5.1.17

Si la normativa de 2011 siguiera en vigor, el Fondo de Reserva tendría ahora 10.000 millones más… pero claro, Hacienda tendría 10.000 millones más de deuda”

"(...) Las circunstancias son perfectamente conocidas: nuestros mandamases se han pulido en cinco años un fondo de casi 70.000 millones de euros, han propiciado un déficit estructural de 17.000 millones al año y consumarán desde este 2017 un atraco premeditado a los jubilados, que gracias a la última reforma, financiarán por ley parte del agujero con pérdidas constantes de poder adquisitivo.

Se dirá que la situación ha venido dada por la crisis, pero no sería del todo cierto porque en los cuatro años anteriores, en la etapa más virulenta de esa misma crisis, el sistema se mantuvo prácticamente en equilibro y sin tocar un solo céntimo de la hucha de las pensiones. 

Dando por bueno el dato de que de los 2,2 cotizantes por pensionista que había en 2008 se ha pasado a menos de 1,9, nos hallamos ante la paradoja de que en un momento de creación de empleo a destajo el déficit no hace sino aumentar.

¿Razones? Simple desvalijamiento. El sistema financia, por ejemplo, todas las bonificaciones y tarifas planas servidas en bandeja de plata a los empresarios para que contraten, y que vienen a suponer cerca de 4.000 millones al año. 

A ello hay que añadir la deflación de los últimos años y la devaluación salarial promovida por las empresas y amparada por el Ejecutivo, lo que ha mermado los ingresos. Paralelamente, la Seguridad Social ha cuadrado las cuentas de otros organismos públicos a costa de engordar su propio agujero.

El exsecretario de Estado para la Seguridad Social entre 2004 y 2011, Octavio Granado, lo explicaba hace algunos meses de forma precisa: “En 2015 las cotizaciones de desempleados fueron de 6.700 millones. En 2011, cuando se cotizaba a los mayores de 52 años (ahora 55) por bases superiores a las actuales y con una normativa de incompatibilidades menos rigurosa, el Servicio Público de Empleo cotizó a la Seguridad Social 10.200 millones.

 Si la normativa de 2011 siguiera en vigor, el Fondo de Reserva tendría ahora 10.000 millones más… pero claro, Hacienda tendría 10.000 millones más de deuda”.

El vaciamiento del Fondo de Reserva, que a lo largo de 2017 pasará a mejor vida, ha tenido lógicamente otro efecto colateral: se han dejado de ingresar los 3.000 millones anuales que la hucha proporcionaba. Según la llamada Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) el déficit estructural de la Seguridad Social se estabilizará en torno a los 15.000 millones anuales en el próximo lustro. 

Suponiendo que en ese periodo los precios crecieran a un ritmo del 2% -se estima que en 2016 terminaron subiendo el 1,5%- a los pensionistas se les seguiría aplicando la subida mínima del 0,25%, por lo que llegarían a perder cerca de ocho puntos de poder de compra, que es la forma moderna de definir lo que es una bajada de sus prestaciones en toda regla. 

(...) el miedo a que el principal edificio del estado del bienestar se venga abajo debería conducir –ese es el objetivo patente y hasta declarado- al florecimiento de los planes de pensiones privados para satisfacción de nuestros saneadísimos bancos. Se recorrería así ese tortuoso camino que va de la estafa al timo de la estampita. El patrimonio de dichos fondos, que a 31 de diciembre de 2007 ascendía a 86.600 millones, se situó en octubre del pasado año en 68.240 millones, según los datos de Inverco.

Lo del timo no es una ocurrencia sino una conclusión científica. Aquí mismo se daba cuenta hace algún tiempo del estudio de dos profesores del IESE, Pablo Fernández y Vicente J. Bermejo, sobre la rentabilidad de dichos fondos entre 1991 y 2007. 

El trabajo acreditaba que sólo dos de los 170 planes con 17 años de historia fueron más rentables que los bonos del Tesoro; ninguno de los 170 planes con 17 años de historia, tres de los 511 planes con 10 años de historia, dos de los 1.597 planes con 5 años de historia y 2 de los 2.007 planes con tres años de historia superaron en rentabilidad al índice de la Bolsa de Madrid.

 Las desgravaciones fiscales se quedaron en el camino en menos de cinco años por las altas comisiones y la deficiente gestión. En resumidas cuentas, los fondos privados de pensiones eran muy rentables, sí, pero para los bancos.

 Este año será, por tanto, el del debate sobre el futuro de las pensiones. Antes de aplicar cualquier medida, no estaría demás volver a la casilla de salida, reintegrando al sistema lo que sale de él en bonificaciones y cuya factura debería ser abonada por el Estado. Quizás al final haya que pagar pensiones con impuestos, pero esos impuestos son los que ahora tendrían que financiar la formación de trabajadores y parados, que también corre a cargo de la SS. 

La subida del SMI será beneficiosa, pero también que los parados coticen por bases más altas, o que se persiga el fraude de los contratos de cinco días con los que algunas empresas se ahorran cotizar el fin de semana. Los salarios indignos de hoy hacen insostenible el presente y el futuro. Empecemos por ahí."          (Juan Carlos Escudier, Público, 02/01/17)