"La reforma constitucional del Gobierno Renzi ha sido rechazada
masivamente. Un resultado inesperado por los casi veinte puntos de
diferencia y por la alta participación, más del 65% del total de las
personas con derecho a voto. (...)
Renzi tiene que hacer frente a la amplitud de la derrota generada por él
mismo. Mucho dependerá del PD, pero la crisis que se ha abierto en
estos meses parece difícil de reconducir. (...)
Pero lo que tiene que hacer pensar es el dato abrumador de los
votantes entre los 18 y los 34 años: el 68% ha votado No, como la
mayoría de los estamentos sociales menos acomodados, mostrando la
fotografía de un PD lejano de su electorado histórico, cada vez menos
capaz de conseguir uno nuevo, y con un futuro más incierto que nunca.
El Sí gana solo en tres regiones, en Toscana con el 52%, en Emilia
con un porcentaje escasísimo --dos históricos graneros de votos del
PD--, y en la pequeña región de Trentino Alto Adige. En las ocho
ciudades más grandes, solo gana en Bolonia y Florencia, por poquísimo en
Milán y pierde en las demás.
Renzi ha demostrado que no entiende el
país. (...)
Las minorías internas del PD han llegado a la cita del referéndum tras
un trayecto destructor y han sido incapaces de encontrar un camino
unitario. Pier Luigi Bersani, aparentemente vencedor con el No, deberá,
como Renzi, afrontar esta bancarrota. (...)
No será fácil para el PD superar esta crisis ni será fácil para Renzi
asentarse en el centro. El aparato de información del establishment ha
golpeado sin piedad en estos días al líder a cuyo triunfo tanto
contribuyó, como si el resultado electoral iluminase por primera vez las
ruinas que el proceder de Renzi ha dejado tras de sí.
Precisamente
quien más apostó por él comienza ahora a ajustar cuentas con la
imprudencia de un líder que no ha logrado construir un consenso en torno
a sus propuestas.
Parece que el “populismo antipopulista”, incluidas
las polémicas con los “euroburócratas” para cortejar al electorado de la
derecha, ha beneficiado solo a los “populistas” y a las derechas, que
incluso se han presentado como defensores de la Constitución republicana
(una compañía no deseada y obligada que difícilmente perdonará algún
día a Renzi, quien quería de verdad defender la Constitución) y que,
increíblemente, ha permitido que Berlusconi apareciera nuevamente en
escena.
La vastedad de la derrota hace que todo sea más difícil para Renzi. (...)" (Luis Grañena, CTXT, 10/12/16)
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