
de los intereses personales de ninguna minoría selecta, ya sea la
monarquía o la vieja clase política. (...)
Podrían citarse muchos más -tan exasperante es que lo vamos a obviar-,
así como identificar innumerables casos en los que individuos e
instituciones absolutamente impuros reclaman solemnemente pureza -actos
ajustados a la más estricta norma legal o moral- a quienes pueden hacer desequilibrar los cimientos de un sistema injusto, corrupto, viejo y traidor.
Tan solo hay que mirar a quien preside el gobierno del actual ejecutivo
en España. Así que si algunas formaciones de la izquierda insisten en
lo vergonzante que es dejar en la calle a personas sin trabajo y
vivienda, al tiempo que las entidades e instituciones financieras siguen
registrando cuentas de resultados ingentes procedentes de un mercado
inmobiliario especulativo y caracterizado por un stock de viviendas
vacías insoportable, por poner un ejemplo, ¿es eso populismo? La
respuesta es no.
Nunca. Jamás. Y bienvenido sea y por mucho tiempo." (El Captor, 17/11/16)
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