11.11.16

La Unión Europea le dijo al pueblo griego: "debes votar lo que yo quiero, de no ser así te mataré mañana, no tendrás dinero para comer"

"Grecia es un país endeudado y empobrecido cuyos datos económicos y sociales recuerdan a los de un Estado fallido: un 25% de disminución del PIB, un 26% de tasa de paro (más del 55% en el caso de los jóvenes), un cuarto de la población bajo el umbral de la pobreza. (...)

Grecia está más cerca ahora de convertirse en un país del tercer mundo. La agenda neoliberal que se está implementando aquí la solíamos ver en América Latina, Asia o África. Ha sido la primera vez que el FMI y la Troika han decidido traer estas políticas a la Unión Europea, o al menos a la periferia europea.

 Han destruido totalmente la economía. Después de seis años de intervención, han incrementado la deuda y nos han hecho perder el 25% de nuestro PIB, un retroceso parecido al de una economía de posguerra.  (...)

Solo hay una fachada de estabilidad. La socialdemocracia, en el fondo, es un regalo para ellos [para las élites europeas]. Tsipras fue una bendición de Dios para la Unión Europea. Pueden tomar medidas más extremas generando menos reacción que con un partido de derechas. Muchas personas de izquierda han perdido la esperanza. 

El gobierno se aprovecha y está aplicando a marchas forzadas las duras medidas del nuevo memorándum. No tengo claro, sin embargo, que esto pueda durar demasiado tiempo porque no hay paz social, es solo una máscara.  (...)

Durante la noche de las negociaciones entre los griegos y los europeos apareció el hashtag  “Es un golpe de Estado”. Venía de Barcelona, creo. Mi primera reacción fue escribir “No es un golpe de Estado, es la Unión Europea que ha sido siempre así”.

 Cuando hablas de un golpe, quieres decir que no se ha aplicado el procedimiento estándar, que tenías una democracia y luego una dictadura. Y no ocurrió eso. Esta ha sido siempre la forma de trabajar de la UE. Solo que durante los años de prosperidad no tuvo que usar instrumentos antidemocráticos para imponer su voluntad. (...)

La persona que habla había sido muy cercana a Tsipras durante los siete meses anteriores del gobierno, sabía todo lo que estaba sucediendo en la oficina del primer ministro. En sus declaraciones se refiere a la dirección de Syriza, y no al partido en general.

 Es importante recalcarlo. Syriza no era un cuerpo homogéneo, había gente que realmente abogaba por un cambio, había gente que estaba lista para luchar contra la UE para proteger al pueblo griego. También había, sin embargo, un pequeño equipo alrededor de Tsipras que traicionó a la gente años antes de que Syriza llegara al poder, probablemente a partir de 2012 o 2013.  (...)

Este grupo no se esperaba que el No obtuviera el 60% de los votos. El pueblo griego fue a votar con los bancos cerrados, lo que fue como decirles "debes votar lo que yo quiero, de no ser así te mataré mañana, no tendrás dinero para comer".

Fue muy duro este chantaje. Aun así, la gente dijo que No. Según nuestra fuente, el gobierno se había dado cuenta de que tendría serios problemas en unas pocas semanas, Por ejemplo, el control de capitales. Querían tener una excusa para aprobar el memorándum, porque sabían que el BCE intervendría para presionar.

 Tsipras quería aceptar casi todo lo que la Troika quería, pero no quería asumir la culpa. Pensó que si conseguían un resultado de un 50-50 o si ganaba el Sí, podría decir que hizo lo que pudo, pero que no recibió el apoyo de la gente. Fracasó, miserablemente, porque el pueblo griego dijo No.  (...)"              (Entrevista a Aris Chatzistefanou, CTXT, Helena Vázquez, 09/11/16)

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