26.1.17

La desigualdad crece a pasos agigantados... ¿Por qué, ante el reciente informe de Oxfam Intermon, no han sonado las trompetas del Apocalipsis?

Los nuevos datos de Oxfam son demoledores”. Con estas palabras se abre el último informe de Oxfam y esos datos a los que se refiere son, de verdad, estremecedores.

Tan sólo 8 personas (8 hombres en realidad) poseen ya la misma riqueza que 3.600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad

La súper concentración de riqueza sigue imparable. El crecimiento económico tan sólo está beneficiando a los que más tienen. El resto, la gran mayoría de ciudadanos de todo el mundo y especialmente los sectores más pobres, se están quedando al margen de la reactivación de la economía.

 El modelo económico y los principios que rigen su funcionamiento nos han llevado a esta situación que se ha vuelto extrema, insostenible e injusta. Es hora de plantear una alternativa.”  (...)

La realidad es que España sigue siendo el segundo país de la Unión Europea donde más ha crecido la desigualdad desde que estalló la crisis, y donde esta ha seguido aumentando a pesar de los últimos años de crecimiento económico.”

Este continuo aumento de la desigualdad se debe a una concentración de la riqueza en menos manos, a la vez que se produce un deterioro de la situación de las personas más vulnerables. En el último año, hay 7.000 nuevos millonarios en España1, y la fortuna de tan sólo 3 personas equivale ya a la riqueza del 30% más pobre del país, es decir, de 14,2 millones de personas. 

Mientras en 2015 este 30% más pobre vio reducida su riqueza en más de una tercera parte (-33,4%), la fortuna de las tres personas más ricas del país aumentó un 3%.

Es este un documento a tener presente y a utilizar profusamente en el activismo social. Y ese activismo sabrá, sin duda, darle valor al mismo, incluso cuando se encuentre con alguna propuesta tan alejada de su ruta de actividad y de su ideario como este: "Los Gobiernos deben apoyar modelos empresariales que impulsen claramente el tipo de capitalismo que beneficia al conjunto de la población y que construye un futuro más sostenible".

Pero, insistimos, merece la pena conocer (y utilizar) tanto el documento en su conjunto como el informe específico sobre España.


Leer el informe Oxfam:

http://www.oxfamintermon.org/es/documentos/13/01/17/una-economia-para-99

(Viento Sur, 17/01/17)

"¿Por qué, ante el reciente informe de Oxfam Intermon, no han sonado las trompetas del Apocalipsis? 

¿Por qué no ha caído aún sobre nuestras cabezas una lluvia de fuego y granizo mezclados con sangre? ¿Por qué no han regresado las almas de los muertos para anunciarnos el fin de los tiempos?

Pues porque hay noticias normales y noticias anormales. La noticia por antonomasia es la anormal (que un niño muerda a un perro). Para las normales reservamos un hueco junto a la relación de las farmacias de guardia. Significa que la circunstancia de que ocho personas posean la misma cantidad de riqueza que la mitad de la población del planeta no constituye un escándalo.

 Es normal que esos ocho ricos sean nuestros dueños, es normal que los ejércitos del mundo permanezcan a su servicio, y es normal que los políticos sensatos, con independencia de los programas por los que fueron votados, se pongan a sus órdenes una vez alcanzado el poder. 

Es normal asimismo que se facilite a estos millonarios cauces para eludir impuestos, de forma que el coste de los servicios públicos caiga sobre los hombros de quienes menos tienen, cuya sangre, sudor y lágrimas sirven además de combustible para los yates de los odiosos ocho (cortesía de Tarantino).

Eso es lo normal. Nos referimos a la normalidad revelada por Rajoy (y asistida por un partido normal como el PSOE), cuando predica que hay que gobernar como Dios manda, sin extremismos ni ocurrencias, sin dar una voz más alta que la otra, aunque procurando que cada año aumente un poco la distancia entre los ricos y los pobres. 

El orden del que disfrutamos, como ya vamos viendo, está basado en la moderación. Y esta es una de las razones por las que la electricidad sube normalmente cada día."               (Juan José Millás, El País, 20/01/17)