20.2.17

Asombroso resulta que los políticos autores de los contratos de Nóos con administraciones públicas de Valencia y Madrid hayan sido absueltos... y que "el tribunal ha dado por bueno que la Infanta era una mujer florero"

"(...) Si a los cabecillas de la Gürtel de Valencia les acaban de condenar a 13, 12 y 9 años de cárcel por el amaño de un solo contrato de la Comunidad de Valencia en la Feria de Fitur, parece asombroso que al primer autor de la trama Nóos, que es Urdangarin por su condición de miembro de la Familia Real, lo que constituía la base del negocio, solo se le haya condenado a 6 años y 3 meses de prisión por los delitos de fraude, prevaricación, tráfico de influencias, malversación y fraude fiscal, mientras que a su socio Diego Torres que era el administrador, le han caído 8 años y seis meses de prisión, al añadirle a los mencionados delitos el de blanqueo de capitales.

Como asombroso resulta que los políticos autores de los contratos de Nóos con administraciones públicas de Valencia y Madrid hayan sido absueltos, a pesar de su ‘necesaria colaboración’ en delitos similares a otros que se han juzgado. Con la excepción hecha del e presidente balear Jaume Matas, que confesó su delito y al que le han dictado una condena de 3 años y 8 meses de prisión incluso después de haber colaborado con el fiscal.

 Y asombroso es que la responsabilidad civil que se les imputa a Urdangarin y Torres sea inferior al monto recaudado en sus negocios públicos.

En cuanto a la infanta Cristina la sentencia la declara inocente y solo se le aplica una multa de 265.000 euros como la beneficiaria del negocio de su esposo, dejándose fuera su presunto delito fiscal. Aunque parece claro que su colaboración con la trama y el uso de su nombre y de la Familia Real formó parte decisiva del negocio delictivo.

 Otra cosas es que no se haya podido demostrar una relación directa de la Infanta con las actuaciones de la trama y con su esposo Iñaki Urdangarin, una vez que Cristina declaró desconocer lo que hacía su esposo, a pesar de ser ella accionista del 50 % de la sociedad Aizoon que facturaba a Nóos.

Una actitud la de Cristina que recuerda las excusas recientes de Ana Mato, esposa de Jesús Sepúlveda o Rosalía Iglesias, esposa de Luis Bárcenas en el caso Gürtel. Y no digamos si comparamos el trato de favor recibido por la Infanta con lo que pasó con Isabel Pantoja como lo ha recordado el juez instructor del caso, José Castro.

Y a no perder de vista que esta trama delictiva también estafó a varias empresas de la cúpula de Ibex que no quisieron denunciarla por estar implicada parte de la familia del Rey Juan Carlos I. Empresas de las que Urdangarín y Torres recibieron altas cantidades económicas a cambio de supuestas asesorías y de presuntos trabajos no realizados o de informes copiados de Internet, lo que de haber llegado a juicio habría supuesto más delitos, incluido el fiscal.

En suma, y aunque a algunos les parezca una proeza que la Infanta se haya sentado en el banquillo y que se haya condenado a Urdangarin podemos decir, como el abogado Roca, que la sentencia es para ‘levitar’. 

Y no solo los abogados de alegría sino todos los españoles de indignación porque se merecían una sentencia justa y similar a las dictadas a otros delincuentes de la corrupción. Pero está claro que en este juicio no cabía la ejemplaridad sino más bien la socorrida ‘razón de Estado’.

Y ello pesar de la encomiable instrucción del juez José Castro que sufrió presiones de todo orden y descalificaciones personales incluso por parte del muy sospechoso fiscal Pedro Horrach. (...)"          (Pablo Sebastián, República.com, 17/02/17)

"El juez José Castro, el instructor que sentó a la Infanta Cristina en el banquillo, no se muerde la lengua a la hora de valorar la sentencia que absuelve a la hermana del rey Felipe VI y condena a seis años y tres meses de cárcel a Iñaki Urdangarin.

 “La sentencia deja un montón de incógnitas, pero deja claro que da por bueno que la Infanta Cristina era una mujer florero“, ha asegurado Castro sobre la multa a la Infanta como responsable civil a título lucrativo.

“A falta de conocer el contenido de la sentencia, a la vista del fallo el tribunal ha dado por bueno que Cristina de Borbón no se enteraba de nada, que firmaba el autoalquiler de su palacete de Pedralbes sin saberlo, que estaba en la empresa Aizoon siendo una ingenua”, ha declarado a El Mundo el instructor del caso, que asegura no estar “de acuerdo” con este extremo.

En este sentido, Castro ha sugerido que se pregunte a otras personas en la misma situación y ha puesto el ejemplo de la tonadillera Isabel Pantoja, condenada como cooperadora de los delitos de Julián Muñoz. “La sentencia debe convencer a toda la ciudadanía con su argumentación”, ha añadido. (...)"             (República.com, 17/02/17)

"(...) Son muchos los analistas y observadores que sostienen que estamos ante una sentencia claramente política , especialmente en lo que se refiere a Iñaki Urdangarin, cuñado del Rey Felipe VI, que era acusado de delitos de prevaricación, malversación de caudales públicos, fraude a la Administracion, falsedad documental, estafa, delito fiscal y blanqueo de capitales, para el que el fiscal anticorrupción pedía 19 años y medio de cárcel.

El hecho de que sea condenado a seis años y tres meses de prisión, ese borde que le puede permitir a la Fiscalía el no solicitar el ingreso del marido de la Infanta o, si entra, sea de una forma puramente simbólica porque permanecerá el tiempo mínimo, abre una gran polemica como adelantaba este jueves este cronista en esta misma sección, especialmente sobre un tema delicado como es la igualdad de todos los españoles ante la Ley. (...)

El llamado ‘caso Urdangarin’, la utilización de un instituto supuestamente sin afán de lucro para cobrar de las administraciones autonómicas de Baleares, Valencia y Madrid seis millones de euros con una serie de contratos firmados al margen de las condiciones que deben regir en las concesiones publicas por ser el Duque consorte de Palma, algo que para la Fiscalía Anticorrupción supondría malversación, estafa, fraude a la Administración, prevaricación, falsedad, delitos contra la Hacienda Pública y blanqueo de capitales. Su esposa, la Infanta Cristina, estaba acusada de colaboración con su marido en dos delitos fiscales, por los que la acusación particular de Manos Limpias pedía ocho años de cárcel. (...)"              (José Oneto, República.com, 17/02/17)