"Las resistencias sociales a Donald Trump son firmes y contundentes. Tras
las elecciones americanas celebradas el pasado 8 de noviembre, son
muchas las voces que se han levantado contra el candidato ganador al
grito de “No es mi presidente”.
A lo largo y ancho de las principales
ciudades de Estados Unidos, durante la última semana y en plena resaca
-y de las malas- electoral, las manifestaciones AntiTrump
se han multiplicado. Las explicaciones sobre el porqué de lo ocurrido
están menos claras.
“Unas elecciones desastrosas. Pero no creo que el
país siga un camino fascista”, según David Harvey. (...)
“Trump diría: yo he ganado mucho dinero y después he entrado en la
política; mi opositora ha entrado en la política directamente para hacer
dinero. ¿En quién confiáis más? Esta era la elección. “El resultado no ha sido ninguna sorpresa”, defendió el catedrático de Antropología (...)
A partir de este momento, y en cuanto se constituya el ejecutivo liderado por el multimillonario americano, Estados
Unidos entrará en una fase de restauración de infraestructuras, un
“boom económico”, que producirá puestos de trabajo financiándose con
deuda. En el caso de que el Partido Republicano no apoye la
iniciativa –por ser contrario a contraer deudas-, serán los demócratas
quienes lo hagan, según Harvey.
Las consecuencias de este plan vendrán tras la -hipotética- subida de
las estadísticas de empleo. “Cuando suban, [Trump] dirá que ya no
necesitan mano de obra barata inmigrante”, lo que contribuirá a reforzar
el discurso xenófobo. Por otro lado, Harvey señaló que “no se hará nada
de nada” por las problemáticas medioambientales, ni tampoco importará
el poder sindical u otros temas sociales. (...)" (Entrevista a David Harvey, La Marea, 18/11/16)
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