2.3.17

“El Ibex tomó el mando definitivamente en 2010 a través de un cambio radical en el Gobierno de ZP”

"(...) Plantea el Ibex35 como un Estado, sin el Estado. (...)

Yo al Ibex lo comparo con el Club de Campo de Madrid. Es un club muy restringido, al que hay que entrar por lista, que está parada desde hace décadas. (...)

El Ibex se ha construido desde el Estado, desde las antiguas empresas públicas, se financia desde entes públicos como el ICO, pero no tiene pudor al rechazar socializar los beneficios con el resto de la población. 

Que es lo que hace al generar un entramado en paraísos fiscales y no pagar los impuestos que le corresponden. El matrimonio entre el Estado y el Ibex es un fenómeno propio de nuestra historia, que ha hecho que una élite pueda manejar los resortes de la economía y la política sin demasiada supervisión. 

Es un sistema que funciona en otras partes, como en Corea del Sur, con una modernización capitalista similar, y donde los altos funcionarios del Estado funcionan en la práctica como correas de transmisión de Samsung. La diferencia es que aquí hacemos carreteras, puentes, y no móviles o televisores. (...)

¿El Ibex35 es una reflexión de un Estado invitado a desindustrializarse?
 
Va mucho más allá. Es una forma institucional de las élites salidas del franquismo para reinventar el Estado. Para reinventar la desindustrialización o el franquismo. Es una fórmula estable de poder porque carece de elecciones.

Plantea que Aznar planteó, a través del Ibex35, una idea de globalización española. ¿Qué queda de eso?

Queda el espejismo de la política de la Restauración. Creer que no se ha perdido todo, pero en realidad España ha vuelto a ser más semiperiferia que nunca, aunque una periferia privilegiada, eso sí. (...)

Plantea que el Ibex35 también es una respuesta a las tensiones territoriales con Euskadi y Catalunya.

El Ibex era la garantía de un reparto clásico con la burguesía vasca y catalana, bajo la protección del Estado central. Las empresas públicas se repartieron entre La Caixa y el BBVA, eso calmaba las aspiraciones de estas burguesías, que por otro lado nunca ambicionaron separarse. 

Ahora el Ibex no está tan cohesionado como antes, gracias en parte a la voladura de las cajas de ahorros. Era lo que permitía al PSOE y al PP plantar cara a las ambiciones de estos grandes empresarios y seducirlos con financiación.

Plantea que, con ZP, el Ibex35 adquiere un carácter ecuménico, pactado entre las élites políticas y financieras y no excluyente entre ellas. ¿Con ZP, el Ibex es, definitivamente, el Régimen?

Durante la etapa de Zapatero se crea una idea de Ibex como el gran protector del territorio patrio. El hecho de que una constructora se hiciera con una eléctrica no se veía mal si era además española. El que se endeudara hasta niveles inasumibles no era problema, tampoco el que fueran las cajas de ahorro las prestamistas. 

Fue una época de sueño entre las políticas sociales de Zapatero y el Ibex, que vivía sin muchos condicionantes. Todo eso hasta que la burbuja estalló y el Ibex ya puso firme al Gobierno. 2010 fue la fecha clave de divorcio: se produjo la subida de edad de jubilación y la reforma laboral, con un nivel de paro del 20% mientras el Ibex aumentaba sus beneficios un 24%.

 Los empresarios del Ibex hicieron mucha presión para que se tomaran esas medidas, y Zapatero vio que ya no era posible llevar a cabo sus políticas. Fue el año en el que el Ibex definitivamente tomó el mando a través de un cambio radical en el gabinete de Zapatero y la entrada de la vieja guardia, la misma que entró al mismo tiempo en los consejos de administración del Ibex, la liderada por González.

Plantea, con la crisis, una guerra en el seno del Ibex, entre un acceso patriótico y otro internacional. ¿Es nacionalista el Ibex?

El Ibex es un medio de supervivencia de las grandes familias de empresarios de España. Muchos son dueños de esas empresas, otros participan en sus consejos. Ninguno de ellos quiere perder ese poder. Por eso les interesa que los dos partidos se entiendan, necesitan volver a organizarse para retomar el poder económico, que lo han perdido frente a Europa y a los grandes fondos extranjeros.

 El hecho de que hiciera una quita del 70% de la deuda que tenía el Estado con Abengoa muestra este intento del Estado por restaurar este poder. También es cierto que ser representantes de los fondos extranjeros también supone generosas plusvalías. Por ello, no auguro mucho futuro al polo patriótico. Si tiene que vender lo que queda de soberanía económica del país, lo hará.

¿Cuál es el actual momento político y el actual momento Ibex?

Es un momento de expectación ante la ola de nacionalismos en el mundo. El Brexit puede ser terrible para las empresas del Ibex, pero al mismo tiempo esperan que Trump les facilite una nueva fase de expansión. La gran coalición tiene cierta solidez política, pero cojea en su poder económico. 

No pueden hacer grandes cambios ni en empleo público, ni en el sector eléctrico. Por tanto es un periodo de parálisis y también de defensa. Los intereses entre el PP y el Ibex se han mimetizado tanto que les cuesta distinguirlos, y eso puede ser un problema a la hora de proponer una agenda medianamente social o de enfrentar los nuevos desafíos en Europa.

Tienen que consultarlo todo. Pero su capacidad de veto en el Parlamento va a funcionar como un cortafuegos y eso al menos tranquiliza a las élites. (...)

Creo que para saber quién va a gobernar es más útil mirar quién compone un consejo de administración de una gran empresa que ser muy escrupuloso en el diseño muestral de una encuesta. No falla.

Ubica un poder político que nunca antes había sido verbalizado en su desmesura. ¿Qué puede hacer la política contra él?

Mi tesis, planteada en CTXT, es que si el IBEX tiene su segunda cara en el Estado, por protección o subvención, es la reforma del Estado la que puede revertir su poder. A través de la reforma del Estado. (...)"                   (Entrevista a Rubén Juste / Sociólogo. Autor de ‘IBEX35, una historia herética del poder en España’, Guillem Martínez, CTXT, 26/02/17)