"(...) ¿Qué está sucediendo en realidad? Sucede que mueren once personas al
día ahogadas o asfixiadas en las bodegas de las barcazas en el
Mediterráneo, delante de las maravillosas costas de Lampedusa, de
Pozzallo o de Siracusa en las que nosotros nos bañamos o practicamos la
pesca submarina.
62 millones de huidos, de desechados, de
perseguidos son fugitivos, lanzados al mundo a la busca de una nueva
vida, que muchos no encontrarán. Hay quien dice que en 2050, los
migrantes serán 250 millones.
E Italia ¿qué hace? Disuelve el Senado.
Está
en curso una tercera guerra mundial no declarada, pero que causa
víctimas en todo el mundo. Aleppo está arrasada hasta los cimientos,
Siria está destrozada, Irak está destruido, Afganistán, devastado, los
palestinos son prisioneros desde hace cincuenta años en su propia
tierra, Gaza está asediada, Libia está en guerra, en África, en Oriente
Medio y también en Europa se cortan cabezas y se preparan matanzas en
nombre de Dios.
¿E Italia qué hace? Suprime el sueldo de los senadores.
Fracasa
el G-20 de Hangzhou, en China. Los grandes de la Tierra, que acumulan
armas de destrucción masiva y se combaten en los mercados de todo el
mundo no saben qué peces agarrar y la cumbre fracasa.
No saben qué hacer
con los que huyen, no saben qué hacer con las guerras, no saben qué
hacer para evitar la catástrofe ambiental, no saben qué hacer para
promover una economía que mantenga con vida a siete mil millones y medio
de habitantes de la Tierra, y la única cosa que deciden es desarmar la
política y armar a los mercados, derribar las restricciones que quedan
al comercio y la especulación financiera, legitimar la represión
política y la reacción antikurda de Erdogan en Turquía, y compadecerse
de la Merkel, que ha perdido las elecciones municipales en Alemania.
Y
a todo esto, Italia ¿qué hace? Hace que a los senadores los elijan los
consejos regionales. Y aún más: Italia tiene crecimiento cero, el paro
juvenil estaba en julio en un 39 %, el trabajo es precario, los despidos
han aumentado en el segundo trimestre en un 7,4 % respecto al mismo
periodo del año precedente, llegando a 221.186 personas, los pobres
absolutos son cuatro millones y medio, la pobreza relativa alcanza a
tres millones de familias y ocho millones y medio de personas.
E
Italia ¿qué hace? Elabora una ley electoral que excluye del Parlamento
el pluralismo ideológico y social, neutraliza la representación y
concentra el poder en un solo partido y una sola persona.
Pero se dice: nos lo pide Europa. (...)" (Raniero La Valle
, Sin Permiso, 27/10/2016)
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