5.1.17

Nuestra pequeña y mediana industria exportadora, uno de los sectores más pujantes de Europa, está siendo asaltada por vehículos de inversión extranjeros... ¿Rajoy? Lee el Marca...

"España, capitalismo de amiguetes. España, tierra prometida de rentistas, de quienes solo buscan pelotazos a costa del sudor y lágrimas de sus conciudadanos. España, paraíso de depredadores sociales -reforma laboral; austeridad para los demás; impuestos asfixiantes al factor trabajo, a las pequeñas y medianas empresas,…-.

 Lo más reciente, el rescate a las autopistas radiales. Otra vez, la enésima, pero no será lo última. Rabia, dolor, tristeza por el devenir de nuestra gente, especialmente cuando lo único que se debería haber nacionalizado, en 2008, era toda la banca insolvente. Pero no fue así. ¡Y de aquellos barros estos lodos!

Resulta simplemente grotesco que el expresidente del gobierno bajo el cual, al albor de la burbuja inmobiliaria, se diseñó, se construyó y se repartieron las correspondientes prebendas alrededor de dichas autopistas radiales hable de España y de la patria, otorgando carnets de buenos y malos patriotas. ¡Patriotas de hojalata!  (...)

Nuestra historia es un ejemplo de cómo las vinculaciones entre el poder económico y el poder político han perpetuado de manera continuada las rentas de todos aquellos que medran de lo público en y para sus negocios. 

Y encima, ahora, la joya de la corona patria, un excepcional sector exportador de pequeña y mediana empresa, está siendo asaltada por distintos vehículos de inversión, en su mayoría foráneos. Y aquí nuestro ejecutivo de juerga y jolgorio. (...)

Existe abundante evidencia empírica que acredita que distintos y muy diversos sectores de la economía española no están abiertos a la competencia. En todos ellos el ajuste de la crisis lo han acabado pagando tanto sus empleados, con salarios menores, como sus clientes, con precios mayores. Se trata de una característica intrínseca a la economía española.

 Si analizamos la composición del Ibex 35, la situación es para echarse a llorar. Predominan antiguos monopolios naturales, básicamente empresas eléctricas, petroleras, y del sector de telecomunicaciones. Junto a ellos, el sector inmobiliario, ligado al BOE, y el bancario, insolvente, rescatado con dinero público.

Las élites gerenciales de estos oligopolios han estado íntimamente relacionadas con la clase política gobernante, la vinculada a los otrora dos grandes partidos políticos, estableciéndose relaciones y vinculaciones de poder bochornosas.

 ¿Se acuerdan de como una de las susodichas empresas, del sector de telecomunicaciones para más señas, correspondiente a un antiguo monopolio natural, “ofreció” al gobierno la propuesta de unificación de todos los organismos reguladores, siguiendo un “powerpoint” realizado por una de esas consultoras que saben de todo pero que no tienen ni idea de nada?

 Por cierto, ahora esa empresa está en seria amenaza de ser absorbida, comprada, por otra foránea. Cosas del capitalismo. Pero aquí todo da igual.

Frente a este panorama desolador, nuestro sector exterior, esa joya de la corona formada por empresas de tamaño mediano, muchas de propiedad familiar, que constantemente reinvierten sus beneficios y no se dedican a recomprar acciones o repartir bonuses y/o dividendos injustificados. Son empresas industriales abiertas al mundo global, sectores que realmente exportan, aportando e incrementando nuestro valor añadido.

Desde 1994 esa joya de la corona conforma uno de los sectores exportadores más pujantes de Europa. Y son un ejemplo de que España, frente a las tonterías esparcidas en los mass media dominantes, jamás perdió competitividad en las últimas décadas. 

Junto con Alemania el nuestro era el único país que en los últimos 20 años mantuvo e incrementó su cuota de exportaciones, ya no solo por margen intensivo, sino también por aumentos en el margen extensivo, la exportación de nuevos productos y hacia nuevos destinos.

 Siempre confundieron productividad aparente del trabajo con competitividad. España tenía una baja productividad por que el modelo de crecimiento propuesto por las élites patrias –políticas, financieras, inmobiliarias, y oligopolistas- era intensivo en mano de obra, pero muy lucrativo para ellas. (...)"                 (Juan Laborda, Vox Populi, 15/12/16)