31.3.17

Trabajo en una subcontrata de Airbus, que a su vez es subcontrata de otra subcontrata. Hoy trabajo… ¡mañana quien sabe!

"Yo soy pintora aeronáutica. Mi trabajo es retocar piezas del A350. Trabajo en una subcontrata que a su vez es subcontrata de otra subcontrata. ¡Y quien sabe cuántos niveles de “subcontrata de subcontrata” existen! Lo que, si sé, es que la empresa en la que trabajo no cuenta con las óptimas condiciones laborales para poder trabajar dignamente. Sin embargo, eso sí, el patrón exige cierta rapidez y calidad.

Por condiciones laborales no óptimas ¿a qué me refiero? Solo para hacerse una idea, en lo que a la seguridad se refiere, trabajamos con pinturas y productos tóxicos, pero el taller no cuenta con extracción de vapores adecuada. 

 En cuanto a la producción, muy frecuentemente, hay escasez de material, lo que nos lleva a tener que improvisar, reciclar y reemplazarlos por otros materiales que alargan el tiempo de producción; ya que no son los indicados para el uso que nos vemos obligados a darles y por tanto requieren de mayor tiempo de secado. Sin embargo, nos presionan y exigen eficacia, rapidez y un aumento de la cadencia de producción.

Y todo con el hostigamiento del director que no duda en hacer ver que la culpa es nuestra ya que no trabajamos suficientemente. O que no duda en llamarnos a reunirnos de dos a tres veces por semana para hacer observaciones de tipo personal que no tienen nada que ver con la calidad de la pieza o el trabajo producido. Por ejemplo, han llegado a decirnos que está prohibido hacer la pausa dentro de nuestro coche. O recientemente, ha intentado prohibirnos la pausa, “tout court”.

Y es que, para poder tomar las dos pausas de quince minutos quieren que salgamos 30 minutos más tarde de las horas pagadas. Es decir, si quieres descansar la pausa no está pagada y corre de tu cuenta.

 En esta empresa en la que trabajo el 60% de los trabajadores son temporales, a los que cada 20 días nos renuevan o no el contrato. Eso nos pone en una situación en la que cuando llegas a trabajar nunca sabes cuándo te van a decir que se acabó la misión y ya no tienes más trabajo. Es decir, en una situación de inseguridad y precariedad laboral, que nos obligan a tragar.

Nos hacen creer que ser temporales es una categoría, una identidad y se instalan las diferencias: Por ejemplo en pequeñas cosas del cotidiano: El uniforme de trabajo como temporales lo tenemos que lavar en nuestra casa, mientras que los CDI es la empresa que se lo lava con productos especiales. No tienes acceso a crédito inmobiliario o a las mismas prestaciones y descuentos en actividades de ocio que puede tener un CDI.

 No tenemos acceso al aumento salarial que podría tener un CDI o las mutuas a las que podemos acceder no ofrecen una buena cobertura. Y no se te ocurra enfermarte, riesgo de que no te renueven la misión, si te enfermas no te pagan los tres primeros días de baja laboral. Por nombrar solo algunas cosas.

Pero esta etiqueta que acabamos cargando y haciendo identidad es para impedirnos ver que todos, parados, fijos, precarios… somos trabajadores. Y lo que hacen es que nos dividen haciéndonos sentir inseguros, inestables laboralmente y nos presionan para aceptar no importa qué condiciones.

Esto nos hace sentir perdidos porque no sabemos a quién dirigirnos para exigir mejoras en nuestras condiciones de trabajo, no nos sentimos con la capacidad de levantar la voz cuando el director hace observaciones o nos increpa. Y en el caso de que nos atreviéramos corremos el riesgo de no ser renovados, así que nos dejan en una posición indefensa en la que nos vemos obligados a resignarnos y aceptar. Aceptar trabajar en condiciones no óptimas, aceptar la precariedad, aceptar, aceptar… (...)"            (Carmen Rodríguez, trabajadora subcontrata de Airbus , Izquierda diario, 29 de marzo)

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