"(...) El mensaje del PP se resumiría así: cuando llegó al poder encontró,
como herencia del Gobierno socialista, una economía en caída libre, al
borde de la intervención y con graves desequilibrios; posteriormente, la
política económica de Rajoy convirtió la recesión en crecimiento y
empleo, evitó el rescate y redujo los desequilibrios; en la actualidad,
aunque queda mucho por hacer, avanzamos en la dirección correcta y
cualquier cambio de orientación sería una marcha atrás.
Los
economistas sabemos que la catastrófica situación de 2011 proviene del
nefasto modelo de crecimiento de la década anterior a la crisis,
iniciado por el PP y continuado por el PSOE, basado en el endeudamiento y
en la burbuja inmobiliaria que generaron graves desequilibrios.
Las
crisis internacional de 2008 explosionó la burbuja inmobiliaria y
arruinó crecimiento, empleo y solvencia financiera. La inadecuada
gestión socialista de la crisis agudizó los problemas. El resultado fue
la primera recesión: 5,5 puntos menos de PIB, 2,5 millones de empleos
destruidos, aumento del paro hasta el 22% y un déficit público del 10%. (...)
Por otro lado, no fue el Gobierno quien evitó el rescate de nuestra
economía sino el contundente apoyo de Draghi al euro en julio de 2012 y
la resistencia de los socios europeos a intervenirnos por su coste
inasumible. El mérito de Rajoy, como siempre, esperar.Segundo
tema: ¿fue correcta la política económica del Gobierno? Fue la dictada
por Bruselas, consolidación fiscal y reformas estructurales, con todas
las incertidumbres respecto al acierto de su enfoque y con notables
errores y carencias en la aplicación española. (...)
En los primeros años, nuestra excesiva contracción presupuestaria en
un período de fuerte caída del PIB provocó una segunda recesión de más
dos años (5 puntos menos de PIB, más destrucción de empleo y aumento del
paro hasta el 27%), redujo fuertemente la inversión y dañó gravemente
nuestro estado de bienestar con importantes recortes en educación,
sanidad, desempleo y dependencia.
Recientemente, la desviación al alza
del déficit público de 2015 obligará a reducirlo significativamente en
los dos próximos años, desacelerando nuestro crecimiento. Además, la
deuda pública creció fuertemente en la legislatura alcanzando la
desorbitada cifra del 100% del PIB.De la reforma laboral, cabe
aplaudir la flexibilización del mercado y, con reservas, de los
salarios, pero criticar el mayor desequilibrio en las relaciones
empresario/trabajador, la inadecuada solución al problema de la
temporalidad y la falta de políticas activas de empleo.
El rescate
bancario saneó básicamente el sistema financiero pero con enormes costes
para los ciudadanos (53.000 millones, en su mayoría irrecuperables).
(...) ¿la calidad de los resultados? Se crea empleo a buen ritmo pero de
una extrema precariedad: salarios muy bajos, tasas elevadas de
temporalidad y creciente trabajo a tiempo parcial involuntario.
Disminuye el paro, pero el 35% de su reducción son personas que
abandonan el mercado laboral; además, los parados actuales son todavía
muchos (el 19%), tienen bajísima cobertura y están integrados en
importante proporción por colectivos difíciles de colocar: mayores de 45
años, personas sin estudios y parados de larga duración.
Finalmente,
¿los costes? Un aumento de la desigualdad sin precedentes, el más alto
de la eurozona, consecuencia del desempleo derivado de la crisis pero
intensificado por las políticas aplicadas. Las rentas de la mayoría de
la población han caído, a veces hasta niveles de pobreza, por el paro
derivado de la elevada contracción fiscal, por la reducción salarial y
por los recortes del gasto público.
Simultáneamente, han mejorado rentas
del capital, sueldos de ejecutivos y número de millonarios porque el
elevado crecimiento con bajos salarios ha impulsado márgenes
empresariales y cotizaciones bursátiles. Este proceso ha degradado la
cohesión social e impulsado los populismos.
En definitiva, el mito
de la excelente gestión económica del PP no se sostiene: pese a sus
logros, el balance conjunto es dudoso y no está claro que avancemos en
la dirección correcta. Hay mucho que cambiar y existen alternativas
viables, que tampoco son las de la izquierda radical como se nos ha
intentado persuadir. (...)" (Agustín del Valle, profesor de Economía en EOI Escuela de Negocios y exdirector del Servicio de Estudios del Banco Central-Hispano. El País, 01/11/16)
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