22.2.17

“La extrema derecha recoge la ira ciudadana contra las élites”

"(...) ¿Cómo explica la irrupción de los Trump y Le Pen?

Los ciudadanos que veían como su situación empeoraba han acabado perdiendo la confianza en las élites que les gobernaban, incluyendo a los miembros de una socialdemocracia que ha acabado integrándose en el sistema.

 Ante la ausencia de una izquierda independiente con la suficiente fuerza, han sido los partidos de extrema derecha quienes han recogido esa ira colectiva. Es un movimiento que empezó en la Europa del Este, adquirió fuerza con el Brexit y ahora toma una nueva dimensión con Trump. 

Pero a la larga estos partidos no tienen programas que puedan satisfacer sus demandas, de manera que no sabemos qué puede suceder en el futuro.

Pero Trump no está en contra de los intereses de ese poder, más bien al contrario.

Trump procedía del sistema, pero supo mostrarse como alguien que quería acabar con “el pantano de Washington”, de modo que muchos de los que se sentían marginados y olvidados por el viejo sistema, como los trabajadores blancos de una industria decadente o los agricultores, pusieron sus esperanzas en él.

 La habilidad con que se maneja se puede ver en casos como el de sus propuestas de reducir las regulaciones a la banca, que legitima diciendo que de lo que se trata es de que los bancos puedan dar más créditos a las empresas para que estas puedan contratar más trabajadores, Cuando de lo que realmente se trata es de permitir a la banca que vuelva a sus viejas prácticas de especulación.

¿No se castiga la mentira?

La derecha siempre ha sabido jugar con los prejuicios de la gente. El error de la izquierda ha sido obstinarse en convencer con la racionalidad. La importancia de los prejuicios (raciales, de género, etcétera) es un factor determinante en la toma de decisiones personales.

El miedo a los efectos de la desigualdad , a la catástrofe migratoria, ¿no puede actuar de freno a esa voracidad de la que usted habla?

Todos los analistas coinciden en señalar que el crecimiento de la desigualdad es un peligro muy serio para el futuro, pero nadie está dispuesto a aplicar políticas que la eliminen. A escala internacional sabemos perfectamente cuál es la solución. Si se aplican en África políticas que favorezcan la aparición de sociedades más prósperas e igualitarias, no tendrán necesidad de irse. 

Pero lo que se hace es quitar a los campesinos las tierras que cultivan y dárselas a compañías extranjeras que las explotan sin miramientos. La situación se irá haciendo explosiva con la combinación de un crecimiento demográfico imparable, la desertización como consecuencia del cambio climático y el consiguiente aumento de la pobreza.

 Si no hemos sido capaces de resolver el desafío que representan las primeras llegadas de inmigrantes, ¿cómo podremos enfrentarnos a lo que pueden representar millones tratando de asaltar Europa para escapar del hambre y la pobreza?"         (Entrevista a Josep Fontana, La Vanguardia, 13/02/17)