1.2.17

“Descifra tu deuda”, una guía para la auditoría ciudadana de los municipios

"Ciudadanos, activistas y asambleas vecinales que descubrieron cómo el anterior alcalde amañaba concursos públicos; o cómo la empresa de recogida de residuos incumplía –con el plácet del ayuntamiento- las condiciones de un contrato; o se daba el caso de que el partido en el gobierno cargaba gastos (del mismo partido) a las arcas municipales.

 Hallazgos a los que se sumó la aportación de vecinos que se presentaron en agrupaciones electorales a los comicios de mayo de 2015, iniciaron Auditorías Ciudadanas o impulsaron Observatorios Municipales; con este agregado de materiales y la experiencia de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD), el activista de la PACD y redactor de El Salmón Contracorriente, Yago Álvarez, ha elaborado una guía de auditoría ciudadana municipal; “Descifra tu deuda”, es el título del libro de 198 páginas. (...)

En los años del “boom” inmobiliario, muchos ayuntamientos estimaron ingresos muy superiores a los obtenidos al final del año. Así podían planificar gastos que excedían a los que hubieran sido posibles con previsiones más realistas; el dinero se destinaba principalmente a inversiones electoralistas y grandes obras. La consecuencia fue “la obligación de endeudarse”, señala Yago Álvarez. 

No son pocos los consistorios en los que también se ha encontrado una “cuenta comodín”, opaca, una especie de cajón de sastre en el que incluir gastos no justificados o sobrecostes, explica el libro “Descifra tu deuda”. Una cuenta denominada de “gastos varios” o “informes y estudios”.  

En el capítulo quinto del libro, sobre privatizaciones, externalizaciones y contratación pública, el autor explica la importancia de los “falsos” contratos menores (inferiores a 50.000 euros en las obras, y a 18.000 euros en los servicios y suministros). Se caracterizan porque, según la Ley de Contratos del Sector Público, no necesitan ser publicitados y tampoco recibir un número mínimo de ofertas. 

Además, la duración máxima es de un año. En otros términos, la Administración tiene la posibilidad de contratar directamente con la empresa privada, “a dedo”, sin necesidad de concurso público. El punto decisivo estriba en que, a pesar de que la ley exige el no fraccionamiento del objeto del contrato, en la práctica no ha ocurrido así: las administraciones han abusado de la partición de licitaciones para presentarlas como contratos menores (falsos).

 “Éste ha sido uno de los principales agujeros negros de dinero público en favor de la corrupción y el clientelismo”, resalta Yago Álvarez. Otro ejemplo es el de los sobrecostes de servicios públicos y obras externalizados –como el soterramiento de la M30 de Madrid: 4.400 millones de euros de sobrecoste-, que a menudo se adjudicaron a empresas que presentaron la oferta más barata. O los llamados “elefantes blancos” u obras megalómanas, cuya auditoría “puede implicar de manera más sencilla y rápida a los ciudadanos”, destaca el autor.  

Una calificación aparentemente administrativa y jurídica se ha convertido, también, en fuente de irregularidades durante los últimos años. Ha ocurrido con los contratos “de servicios”, y con los contratos “de concesión o gestión de servicios”. En la segunda modalidad existe un riesgo, que el ayuntamiento trasfiere a la empresa con la que acuerda la externalización. 

Ocurre por ejemplo con la gestión del agua, en la que el beneficio empresarial puede verse condicionado por los impagos de los clientes. Este riesgo mercantil no se produce en la recogida de residuos o en la limpieza de las calles y, pese a ello, éstas se han adjudicado irregularmente en centenares de municipios como si se tratara de una “concesión o gestión de servicios”: por plazos de hasta 20 ó 25 años (en lugar del máximo de cuatro que marca la legislación). 

Otro capítulo susceptible de auditoría es el que tiene su origen en los préstamos a corto plazo, que han de devolverse al banco en menos de un año, y se refinancian todos los años con nuevos préstamos también a corto plazo. La clave reside en que esta deuda no figura en los presupuestos, sino que directamente se agrega a tesorería. Según Álvarez, “de ese modo se maquilla y se presenta una situación financiera y de endeudamiento irreal”.   (...)

Pero el libro “Descifra tu deuda” no se limita a las auditorías sobre gasto y endeudamiento. Incluye un capítulo en torno a la política de ingresos y recaudación fiscal. Propone, por ejemplo, revisar las exenciones en el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), “muy altas y permisivas para los colegios privados y concertados” allí donde gobiernan partidos afines, recalca Yago Álvarez.

 Hay además casos en que las propiedades de la iglesia católica se arriendan a terceros, que desarrollan una actividad económica en los inmuebles. Al no dedicarse estos a culto y clero, podría revisarse la exención del IBI. En la bonificación del Impuesto de Actividades Económicas (IAE) a las actividades empresariales “se han cometido irregularidades”, apunta el autor del texto.

 Ofrecida para atraer las empresas a los municipios, en muchos casos la exención se ha prorrogado indefinidamente, o no se ha cobrado el impuesto una vez expirado el plazo. Otro estímulo para la implantación empresarial que puede analizarse en detalle es la reducción del Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO).

 Fuentes de recaudación de ingresos y también de posible examen son las tasas a los bancos por los cajeros automáticos que ocupan la calzada pública; a las compañías telefónicas, por el uso del espacio público de las antenas; o a la Cruz Roja, por las donaciones de sangre en las calzadas, ya que el plasma –sostienen los ayuntamientos que cobran esta tasa- se vende a la sanidad pública.

 En este “proceso sin fin”, como el autor define a las auditorías, el lenguaje es “la principal barrera que debemos derribar”. Porque hace que los ciudadanos desistan de leer y entender una documentación “plagada de terminología difícil”. La comprensión es, para el autor, la clave de una ciudadanía empoderada. "                       (Enric Llopis , Rebelión, 27/10/16)