7.3.17

¡Aquellas reuniones donde los prohombres patrios diseñaron como colocar las acciones preferentes de Bankia para salvar al “soldado Rato”!

"El problema de la mala supervisión de nuestro sistema financiero no hay que buscarlo ni en el cuerpo de inspección de Banco de España ni en la labor de la inmensa mayoría de los trabajadores de dicha institución.

 No, fueron intereses privados y espurios, con la complicidad del poder político de turno, ajenos a la actividad de los funcionarios del regulador, quienes guiaron el fiasco de la intervención las cajas de ahorro, así como el diseño de instrumentos como la SAREB. (...)

El diagnóstico de la salud de nuestro sistema financiero estuvo sometido a la presión de los propios banqueros patrios y a la vanidad de los políticos de turno. Sí, me refiero a la propia banca que fue incapaz de ver lo obvio, la mayor burbuja inmobiliaria de la historia, esa misma banca que no quería hoy hablar de controles ex ante del crédito. 

Sí, me refiero a los políticos de turno, que vivían muy bien bajo la ola de la burbuja y que hicieron oídos sordos a ciertas llamadas a la prudencia. (...)

Para rematar la faena, el diseño de cómo hacer frente al problema correspondió a consultoras privadas, casi todas ellas con conflictos de intereses con el propio sistema financiero que debía ser intervenido. Mientras, los trabajadores e inspectores de la institución reguladora atónitos ante semejante espectáculo. Obviamente todo ha acabado como el “rosario de la aurora”.  (...)

Para que entiendan el entramado de intereses público-privados que se cruzan en nuestro país, me viene a la cabeza, no sin cierta envidia, la nacionalización ejemplar llevada a cabo por los suecos en 1992. 

Tanto el primer ministro de aquella época, el conservador Carl Bild, como su ministro de economía, Bo Lundgren, nos recuerdan ciertas conversaciones que mantuvieron con los banqueros más relevantes de entonces, entre ellos Peter Wallenberg, en aquel momento presidente del SEB, el mayor banco de Suecia.

Wallenberg, descendiente de una de las familias más famosas y ricas del país, se quería interesar sobre qué ocurriría si su banco recibía ayudas públicas. La respuesta fue tajante. Si el Estado sueco se ve forzado a ser el mayor accionista de un banco privado, el consejo de administración de dicho banco acabaría de patitas a la calle, al margen de las correspondientes actuaciones judiciales y penales, y sus puestos serían ocupados por funcionarios del Banco de Suecia.

 Wallenberg salió despavorido del despacho en búsqueda de capital privado, que finalmente consiguió. Pero otros bancos, como Nordbanken y Gota, no corrieron la misma suerte y tuvieron que ser nacionalizados.

 Frente al modélico rescate bancario sueco, las distintas reformas bancarias emprendidas por los ejecutivos de Zapatero y Rajoy, hechas a medida de intereses privados espurios. Son una pruebaevidente de que España es un excelente ejemplo de Totalitarismo Invertido. El poder corporativo interfiere en la vida política, a la vez que el Estado se orienta cada vez más hacia el mercado, obviando los intereses de la ciudadanía.  (...)

Pero para que los intereses privados y espurios se materializaran en el rescate de nuestro sistema financiero necesitaban la colaboración del poder político del momento y la actitud de sumisión del gobernador de turno. Y detrás de todo, esa palabra que aterrorizaba tanto a esos intereses espurios como a una parte importante de nuestra clase política, nacionalización.  (...)

Obviamente los gobernadores del Banco de España durante la Gran Recesión tienen una parte alícuota de culpa y responsabilidad muy importante. 

 Primero, haber hecho oídos sordos a la carta de inspectores de 2006, y posteriores avisos de dicho cuerpo. 

Segundo, haber permitido e incluso haber sido copartícipes de las interferencias políticas y privadas tendentes a “comprar” el diseño de una reestructuración bancaria por parte de consultoras externas que cobraron sus correspondientes emolumentos. Su diagnóstico fue completamente erróneo, tremendamente “naive”. 

¡Con lo fácil que hubiese sido oír a las voces que tienen en su propia casa! Un ejemplo, entre otros, el diagnóstico y propuestas del otrora director general de Banco de España y uno de los muñidores del rescate y gestión de la crisis bancaria de los 80, Aristóbulo de Juan.

La banca insolvente, se rescató tarde y mal, y en su inmensa mayoría a costa de contribuyentes y de sus clientes-empresas a las que se les cerró el crédito-, para regalarlas después a la competencia. Y en eso tiene mucha culpa el regulador. 

Pero además hay un aspecto adicional muy sutil y peligroso, que apenas se comenta, y donde el regulador ha sido parte del problema, espoleado por la propia patronal bancaria: la búsqueda de “campeones nacionales”, con el consiguiente subsidio a la banca sistémica.

Al final, la ausencia de controles ex ante del crédito, el mirar para otro lado, un diagnóstico y diseño externo del problema absolutamente “naive” y erróneo, lo hemos acabado pagando los ciudadanos. Desahucios, deuda pública, desempleo... 

¡Y eso que no hemos hablado de aquellas reuniones donde los prohombres patrios, ocultos bajo la luz tenue que emitían ciertas velas, diseñaron como colocar las acciones preferentes de Bankia para salvar al “soldado Rato”!"                (Juan Laborda, Vox Populi, 23/02/17)